Pedro Soriano, director de comunicación del CODEM
En los colegios estamos acostumbrados a hablar de asignaturas, de exámenes y actividades extraescolares. Pero hay una figura que pasa casi desapercibida y que, sin embargo, marca una diferencia enorme en la vida de los estudiantes y familias: la enfermera escolar.
Quien la ha tenido cerca lo sabe. Una alergia alimentaria controlada a tiempo, una caída en el patio atendida con profesionalidad, un adolescente que encuentra en su consulta un espacio seguro para hablar de lo que le preocupa. Todo esto forma parte de su día a día. Y todo ello hace que un centro educativo no solo sea un lugar de aprendizaje, sino también un lugar más seguro.
Hay una figura que pasa casi desapercibida y que marca una diferencia enorme en la vida de los estudiantes y familias: la enfermera escolar
Compararnos con Europa es una realidad que tenemos que observar y detenernos a pensar. En Madrid hay una enfermera por cada 1.200 estudiantes, cuando la media europea es de 1 por cada 750. La brecha es evidente. No obstante, hay que destacar que Madrid es de las comunidades con mejor ratio enfermera escolar-alumnado.
Más que un botiquín
La enfermera escolar no es alguien que ponga tiritas o simplemente tome la temperatura. Es la profesional que acompaña en los momentos delicados, que sabe actuar ante una crisis asmática o una reacción alérgica, pero también quien detecta señales de ansiedad en un estudiante o apoya a un niño con una enfermedad crónica o poco frecuente para que pueda integrarse con normalidad en la vida escolar.
Su función va mucho más allá de la asistencia inmediata: se trata de gestionar, detectar, acompañar, educar en hábitos saludables y prevenir complicaciones
Pensemos en un alumno que convive con diabetes. Gracias a la enfermera escolar, ese niño no siente que su enfermedad lo limita: recibe la ayuda que necesita y, sobre todo, gana autonomía. O en una adolescente que sufre acoso escolar y que no encuentra el espacio de confianza que sí le ofrece la enfermera. Son ejemplos reales que demuestran que su función va mucho más allá de la asistencia inmediata: se trata de gestionar, detectar, acompañar, educar en hábitos saludables y prevenir complicaciones, porque no tenemos que esperar a tener un diagnóstico para cuidar nuestra salud.
¿Qué significa una enfermera escolar para las familias?
Para las familias, la enfermera escolar significa seguridad. Saber que hay una profesional preparada para responder ante cualquier situación de salud da una tranquilidad difícil de describir. Quienes tienen hijos con condiciones de salud complejas o crónicas lo saben bien: poder dejarles en el colegio con la certeza de que alguien entiende su tratamiento y sabrá actuar si ocurre algo es un alivio enorme. Y estoy seguro de que también el equipo docente se siente más tranquilo y con mayor confort sabiendo que hay una persona competente dentro de sus equipos que vela por la salud de todos.
En esta época que nos ha tocado vivir. No puedo olvidarme de los problemas emocionales y psicológicos en la infancia y la adolescencia que podemos observar cómo van en aumento. Acabamos de conocer los datos publicados recientemente por la Organización Mundial de la Salud, en los que afirmaban que más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental. Una razón más para contar con una enfermera escolar: invertir en prevención. Detectar a tiempo, escuchar y acompañar puede evitar problemas mucho más graves en el futuro.
Un recurso educativo más
Aquí es donde tenemos otro punto de inflexión: conseguir que la enfermera escolar forme parte del proyecto educativo. Su labor no se ciñe solo a resolver temas puntuales de salud, sino que también contribuye a reducir el absentismo escolar, promueve hábitos saludables, facilita la conciliación familiar y la integración de los niños y/o adolescentes en el centro educativo.
Otro punto de inflexión es conseguir que la enfermera escolar forme parte del proyecto educativo
Para quienes quieran conocer más de cerca esta realidad y acercarse al trabajo que realizan, existen profesionales y asociaciones muy activas en redes sociales que muestran el día a día de la enfermería escolar. La Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar comparte recursos y experiencias en @amece_enfermeria_escolar, mientras que la Asociación Científica Española de Enfermería en Salud Escolar lo hace en @aceese_nacional. También perfiles personales como el de @enfermeraescolarmadrid (Natividad) o @enfermerademicole permiten descubrir, de primera mano, cómo esta figura transforma la vida de los centros educativos. También, desde mi perfil de redes sociales: @enfermeroenred.
¿Imaginas por un instante que empezamos a conocer titulares en los medios de comunicación donde no hay profesores de matemáticas o de lengua en la escuela de tu barrio? Pero sí podemos aceptar que existan colegios sin enfermera. Qué paradoja.









