Patricia Durán Carrasco
Mejorar el aspecto de la higiene, reducir las incidencias de infecciones urinarias, así como disminuir el uso de antibióticos en las residencias geriátricas han sido los objetivos principales del proyecto europeo Improving antibiotic use in long-term care facilities by infection prevention and control and antibiotic stewardship (Imagine). Durante tres años (2023-2025), se evaluó el impacto de una intervención multifacética dirigida a los profesionales sanitarios en las residencias. Con las medidas de prevención y control de infecciones implementadas, se observó una caída de un 27% el número de infecciones urinarias y, por lo tanto, una menor prescripción de antibióticos innecesarios para la infección urinaria.
Imagine muestra evidencias de que las intervenciones preventivas, basadas en la higiene, bien diseñadas y multifacéticas pueden modificar significativamente las prácticas clínicas en las residencias geriátricas, reduciendo tanto la incidencia de infecciones del tracto unitario (ITU) como el uso innecesario de antibióticos en este tipo de infecciones. “Al tener un menor contacto con los antibióticos, los residentes están menos expuestos a las bacterias resistentes”, ha comentado el Dr. Carl Llor, médico de familia e investigador del Institut d’Investigació en Atenció Primària de Salut Jordi Gol (IDIAPJGol – ICS), y responsable científico del proyecto Imagine, durante la presentación este martes de los resultados en la sede de la Sociedad Española de Medicina de familia y Comunitaria (Semfyc).
En España, disminuyó un 50% la proporción de infecciones urinarias tratadas con antibióticos
Las auditorías mostraron mejoras en 17 de los 29 indicadores de prevención y control de infecciones, entre ellos el uso adecuado de delantales limpios en cada procedimiento y una mayor adherencia a la higiene de manos con desinfectantes durante la manipulación de sondas urinarias, medidas clave para prevenir infecciones urinarias y lograr resultados significativos. Según el Dr. Carl Llor, “en España, hubo un aumento significativo de mejora en los casos relacionados con la higiene de personal sanitario, familiares y residentes, así como en la higiene de genitales”.
Gracias a estas intervenciones, los resultados a nivel global muestran que la incidencia de infecciones urinarias tratadas con antibióticos en el conjunto de la muestra pasó del 12,2% al 8,9%, mientras que en el uso innecesario de antibióticos para infecciones urinarias en residentes sin sondas se vio reducida del 52,9% al 46,1%. Por último, los resultados muestran una mejor adherencia a las opciones terapéuticas de antibióticos de primera línea de acuerdo con las guías internacionales de práctica clínica (del 23,7% al 21,6%).
Por países, en Lituania y Eslovaquia, seguidas de Eslovenia, España y Polonia, España, se observó un impacto de la intervención notable. En el caso de España, la proporción de infecciones urinarias tratadas con antibióticos descendió del 26,6% al 13,3% (una reducción del 50%), y el uso inapropiado de antibióticos en ITUs no complicadas pasó del 60,2% al 46,2% (una disminución del 23,3%).
Un ahorro neto de 150 millones anuales
Según el análisis económico detallado en el informe Roadmap for upscaling at EU level, la implementación de la intervención del proyecto Imagine en los 27 Estados miembros de la UE tendría un coste aproximado de 50 millones de euros, y generaría ahorros brutos superiores a 200 millones de euros anuales, con ahorros netos de alrededor de 150 millones de euros al año.
La ampliación de la intervención podría prevenir más de 540.000 infecciones urinarias al año en residencias, con un coste medio de 13,9 euros por residente. En el caso de España, el coste de implementación sería de 4,6 millones de euros, con unos ahorros brutos de 34,5 millones y un ahorro neto potencial de 30 millones.
Las auditorías del proyecto Imagine mostraron una mayor adherencia a la higiene de manos con desinfectantes durante la manipulación de sondas urinarias
“Las intervenciones preventivas bien diseñadas son rentables tanto desde el punto de vista sanitario como económico. Además, los beneficios no se limitan al corto plazo: una reducción sostenida de las infecciones urinarias implica menos hospitalizaciones, menor consumo de antibióticos a medio plazo y menor resistencia bacteriana”, ha destacado Laura Vallejo, profesora titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
El análisis identificó diferencias específicas por país relacionadas con las tasas iniciales de infección, los costes de hospitalización y los modelos de implementación (presencial o híbrido). No obstante, incluso en escenarios conservadores, la mayoría de los Estados miembros mostró un retorno de la inversión positivo.










