Redacción
La Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado, en el marco del X Congreso Nacional de Deontología y Ética Médica celebrado en Jaén, una propuesta de marco ético para la integración de tecnologías emergentes en la práctica médica. Esta iniciativa responde al impacto creciente de la digitalización y plantea un enfoque que conjugue innovación tecnológica con principios deontológicos, situando la dignidad, la seguridad y la autonomía del paciente como ejes irrenunciables.
La Medicina 5.0, que abarca la inteligencia artificial clínica, la medicina de precisión, la atención virtual, la nanotecnología o los macrodatos sanitarios, exige una reflexión ética profunda, que garantice el respeto a los derechos fundamentales en un entorno cada vez más complejo. La OMC propone este marco como guía para una transformación responsable, humanista y centrada en el paciente, en la que el profesional médico mantiene un papel central.
El documento incide en la importancia de formar adecuadamente a los profesionales sanitarios en competencias digitales
El documento incluye una serie de recomendaciones clave. Destaca la necesidad de que las nuevas tecnologías estén clínicamente validadas y certificadas como productos sanitarios, y que su adopción se base en criterios de calidad, seguridad y equidad. Subraya también la importancia de formar adecuadamente a los profesionales sanitarios en competencias digitales, tanto durante su formación académica como en su desarrollo profesional continuo, así como de fomentar la alfabetización digital de la población para permitir decisiones informadas.
Especial atención merece el uso de inteligencia artificial en la clínica, que, según el texto, debe estar siempre bajo supervisión y control humano efectivo. La autonomía, la transparencia, la trazabilidad, la no discriminación y la rendición de cuentas son principios esenciales que deben regir su implementación. En el caso de la medicina de precisión, se incide en la necesidad de proteger la privacidad, evitar cualquier forma de discriminación genética y garantizar marcos regulatorios sólidos para prevenir usos indebidos o investigaciones no supervisadas éticamente.
La IA: bajo supervisión y con control humano efectivo
La propuesta también aborda los desafíos éticos de la atención virtual, destacando que la calidad del acto médico y la relación asistencial no deben verse afectadas. Se insiste en el consentimiento informado, la autenticación segura de profesionales y pacientes, y el cumplimiento estricto de las obligaciones legales y deontológicas, incluyendo la protección de la historia clínica.
En cuanto al uso de datos sanitarios, tanto en el ámbito asistencial como investigador, el texto defiende el consentimiento informado, la anonimización efectiva, la limitación de accesos indebidos y la necesidad de gobernanza pública y transparente. Igualmente, se reclama responsabilidad profesional clara, seguros adecuados y mecanismos de supervisión y sanción para prevenir vulneraciones de derechos fundamentales.
La OMC hace un llamamiento a instituciones, sociedades científicas y autoridades a adherirse a esta propuesta y a integrar la ética médica como eje estructural de cualquier estrategia de digitalización sanitaria. Frente a un escenario tecnológico en expansión, la declaración reafirma que la innovación debe estar al servicio de una medicina centrada en la persona, en la que el juicio clínico, la autonomía del paciente y la relación médico-paciente sigan siendo elementos esenciales.









