La Comisión de Salud Pública valida el protocolo de infecciones respiratorias que deberá pasar el filtro político del Consejo Interterritorial

Sanidad y las direcciones generales de salud pública autonómicas aprueban un marco escalonado para el control de las infecciones respiratorias agudas

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Dos profesionales de la salud en un centro del Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública de Catalunya (Siscat)

Fátima del Reino Iniesta
La Comisión de Salud Pública, compuesta por representantes de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y de las direcciones generales de salud pública de todas las comunidades y ciudades autónomas, ha validado el nuevo protocolo de recomendaciones para el control de las infecciones respiratorias agudas (IRAs) de la temporada 2025-2026, un documento que servirá para mejorar la respuesta frente a la epidemia estacional de virus respiratorios, garantizar la continuidad asistencial, especialmente en entornos vulnerables, y reforzar la coordinación entre niveles del sistema sanitario. El texto, aprobado en el ámbito técnico, deberá ser ratificado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

El documento define cuatro escenarios de riesgo y medidas progresivas en función de la transmisión y la presión asistencial

La aprobación de este protocolo llega tras dos inviernos consecutivos marcados por la falta de acuerdo entre el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas para establecer un marco común frente a la gripe y otras infecciones respiratorias del invierno. En enero de 2024, el Consejo Interterritorial fue incapaz de consensuar la obligatoriedad del uso de mascarillas en los centros sanitarios cuando se alcanzaran determinados umbrales de contagio, ante el rechazo de varias comunidades gobernadas por el Partido Popular. Este mismo escenario se repitió el invierno pasado, lo que llevó a que cada territorio aplicara medidas de forma desigual.

Este año, desde el Ministerio de Sanidad se ha insistido en la necesidad de aprobar el protocolo antes de que avanzara la temporada gripal, un mensaje que se trasladó de nuevo en la última reunión del Interterritorial celebrada el viernes previo a la Comisión de Salud Pública. El texto ha salido ahora adelante en el ámbito técnico, pero queda pendiente comprobar si las comunidades autónomas respaldan también el acuerdo en el plano político, cuando se eleve al Consejo Interterritorial.

El documento parte de la experiencia acumulada durante la pandemia de Covid-19 y refuerza la vigilancia integrada puesta en marcha tras ella, en línea con las directrices del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud.

Vigilancia basada en indicadores comunes

Dentro de los sistemas de vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas se utilizan diversas fuentes que permiten monitorizar en tiempo real la transmisibilidad, la gravedad y el impacto sanitario. Entre ellas se incluyen el Sistema de Vigilancia de las Infecciones Respiratorias Agudas (Sivira), junto con la información procedente del sistema de monitorización de la mortalidad diaria MoMo, las coberturas de vacunación del Sistema de Información de Vacunaciones (Sivamin) y los datos de ocupación hospitalaria y de unidades de cuidados intensivos.

La combinación semanal de estos datos posibilita la detección temprana de cambios en la evolución epidemiológica y permite una evaluación continua del riesgo, adaptada a las características de cada comunidad autónoma.

La vigilancia se apoyará en indicadores comunes como Sivira, MoMo, Sivamin y la ocupación hospitalaria

Se definen cuatro escenarios de riesgo determinados a partir de los niveles de transmisibilidad detectados, junto con la evaluación del resto de indicadores y el análisis del impacto en los recursos asistenciales y en la población susceptible. Esta clasificación permite adaptar las medidas a la evolución de la situación epidemiológica en cada territorio, reforzando la capacidad de respuesta sanitaria y comunitaria. El documento establece un escenario de situación interepidémica o basal, un escenario de epidemia de nivel bajo o medio, un escenario de epidemia de nivel alto y un escenario de epidemia de nivel muy alto. La aplicación de las medidas propuestas debe hacerse de forma escalonada e incremental, garantizando que en cada escenario se implementen también las recomendaciones de los niveles anteriores.

Entre las medidas comunes se incluyen la elaboración y difusión de recomendaciones de vacunación frente a patógenos respiratorios, el mantenimiento y fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, la formación del personal sanitario y no sanitario, y la revisión de los planes de contingencia de centros sanitarios y sociosanitarios para garantizar la continuidad asistencial. También se promueve la ventilación adecuada de los espacios, la higiene respiratoria y de manos, el uso de mascarilla quirúrgica por parte de personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, y la reducción de interacciones sociales en esos casos. Estas medidas deben comunicarse activamente a la ciudadanía a través de materiales informativos accesibles.

El acuerdo técnico llega tras dos inviernos sin consenso político sobre el uso de mascarillas en centros sanitarios

En el escenario de situación interepidémica o basal se mantienen las medidas preventivas generales, como la promoción de la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la formación del personal. Se recomienda el uso de mascarilla quirúrgica por personas con síntomas respiratorios, especialmente si van a tener contacto con personas vulnerables, así como su uso continuado por parte de trabajadores sintomáticos en centros sociosanitarios.

Cuando la epidemia alcanza un nivel bajo o medio, se refuerzan las actividades de coordinación interinstitucional y la comunicación activa con la ciudadanía. Se intensifica la recomendación del uso de mascarilla quirúrgica por parte de personas con síntomas y en entornos vulnerables. En hospitales, se recomienda su uso en áreas sensibles, como unidades oncológicas o de trasplantes, tanto por profesionales como por pacientes y acompañantes. En centros residenciales, se mantiene el uso continuado por trabajadores con síntomas y se pueden adoptar medidas adicionales si se detecta transmisión.

<p>En el escenario de epidemia de nivel alto se adaptarán los planes de continuidad asistencial para garantizar la capacidad de respuesta. Se recomienda el uso generalizado de mascarilla en espacios comunes de centros sanitarios, como salas de espera o urgencias. En centros residenciales se revisa la política de visitas, y se aconseja a personas vulnerables utilizar mascarilla en espacios cerrados sin ventilación adecuada.

Sanidad insiste en la necesidad de anticiparse a la temporada gripal para evitar tensiones asistenciales

En el escenario de epidemia de nivel muy alto se activa la coordinación extraordinaria entre territorios, mediante reuniones del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Las autoridades sanitarias podrán establecer medidas excepcionales para el control de la transmisión en determinados contextos o colectivos especialmente expuestos.

El documento destaca la importancia de la coordinación entre los servicios de salud pública autonómicos y el Ministerio de Sanidad, así como la necesidad de evaluar periódicamente la situación epidemiológica para adaptar las respuestas. Se presta especial atención a los entornos vulnerables, como residencias de mayores o unidades hospitalarias específicas, donde la detección precoz y la actuación inmediata resultan esenciales.

Con este nuevo marco de actuación, Sanidad y las comunidades autónomas buscan anticipar y mitigar el impacto de las epidemias estacionales, mejorar la preparación del sistema sanitario y proteger la salud de la población, en un contexto en el que la circulación de virus respiratorios ya se ha iniciado en varias comunidades. El foco está ahora en el Consejo Interterritorial, donde se decidirá si el consenso técnico alcanzado esta semana se traduce, finalmente, en un acuerdo político que evite repetir el bloqueo vivido en los dos últimos inviernos.

Madrid ve «una buena noticia» el protocolo y destaca el consenso técnico

La Comunidad de Madrid ha calificado de «buena noticia» el Protocolo Común frente a la gripe, la Covid-19 y otras infecciones respiratorias consensuado por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, tras un debate desarrollado «a partir de propuestas técnicas» que ha permitido alcanzar un acuerdo «por unanimidad». Así lo ha señalado en declaraciones remitidas a los medios la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, tras el encuentro de la Comisión de Salud Pública en el que se han acordado medidas en función de cuatro escenarios de riesgo epidemiológico.

Madrid califica de «buena noticia» el acuerdo alcanzado tras un debate basado en propuestas técnicas

Según ha destacado Andradas, el ámbito de aplicación de las distintas medidas será definido por la comunidad autónoma correspondiente, que también estimará los escenarios de riesgo en función de su situación epidemiológica. La Comunidad de Madrid ha acudido a esta cita con una propuesta propia en la que se apostaba por «medidas escalables» en cada comunidad autónoma en función de su situación de riesgo, tal y como finalmente se ha acordado en el protocolo común, al considerar que el documento planteado inicialmente por el Ministerio presentaba «deficiencias técnicas».

En este sentido, la directora general ha subrayado que «el coordinador de la Comisión de Salud Pública ha adoptado un papel conciliador y de búsqueda de consenso y ha propuesto directamente a los directores generales de salud pública la incorporación íntegra de las recomendaciones de actuación enviadas por la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid en la tarde de ayer». Andradas ha explicado que las recomendaciones incluyen para cada nivel de riesgo las medidas relacionadas con la vacunación, las relativas a la vigilancia epidemiológica, las medidas de prevención de la transmisión y las relativas a la coordinación con el ámbito asistencial, y ha apostillado que se trata de «medidas, todas ellas escalables en función del riesgo y que ya están siendo implementadas en las comunidades autónomas».

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