Redacción
En España, más de 435.4000 personas viven con daño cerebral y más del 80% de los casos tienen su origen en un ictus, por delante de los traumatismos craneoencefálicos y otras causas, según los datos de la Federación Española de Daño Cerebral Adquirido (Fedace). Para intentar reducir estas cifras, la monitorización cardiaca ha demostrado su eficacia en el manejo de los pacientes en fase aguda de ictus, mejorando el pronóstico a largo plazo de los pacientes y evitando sufrir un segundo ictus. En esta línea, la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo ofrece un balance del 76% de los pacientes independientes a los 3 meses de haber sufrido un ictus y una tasa de mortalidad por debajo del 7%.
La Unidad de Ictus del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo cuenta con una tasa de mortalidad por debajo del 7%
Los pacientes que sufren un ictus son ingresados en esta unidad para disponer de una vigilancia clínica estrecha, así como una monitorización cardiaca y de constantes, esenciales en la fase aguda del ictus para disminuir el riesgo de complicaciones y la posibilidad de sufrir un segundo ictus. “La existencia de un espacio específico dedicado a la unidad de ictus, con personal médico y de enfermería especializado y enfocado al manejo de esta patología facilita la aplicación de protocolos clínicos complejos, asegurando una atención individualizada de calidad para nuestros pacientes”, comenta el Dr. Rafael Arroyo González, jefe de departamento de Neurología.
Asimismo, esta unidad garantiza un seguimiento de los pacientes una vez dados de alta en consulta especializada de ictus, para asegurar un control de los factores de riesgos y adaptar los tratamientos de prevención fundamentales, con la finalidad de evitar un nuevo ictus.
Equipo médico especializado en ictus
Desde su puesta en marcha en 2017, esta unidad ofrece servicio urgente al Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, al Hospital la Luz, al Hospital Quirónsalud Sur y al Hospital Quirónsalud Valle del Henares, además de atender a más de 300 pacientes al año, cifra que ha ido aumentando en los últimos años. La estancia media en esta unidad es de 2 días, mientras que la estancia media de hospitalización es de 4,5 días.
El sistema de teleictus facilita el seguimiento del paciente por teleconferencia en cualquiera de los hospitales
Este servicio dispone de cuatro camas con monitorización, un neurólogo (de presencia física en turnos de mañana y tarde y de guardia localizada de noche), un especialista en medicina intensiva (de presencia física las 24 horas), una enfermera por turno (mañana, tarde y noche) dedicada exclusivamente a los pacientes de la unidad y un equipo de guardia de neurorradiólogos intervencionistas que asegura el acceso a tratamientos endovasculares 24 horas.
Además, la unidad integra cuatro monitores para monitorización cardiaca y tensional y pulsioximetría; así como un sistema móvil de teleictus, que permite “al neurólogo atender por teleconferencia y en tiempo real al paciente en cualquiera de los hospitales. El tratamiento comienza sin demoras en cada centro, y una vez estabilizada la situación inicial, se traslada al paciente al Hospital Ruber Juan Bravo para vigilar la evolución, completar el estudio y adecuar el tratamiento en consecuencia”, concluye el Dr. Arroyo.








