J. L. G. / P. B.
La urticaria puede afectar hasta al 20% de la población a lo largo de la vida, por lo que la intervención y el abordaje desde atención primaria será esencial a la hora de controlar y manejar a los pacientes correctamente. La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) ha preparado, como parte del APDay 2025, un documento específico que firma el Dr. Francisco Ortiz Díaz, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud San Vicente 1, de San Vicente del Raspeig (Alicante), y miembro del grupo de trabajo de Cirugía Menor y Dermatología de esta sociedad científica.
¿Cómo diría que ha evolucionado el diagnóstico de la urticaria? ¿Qué valoración o pruebas han de realizarse para diferenciarla de otro tipo de patologías que cursan con manifestaciones cutáneas como las ronchas o el angioedema?
El diagnóstico de urticaria ha sido siempre clínico y por tanto basado en la historia clínica y la exploración. Otra cuestión es la búsqueda de las causas de esta entidad. Se ha intentado ir simplificando las pruebas diagnósticas según la rentabilidad de éstas.
Es posible diagnosticar la urticaria en poco tiempo mediante una anamnesis detallada, la exploración física y, en el caso de la urticaria crónica, un estudio básico de laboratorio.
“En la urticaria aguda hasta en el 50% podemos conocer los factores desencadenantes y así evitarlos”
¿Qué importancia tienen los avances en la clasificación de la patología de cara al abordaje de la misma? ¿Qué criterios han de seguirse al categorizarla y qué metodología se sigue desde primaria?
La clasificación de la urticaria va a dirigir el estudio y manejo de la misma. La temporalidad y la sospecha de una causa concreta dirigirá el estudio y manejo de la misma. Se clasifican en agudas o crónicas si la clínica dura más o menos de 6 semanas. En la urticaria aguda hasta en el 50% podemos conocer los factores desencadenantes y así evitarlos (infecciones, fármacos, alimentos, etc). En la crónica, evitar los factores agravantes como los AINEs se convierte en pilar fundamental del tratamiento.
¿En qué casos ha de derivarse a los pacientes hacia la atención especializada? En los que se derivan, ¿es preciso un seguimiento posterior desde atención primaria?
Se deberían derivar a atención especializada las urticarias crónicas que no responden a dosis progresivas de antihistamínicos, aun habiendo alcanzado 4 veces la dosis habitual. Estos pacientes requerirán el uso de fármacos que actualmente se manejan en consultas más específicas. El uso excesivo de corticoides orales para controlar los brotes también los haría tener en cuenta a la hora de decidir la derivación. Y por último y no menos importante, cuando la presentación del cuadro no sea típico (duración del habón mayor a 48-72 horas, que se acompañe de síntomas generales como fiebre o artralgias, ausencia de prurito, etc.).
En atención primaria por su característica de longitudinalidad todos los pacientes son seguidos en todas sus patologías. Mientras que en atención hospitalaria se realiza el seguimiento de los pacientes con un mal control de la enfermedad.
“En atención primaria por su característica de longitudinalidad todos los pacientes son seguidos en todas sus patologías”
¿En qué casos específicos ha de valorarse la posibilidad de realizar pruebas de laboratorio, incluida la biopsia, en pacientes con urticaria?
Como hemos comentado antes, en la urticaria crónica se hace un mínimo estudio de laboratorio con un análisis de sangre para descartar enfermedades sistémicas (un hemograma, una VSG y poco más). En las urticarias crónicas no suele haber un componente alérgico, por tanto sólo si se tiene clara sospecha de una causa concreta se pueden realizar pruebas de alergia.
¿Qué tratamientos se utilizan para el manejo farmacológico de la urticaria? ¿Cómo se evalúa la eficacia de los mismos y qué acciones se llevan a cabo en caso de que no se alcance un control de la patología?
El pilar del tratamiento farmacológico de la urticaria son los antihistamínicos, sobre todo los de última generación menos sedantes. Se va aumentando la dosis hasta conseguir controlar los síntomas llegando hasta 4 veces la dosis habitual. Se reevalúan los pacientes cada 2-4 semanas hasta conseguir el control de los síntomas. Hay herramientas como el UAS7 para monitorizar la actividad de la urticaria y otras, como el UCT (urticaria control test) para medir la eficacia de los tratamientos en el control de la enfermedad.
¿Cómo definiría la aportación de antihistamínicos H1 de segunda generación en el manejo de la urticaria? ¿Qué recomendaciones han de seguirse en segunda línea en urticaria crónica espontánea?
Los nuevos antihistamínicos aportan eficacia con menos efectos secundarios, por eso actualmente son los recomendados.
Como segunda línea de tratamiento se utilizan fármacos como el omalizumab. Esto se lleva a cabo en los servicios de dermatología y conlleva unas medidas de precaución como asegurarse que no se padece una infección activa, TBC, una alergia al fármaco, etc. Estos pacientes también se reevalúan inicialmente cada 2-4 semanas.
“Hay que consensuar y acordar con nuestros pacientes como abordar estos cambios para evitar los factores desencadenantes o agravantes”
¿Qué importancia tienen herramientas como el Chronic Urticaria Quality of Life Questionnaire? ¿Qué intervenciones pueden llevarse a cabo desde primaria para mejorar la calidad de vida de estos pacientes?
Estas herramientas objetivan cómo afectan a la vida del paciente y nos ayudan a tomar decisiones más o menos intensas. En atención primaria nuestro objetivo muchas veces es mejorar la calidad de vida y por eso es conveniente poder monitorizar cómo las distintas enfermedades la afectan.
En atención primaria debemos ayudar a disminuir la exposición a las causas desencadenantes o agravantes de la urticaria y manejar adecuadamente los fármacos antihistamínicos.
Desde la perspectiva de la educación de la salud, ¿qué papel juegan los profesionales de primaria y qué recomendaciones han de trasladar a los pacientes para evitar los factores desencadenantes o agravantes de los síntomas?
Las recomendaciones fundamentalmente consisten en evitar los factores desencadenantes y agravantes. No siempre es fácil, por ello hay que consensuar y acordar con nuestros pacientes como abordar estos cambios, en ocasiones complicados para ellos por la renuncia que suponen (urticaria por ejercicio, solar, etc.). No menos importante es evitar el manejo de los fármacos como los AINEs que pueden agravar la urticaria intentando no utilizarlos o buscar otros fármacos alternativos.
Conforme a la política de transparencia de la semFYC, APDay cuenta con el patrocinio no condicionado de: Adamed, Astellas, Boehringer Ingelheim, Daiichi-Sankyo, Esteve, GSK, MSD, Novo Nordisk, Organon, Pfizer, Salvat y Servier










