Luis de Haro. Director general de iSanidad
El Gobierno ha anunciado con solemnidad una subida salarial del 11% para médicos y resto de empleados públicos en los próximos cuatro años, que incluso podría llegar al 11,5%. Sobre el papel suena a avance, pero para los médicos de la sanidad pública es otra decepción disfrazada de promesa. Ayer era solo del 10%, y después de las protestas, han subido al 11%. El mensaje está claro, cuando se rasca la superficie, lo que aparece es un mensaje: la sanidad pública sigue sin ser una prioridad.
Según la subida salarial que se ha anunciado, la sanidad pública sigue sin ser una prioridad
Durante más de una década, los profesionales sanitarios han soportado recortes, sobrecarga asistencial y una pérdida de poder adquisitivo que supera el 20%. Hoy, se les ofrece una subida salarial que, lejos de compensar, perpetúa la erosión. Con una inflación que ronda el 3%, la subida lineal del 2,5% anual es insuficiente: en términos reales, los médicos seguirán perdiendo capacidad económica. ¿Se puede llamar mejora a algo que te deja en peor situación que antes?
El problema no es solo la cifra, sino la filosofía sobre la que se sustenta. Mientras las pensiones se actualizan con el IPC, los salarios públicos se condenan a la incertidumbre. ¿Por qué quienes sostienen el sistema sanitario no merecen la misma protección? ¿Por qué seguimos tratando la salud como un gasto y no como la inversión más estratégica de un país? Además, la propuesta carece de visión. No hay medidas para recuperar lo perdido, ni para dignificar la profesión: paga extra íntegra, carrera profesional, incentivos para retener talento… ¿nada? Solo se ofrece un incremento lineal, lento, que no frena la fuga de médicos hacia otros países donde se les valora más. Y mientras tanto, el sistema se resquebraja, las listas de espera se alargan y la presión asistencial se dispara.
No hay medidas para recuperar lo perdido, ni para dignificar la profesión: paga extra íntegra, carrera profesional, incentivos para retener talento
Este no es un debate técnico, es una cuestión de posicionamiento. La propuesta de una subida salarial del 11% no es una solución, es una excusa para seguir posponiendo lo urgente. Y lo urgente es claro: recuperar lo perdido, garantizar el presente y asegurar el futuro. Todo lo demás son palabras vacías.







