Anuario iSanidad Dental 2024
Dr. Jesús Frieyro, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Asturias (Codes)
La publicidad sanitaria ha adquirido en los últimos años una relevancia sin precedentes, impulsada por el auge de las redes sociales y las plataformas digitales. En el ámbito de la odontología, este fenómeno ha transformado la forma en que se ofrecen y consumen servicios de salud bucodental, pero también ha traído consigo un de safío preocupante: la proliferación de prácticas publicitarias que priorizan el marketing sobre la ética, la seguridad de los pacientes y el respeto a la profesión odontológica.
Uno de los ejemplos más alarmantes es el crecimiento de empresas que promocionan tratamientos odontológicos, como alineadores dentales o blanqueamientos caseros, sin la adecuada prescripción ni supervisión de un profesional colegiado. Estas prácticas, además de generar una competencia desleal para los dentistas que cumplen con todos los requisitos legales y éticos, representan un riesgo evidente para la salud de los pacientes. La falta de una valoración clínica previa y un seguimiento adecuado puede derivar en problemas graves, como daños irreparables en los dientes, encías o estructuras de soporte dental.
La falta de una valoración clínica previa y un seguimiento adecuado puede derivar en problemas graves, como daños irreparables en los dientes, encías o estructuras de soporte dental
La salud bucodental no es un producto de con sumo más, ni debe ser tratada como tal. Promocionar tratamientos odontológicos sin con troles adecuados reduce la atención sanitaria a una simple transacción comercial, dejando de lado la responsabilidad inherente que conlleva cualquier acto médico. No se puede ignorar que la odontología requiere una evaluación personalizada, basada en criterios clínicos y diagnósticos específicos, que garantice tanto la eficacia como la seguridad del tratamiento.
Las normativas vigentes, como la Ley General de Publicidad y el Código de Deontología Odontológica, establecen que la publicidad sanitaria debe ser veraz, objetiva y respaldada por evidencia científica. Sin embargo, no siempre se respetan estos principios. En demasiadas ocasiones, nos encontramos con mensajes publicitarios engañosos o imprecisos que prometen resultados rápidos y sin riesgos, ocultando las posibles complicaciones o los límites de ciertos procedimientos.
El control de la publicidad sanitaria no solo protege a los pacientes, sino que también salvaguarda la dignidad y la profesionalidad de los dentistas. Nuestra labor no se limita a resolver problemas de salud bucodental, sino que incluye la responsabilidad de educar e informar sobre la importancia de los cuidados preventivos y los riesgos asociados a prácticas inadecuadas.
El control de la publicidad sanitaria no solo protege a los pacientes, sino que también salvaguarda la dignidad y la profesionalidad de los dentistas
Por ello, permitir que estas empresas ofrezcan tratamientos odontológicos sin cumplir con los estándares de calidad y seguridad desvirtúa nuestra profesión. Además, genera una falsa percepción de que los tratamientos dentales son simples productos que cualquiera puede adquirir y utilizar sin supervisión profesional, ignorando que detrás de cada caso hay un paciente con necesidades específicas y que cada tratamiento supone un acto médico con implicaciones clínicas y legales.
La colegiación es una garantía para los pacientes, ya que asegura que el profesional que les atiende cumple con los requisitos de formación, capacitación y ética necesarios para ejercer la odontología. Es fundamental acudir siempre a dentistas colegiados y desconfiar de tratamientos que no cuentan con la supervisión de un profesional cualificado.
Además, los colegios profesionales desempeñamos un papel fundamental en la vigilancia y denuncia de aquellas prácticas que puedan poner en riesgo la salud de los pacientes o dañar la imagen de la profesión. Trabajamos de forma activa para exigir a las autoridades competen tes un control más riguroso de la publicidad sanitaria, así como sanciones ejemplares para quienes la incumplan.
Es imprescindible que las administraciones públicas refuercen la regulación y el control de la publicidad sanitaria. Esto no solo implica supervisar los mensajes publicitarios, sino también garantizar que cualquier oferta de servicios sanitarios esté respaldada por profesionales debidamente cualificados.
Es imprescindible que las administraciones públicas refuercen la regulación y el control de la publicidad sanitaria
Por último, como dentistas, debemos seguir defendiendo los valores que caracterizan a nuestra profesión: la ética, la formación continua y el compromiso con la salud y el bienestar de nuestros pacientes. Solo así podremos afrontar con éxito los retos que plantea la publicidad sanitaria en el siglo XXI.
En un momento en el que la desinformación puede difundirse con la misma rapidez que un anuncio en redes sociales, es nuestra responsabilidad, como profesionales sanitarios, ser la voz de la razón y la evidencia científica. Por el bien de nuestros pacientes y de nuestra profesión, no podemos permitir que el marketing irresponsable eclipse el verdadero propósito de la odontología: cuidar y mejorar la salud bucodental de las personas.








