Nieves Sebastián Mongares
Fomentar un empleo ajustado a las necesidades y habilidades en cada caso es muy relevante para las personas con discapacidad. Por ello, recursos como el Centro Especial de Empleo La Paz de Alcalá de Guadaira (Sevilla), cumplen una misión esencial en este aspecto.
Ernesto Ollero Gómez, jefe de producción del mismo, señala que la empleabilidad tiene una capacidad “transformadora” para estas personas, destacando que gracias al acompañamiento de los diferentes especialistas que allí trabajan se genera un entorno seguro donde se atiende a las necesidades físicas y emocionales de los usuarios.
¿Qué importancia tiene fomentar la empleabilidad en las personas con discapacidad? ¿Cómo influye tanto de cara a su motivación como a la integración en la sociedad?
La empleabilidad es una herramienta transformadora que convierte a la persona en protagonista activa de su desarrollo y refuerza la cohesión social. Para San Juan de Dios tiene una gran importancia, dado que a través del empleo promovemos, también, la inclusión social impulsando la igualdad de oportunidades y mejorando la calidad de vida de un sector de la sociedad en riesgo de exclusión.
Fomentar la empleabilidad en personas con discapacidad es clave para construir sociedades más justas, inclusivas y sostenibles, donde todos puedan contribuir y beneficiarse de manera equitativa. No se trata únicamente de proporcionar un salario, sino de ofrecer un espacio donde la persona se sienta útil, reconocida y valorada.
“La empleabilidad es una herramienta transformadora que convierte a la persona en protagonista activa de su desarrollo y refuerza la cohesión social”
El empleo aporta autonomía personal, estabilidad emocional y sentimiento de pertenencia. Para las personas con discapacidad, acceder a un puesto de trabajo les supone aumentar su motivación personal, ya que se sienten capaces de desarrollar una tarea, aumentan su autoestima, confianza y expectativas de futuro.
Significa también integración social, porque el empleo favorece la relación con compañeros y la comunidad, rompiendo prejuicios y estigmas. Les aporta una independencia económica, y ya sabemos que contar con un ingreso propio da libertad de decisión y mejora la calidad de vida. Y, además, todo ello supone un reconocimiento de capacidades, poniendo el foco en lo que la persona puede aportar, en lugar de en sus limitaciones.
En concreto, ¿cómo se trabaja desde el Centro Especial de Empleo Alcalá de Guadaira en este ámbito? ¿Cuáles son las características diferenciales del mismo?
El Centro Especial de Empleo ofrece oportunidades laborales adaptadas a las capacidades de cada trabajador. Su finalidad es doble: generar empleo estable y, a la vez, garantizar que este sea un entorno protegido y con apoyos suficientes.
Tenemos la suerte de contar con características diferenciales, como puede ser un entorno protegido, en el que se combinan exigencias laborales con acompañamiento continuo, lo que reduce el riesgo de fracaso y facilita la progresión. Además, adaptamos las tareas, diseñando puestos que se ajustan a las competencias de cada persona y permitiendo que todos puedan desempeñar funciones útiles y productivas.
“El Centro Especial de Empleo ofrece oportunidades laborales adaptadas a las capacidades de cada trabajador”
Con formación continua, se fomenta el aprendizaje práctico y la capacitación, lo que mejora la empleabilidad futura de los trabajadores. Gracias al acompañamiento personal y social a través de psicólogos, monitores y profesionales de apoyo se trabaja no solo lo laboral, sino también lo emocional y social.
Además, trabajamos con proyección comunitaria, manteniendo relación con empresas y entidades, de manera que el trabajo de los usuarios es visible y reconocido en la sociedad. Este modelo no se limita a ofrecer empleo, sino que actúa como un puente hacia la vida independiente y la plena inclusión. Todo ello a través de la unidad de apoyo, que es la que hace posible llevar a cabo los ajustes de personal y social necesarios de forma individualizada.
¿Cómo funciona la lavandería sanitaria y cómo se coordina el trabajo dentro de la misma con las personas con discapacidad? ¿Qué aspectos han de tenerse en cuenta para garantizar que estas personas realizan labores acordes a su caso concreto?
Su funcionamiento se estructura en diferentes fases: recepción de ropa, clasificación, lavado, secado, planchado, empaquetado y distribución. Cada una de estas fases requiere distintas habilidades, lo que permite asignar a cada trabajador las tareas más adecuadas a sus capacidades.
Para todo ello se requieren una coordinación que podemos resumirla en tres aspectos principales: división de funciones, en la que se establecen roles específicos y claros para evitar confusión; supervisión constante, mediante monitores y encargados que supervisan el desarrollo de la actividad, garantizando la calidad y apoyando cuando es necesario; y el trabajo en equipo, que fomenta dinámicas operativas donde todos los trabajadores se sientan parte importante del proceso. De esta forma, la lavandería sanitaria se convierte en un espacio productivo, inclusivo y formativo.
“Cada fase del trabajo en la lavandería requiere distintas habilidades, lo que permite asignar a cada trabajador las tareas más adecuadas a sus capacidades”
¿De qué manera se trabaja desde la Orden Hospitalaria San Juan de Dios para coordinar este tipo de recursos?
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios coordina estos recursos bajo su misión de atención integral a las personas en situación de vulnerabilidad. La coordinación se realiza a través de varias líneas, como el enfoque integral. No se trata solo de un recurso laboral, sino de un proyecto de vida. Otra línea sería el trabajo en red, estableciendo alianzas con Administraciones Públicas, asociaciones, empresas privadas y familias para asegurar la sostenibilidad y eficacia de los programas. Estarían también la supervisión y calidad, pues los CEE se gestionan siguiendo estándares de calidad tanto en la atención a la persona como en la prestación de servicios a clientes.
Por último, la espiritualidad y los profesionales mantienen el enfoque humanista propio de San Juan de Dios, basado en la hospitalidad, el respeto y la dignidad de cada persona. Atendemos, también, al impulso de proyectos innovadores, ya que se promueven nuevas actividades productivas que diversifiquen las oportunidades de empleo para personas con discapacidad. La Orden actúa como garante de que estos recursos sean coherentes, sostenibles y centrados en la persona.
“Atendemos al impulso de proyectos innovadores, ya que se promueven nuevas actividades productivas que diversifiquen las oportunidades de empleo para personas con discapacidad”
¿Qué necesidades no cubiertas o desafíos considera que existen en términos de empleabilidad para las personas con diferentes tipos de discapacidad? ¿Desde dónde debe actuarse para seguir avanzando en este ámbito?
Como desafíos actuales podemos señalar el mayor acceso al empleo ordinario. Aún existen barreras para que las personas con discapacidad transiten del empleo protegido al empleo normalizado. Cuentan también los prejuicios sociales y empresariales, pues muchas empresas siguen considerando la discapacidad como un límite y no como una oportunidad.
Otro sería la diversificación de puestos, ya que la mayoría de CEE concentran su actividad en sectores tradicionales (limpieza, lavandería, manipulados), quedando poco exploradas áreas emergentes como la digitalización o los servicios tecnológicos. La formación adaptada y la estabilidad económica son otros de los retos presentes.
En cuanto a las líneas de acción, debemos seguir abogando por impulsar políticas públicas inclusivas que incentiven la contratación en empresas ordinarias. Reforzar la colaboración con el sector privado para crear más oportunidades de empleo diverso y promover programas de formación adaptados a la realidad tecnológica y digital. Transversalmente, hay que aumentar la sensibilización social para eliminar estigmas y reconocer el valor que aportan los trabajadores con discapacidad.
“Hay que aumentar la sensibilización social para eliminar estigmas y reconocer el valor que aportan los trabajadores con discapacidad”
Estos centros trabajan con las llamadas Unidades de Apoyo. ¿En qué consisten y qué aportan a los trabajadores?
Una unidad de apoyo consiste en un equipo especializado de trabajadores dentro de una organización, los cuales juegan un papel clave para garantizar que los empleados puedan desarrollar su actividad laboral en condiciones adecuadas, adecuándolas a sus necesidades y capacidades individuales.
A través de estos se lleva a cabo una valoración inicial con la que se identifican las capacidades y necesidades de cada persona para asignarles un puesto adecuado. Los profesionales reciben apoyo psicosocial, es decir, se atienden aspectos emocionales, motivacionales y relacionales que afectan al desempeño laboral.
Además, se procura la formación y entrenamiento que prepara a la persona en habilidades laborales y sociales necesarias para el puesto. Las unidades de apoyo llevan a cabo también un trabajo de mediación, actuando como puente entre trabajador, compañeros y responsables, garantizando un clima de trabajo positivo. Realiza el seguimiento y adaptación evaluando de forma continua el progreso y realizando los ajustes necesarios en tareas o apoyos.
Todo ello repercute en una mayor seguridad y confianza en sus capacidades y en el desarrollo de habilidades sociales y laborales transferibles a otros ámbitos. Además, les facilita el crecimiento personal al sentirse acompañados en su proceso. Y ayuda en la reducción de la ansiedad y frustración, ya que cuentan con un referente cercano en caso de dificultades. En definitiva, las Unidades de Apoyo son un pilar fundamental porque garantizan que el empleo no sea solo un puesto, sino una verdadera oportunidad de inclusión y desarrollo integral.
“Las Unidades de Apoyo garantizan que el empleo no sea solo un puesto, sino una verdadera oportunidad de inclusión y desarrollo integral”
¿Qué otros aspectos resaltaría de la actividad que se lleva a cabo en este centro?
Además de los aspectos ya señalados, conviene destacar algunos elementos que enriquecen la experiencia de los trabajadores con discapacidad y la misión del Centro Especial de Empleo, como son el impacto en las familias, porque el empleo no solo beneficia a la persona contratada, sino también a su entorno familiar, que percibe una mayor autonomía, autoestima y estabilidad en su ser querido.
Les ofrece mayor visibilidad social, ya que el trabajo diario en servicios como la lavandería sanitaria proyecta una imagen positiva hacia la comunidad, mostrando que la discapacidad no es una barrera para la productividad y la calidad. Todo ello permite, también, el aprendizaje de valores: en un contexto como el de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, el empleo va acompañado de la transmisión de valores de respeto, solidaridad y hospitalidad, que fortalecen el clima laboral.
Hay que destacar también la flexibilidad y adaptación continua: la experiencia demuestra que los puestos de trabajo deben estar en permanente revisión, adaptándose a los cambios en las capacidades de la persona y en las demandas del mercado. Para concluir, tiene mucho que ver la dimensión vocacional.
Más allá del aspecto económico, trabajar en un entorno que pone a la persona en el centro convierte el empleo en una herramienta de crecimiento vital y de desarrollo humano integral. Este conjunto de factores complementarios refuerza la idea de que los Centros Especiales de Empleo son mucho más que un recurso laboral: son espacios de inclusión, crecimiento personal y transformación social.










