¿Influencer o divulgador?: la nueva sonrisa de la odontología

Dr. Simón Pardiñas, director médico de la Clínica Médico Dental Pardiñas y Fundador de Dentalk.tv

Anuario iSanidadental 2024
Dr. Simón Pardiñas, director médico de la Clínica Médico Dental Pardiñas y Fundador de Dentalk.tv
Vivimos en una era en la que internet se ha convertido en un auténtico escaparate de conocimiento, y la odontología no se ha quedado atrás. Hace una década, casi nadie se imaginaba que un dentista pudiera llegar a contar con miles o millones de seguidores en redes sociales.

Sin embargo, hoy en día, los denominados “influencers sanitarios”, o como yo prefiero llamarlo, “divulgadores científicos”, son cada vez más frecuentes y ejercen un papel relevante en la manera de transmitir información y concienciar sobre la importancia de la salud oral.

¿Por qué se ha dado este fenómeno? En primer lugar, el paciente o usuario busca conectar con expertos de forma cercana, sin barreras ni formalismos excesivos y con un lenguaje que pueda entender. Las redes sociales han permitido que se generen espacios de conversación entre profesionales y usuarios, donde se comparten consejos, experiencias y contenido educativo.

El paciente o usuario busca conectar con expertos de forma cercana, sin barreras ni formalismos excesivos y con un lenguaje que pueda entender

Este tipo de comunicación, inmediata y accesible, hace que el público ya no perciba la figura del dentista como un ente distante o exclusivamente ligado al ámbito clínico, sino como un profesional capaz de acompañarle en su día a día para resolver dudas o disipar miedos.

Además, no solo sirve para divulgar conocimiento sanitario, sino que también se ha convertido en una herramienta esencial para combatir la proliferación de mitos, bulos y malas prácticas, tan comunes en internet. Por desgracia, existe mucha información errónea que circula de forma viral en redes sociales y foros digitales. Ahí radica precisamente el valor de los divulgadores científicos acreditados: desmentir las falsas creencias y aportar rigor científico.

Uno de los aspectos que más me gusta destacar en Dentalk, mi canal y plataforma de divulgación, es la cercanía. Independientemente de cuánta reputación tenga el profesional, el público agradece la sencillez en el lenguaje y la empatía en las explicaciones.

En lugar de retórica técnica que acabe abrumando, el divulgador dental debe saber traducir los términos complejos a un discurso entendible y práctico. Salir del gabinete, quitarse el uniforme, y ponerse en la piel del usuario. Ese es, en mi opinión, un factor decisivo para conectar con las personas y transmitir un mensaje efectivo.

El divulgador dental debe saber traducir los términos complejos a un discurso entendible y práctico

Por otro lado, la figura del divulgador ofrece un rol cada vez más destacado a la hora de modernizar la comunicación en el sector dental. Hemos pasado de las publicaciones especializadas en revistas científicas, dirigidas exclusivamente a colegas de profesión, a la posibilidad de compartir los últimos avances tecnológicos y los tratamientos más novedosos con cualquier usuario de redes sociales. Esta democratización de la información, siempre que se haga con responsabilidad y rigor, aporta valor al paciente y que éste pueda tomar decisiones más informadas sobre su salud bucodental

Sin embargo, también está la otra cara de la moneda. La rápida expansión de influencers también conlleva retos importantes. La verificación de la formación y la experiencia de quien está detrás de esa cuenta es esencial. Como ocurre en cualquier ámbito sanitario, la responsabilidad de la divulgación recae en la rigurosidad de sus portavoces.

La rápida expansión de influencers también conlleva retos importantes. La verificación de la formación y la experiencia de quien está detrás de esa cuenta es esencial

Además, surge la cuestión de hasta qué punto la cultura de la inmediatez y los algoritmos que premian la viralidad pueden distorsionar el pro pósito educativo. En ocasiones, se recurre a lo que algunos denominan “pornografía dental”: la exhibición de imágenes o casos impactantes o excesivamente editados de procedimientos odontológicos, más centrados en el sensacionalismo o en la vanidad del dentista que en la información útil o el rigor científico. Muchos influencers dentales se ven en la disyuntiva de adaptar sus contenidos para ganar visibilidad, a riesgo de sacrificar rigor.

La frontera entre la divulgación y el marketing agresivo puede volverse difusa, generando un debate acerca de si el modelo actual realmente beneficia al paciente o meramente satisface al mercado publicitario o al ego del propio creador de contenido. Por otro lado, no faltan quienes defienden que esta exposición masiva impulsa una sana competitividad que obliga a los profesionales a estar actualizados y a mejorar en su profesión. Así, la pregunta que se impone es si la “fama dental” en redes está elevando el nivel de excelencia en comunicación y prevención, o si corre el peligro de convertirse en una moda pasajera enfocada más en el espectáculo que en la ver dadera educación bucodental.

El futuro de la odontología pasa, en gran parte por la labor de divulgación real y por la unión entre los líderes de opinión y los pacientes, que hoy se forja a golpe de clic

Estoy convencido de que el futuro de la odontología pasa, en gran parte, por esa labor de divulgación real y por la unión entre los líderes de opinión y los pacientes, que hoy se forja a golpe de clic. Este fenómeno no solo moderniza la comunicación y acerca la odontología a la gente, sino que también contribuye a generar una socie dad más consciente de su salud oral. Y en esa dirección debemos seguir, porque no hay mejor plataforma que la que logra mejorar el conocimiento y salud oral de nuestros pacientes.

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