Anuario iSanidad 2024
Dr. Manuel García de la Vega Sosa, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria (Sempspgs)
Confieso que una de las frases que más utilizo para definir el trabajo en equipo es: “en la unión está la fuerza”. Esta frase se utiliza con frecuencia para en tender la importancia del trabajo en equipo.
El trabajo en equipo mejora la calidad asistencial al fomentar un entorno seguro, colaborativo y eficiente, centrado en la atención integral y segura el paciente. La cultura de seguridad conlleva a poner en práctica estrategias para avanzar hacia la calidad asistencial, en donde el trabajo en equipo, el compromiso con la organización y la confianza entre profesionales, pacientes y sus familias, son claves para lograr la mejora continua.
Cuando se trabaja en equipo se fortalecen el entendimiento, la comunicación y el consenso entre sus miembros. Además, unificando criterios y considerando las habilidades, experiencias y destrezas individuales, se desarrollan guías de actuación y procedimientos bien planificados, y estandarizados para mejorar de forma global el proceso de salud. En el ámbito sanitario, el objetivo común es mejorar la salud y el bienestar del paciente, velando por su seguridad. Además, se requieren habilidades de comunicación, cooperación interdisciplinaria y respeto mutuo.
El trabajo en equipo mejora la calidad asistencial al fomentar un entorno seguro, colaborativo y eficiente, centrado en la atención integral y segura el paciente
Se sabe que la formación continuada y el desarrollo profesional fortalecen estas habilidades, mejoran al equipo porque permiten compartir conocimientos y experiencias, se actualizan las guías prácticas, favoreciendo la cultura de la mejora continua. Al mismo tiempo, permiten una distribución más equitativa de las cargas de trabajo, lo que incrementa la satisfacción de sus miembros.
Para optimizar los planes colaborativos de cuidados se necesita una buena coordinación y participación entre los equipos implicados. Como consecuencia, se logra ser más eficientes y efectivos en la gestión de los cuidados y de los recursos, respondiendo a las necesidades de los pacientes y favoreciendo un entorno más saludable para todos.
Si además tienen mentalidad de apertura, interrelación, benefician no sólo al paciente sino a todos los equipos del plan colaborativo logrando aumentar la confianza y transmitir seguridad entre los miembros, al propio paciente y a su familia.
Se logra ser más eficientes y efectivos en la gestión de los cuidados y de los recursos, respondiendo a las necesidades de los pacientes y favoreciendo un entorno más saludable
Esta metodología persigue el bienestar de la persona atendida en un entorno sanitario seguro fomentando la calidad asistencial en uno modelo integral y centrada en el paciente. Todo ello se pondera con el grado de satisfacción del propio paciente. No basta con estar atendido, sino, además, se tiene que sentir atendido, seguro de quienes le atienden, bien informado, en un ambiente seguro y donde su opinión cuenta en la toma de decisiones.
Sus miembros, facilitan la atención sanitaria y la transferencia de información necesaria, oportuna y con rigor entre los pacientes y otros profesionales de salud que redunda en la actividad asistencial. Se debe adecuar la transmisión informativa a la comprensión y capacidades de cada paciente, el cual es único y su implicación en el proceso es diferente. Estamos convencidos que esta forma de trabajar en el entorno sanitario es fundamental para la efectividad de los cuidados y la satisfacción todos los implicados.
Se debe adecuar la transmisión informativa a la comprensión y capacidades de cada paciente, el cual es único y su implicación en el proceso es diferente
Cuando hablamos de prestación de servicios sanitarios de calidad, pensamos en organizaciones donde el trabajo en equipo es una realidad normalizada. La interrelación multidisciplinar liderados por un responsable, otros equipos especialistas implicados, los intercentros, o los interniveles son claves para intervenir de manera resolutiva. Cada miembro es necesario y desempeña un papel esencial aunando esfuerzos.
El resultado final, no es otro que desarrollar planes integrales personalizados logrando minimizar los riesgos asistenciales, mejorar intervenciones, interactuando y colaborando estrechamente con los miembros y otros equipos.
La microespecialización y la complejidad de los procesos de salud requieren de una coordinación efectiva entre los equipos y de una comunicación transparente, continua y clara. Ya no se duda que un equipo bien cohesionado puede anticipar mejor las necesidades del paciente, responder ágilmente a situaciones urgentes y en definitiva ser más rentables y sentirse más satisfechos.
La microespecialización y la complejidad de los procesos de salud requieren de una coordinación efectiva entre los equipos y de una comunicación transparente, continua y clara
El aumento de la demanda de servicios, la complejidad de los procesos, el incremento de las enfermedades crónicas y las nuevas tecnologías hacen que sea esta forma de organizarse, no solo más beneficiosa, sino imprescindible.
Y es que después de la pandemia nos hemos preparado para juntos reaprender y adaptarnos conjuntamente a cada realidad asistencial en un entorno dinámico y en evolución que garanticen una atención más amable, más segura, más humana. No basta con una atención de calidad sino de también con calidez.










