Redacción
El conflicto en torno a la reforma del Estatuto sigue generando polémica. Tras años de reclamaciones para actualizar una norma que data de 2003, el borrador que el Ministerio de Sanidad ha pactado con las comunidades autónomas no sólo no convence a los sindicatos, sino que ha provocado una respuesta unitaria de rechazo y la convocatoria de movilizaciones a escala nacional.
Por un lado, las principales organizaciones del Ámbito de Negociación, SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT, CSIF y CIG-Saúde, preparan una gran manifestación en Madrid el próximo 1 de octubre, frente a la sede ministerial, con la participación de delegados de toda España. Por otro, los sindicatos médicos, Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), mantienen la huelga convocada para el 3 de octubre y acusan directamente a Mónica García, ministra de Sanidad, de evitar el diálogo con su Comité de Huelga.
Los sindicatos del Ámbito de Negociación preparan una gran manifestación en Madrid el 1 de octubre contra el nuevo Estatuto Marco
Los sindicatos del Ámbito de Negociación, afirman que el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han pactado un borrador del nuevo Estatuto Marco del personal estatutario que supone un «retroceso historio». El encuentro, que daba comienzo a las 10.30 de la mañana, daba respuesta a la petición de los sindicatos de reunirse antes de la celebración del Foro Marco del Diálogo Social con las comunidades autónomas, para conocer los cambios concretos. Solo una hora después del inicio de la reunión, los sindicatos han comunicado su descontento porque consideran que el texto del nuevo Estatuto Marco, tras las últimas modificaciones introducidas por las Comunidades Autónomas, se ha «desvirtuado» y ha «perdido fuerza normativa».
«En lugar de avanzar hacia un marco común para el millón de profesionales de la sanidad pública, las modificaciones pactadas con las comunidades autónomas suponen un retroceso histórico», denunciaron fuentes del CSIF a Europa Press. La crítica se centra en que el nuevo texto abre la puerta a que cada autonomía regule de manera unilateral aspectos esenciales de las relaciones laborales, lo que, en su opinión, limita incluso el papel de las mesas sectoriales autonómicas.
CESM y SMA mantienen la huelga médica del 3 de octubre y acusan a la ministra de Sanidad de evitar el diálogo
A su juicio, según señalan en un comunicado, es «inaceptable» que, «en un momento marcado por la escasez de personal, la sobrecarga asistencial y la precariedad, el Ministerio de Sanidad renuncie a liderar e impulsar una norma básica que establezca mínimos comunes y derechos homogéneos en todo el Estado». A juicio de las Organizaciones presentes en el Ámbito, con su redacción actual, el Estatuto Marco «se convierte en una mera declaración sin fuerza normativa, sin garantías de negociación real y sin capacidad para mejorar las condiciones de trabajo».
«No se puede perder esta oportunidad histórica para dotar al Sistema Nacional de Salud de un marco sólido, estable y negociado, que garantice la igualdad de derechos laborales de todas y todos los profesionales, con independencia de la comunidad autónoma en la que trabajen», se lamentan.
Los sindicatos denuncian que el borrador del Estatuto se ha «desvirtuado» y carece de fuerza normativa tras las modificaciones autonómicas
«La ministra parece querer la huelga del día 3»
En paralelo a estas críticas, los sindicatos médicos han decidido elevar la presión con la convocatoria de huelga para el 3 de octubre. La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos y el Sindicato Médico Andaluz han denunciado que la ministra no ha llamado a negociar al Comité de Huelga, pese a la inminencia del paro.
«Está claro que la ministra quiere la huelga del día 3, una huelga que perjudica a 49 millones de ciudadanos», ha afirmado Miguel Lázaro, presidente de CESM, durante la concentración celebrada frente al ministerio. Por su parte, el secretario general de CESM, Víctor Pedrera, recordó que la ley obliga a Sanidad a reunirse «de buena fe» con el Comité. «No tiene por qué alcanzar acuerdos, pero el diálogo es inherente», ha concluido.










