Dr. Antonio Pérez Pérez, presidente de la Fundación SED y director de Unidad del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona
Los Hospitales de Día de Diabetes no son una opción futura, sino una necesidad presente. Constituyen una respuesta tangible e inmediata a los desafíos de una enfermedad que afecta a millones de personas y supone un importante gasto sanitario. Por ello, y ante la importancia del tema, este modelo fue presentado y debatido en una reciente comparecencia ante la Comisión de Sanidad del Senado, con el propósito de concienciar a los decisores políticos sanitarios sobre la necesidad impulsar su implantación en todo el país.
En España, más de cinco millones de adultos conviven con diabetes (el 10,3 % de la población), lo que sitúa a esta enfermedad crónica entre los principales retos del sistema sanitario. Su abordaje va mucho más allá del control de la glucemia: exige educación continua, seguimiento estrecho y una atención coordinada entre atención primaria, hospitales y servicios de urgencias. En este escenario, el proyecto de los Hospitales de Día de Diabetes (HDD), en colaboración con Menarini, emerge como una herramienta clave para mejorar la calidad asistencial y avanzar hacia un sistema más eficiente y equitativo.
«El objetivo de estos hospitales de día es claro: ofrecer una atención experta, integral y resolutiva en un entorno ambulatorio»
Los hospitales de día de diabetes son dispositivos asistenciales ambulatorios especializados que permiten atender de forma inmediata a personas con diabetes en situaciones de descompensación o riesgo de sufrirla, evitando ingresos hospitalarios y visitas innecesarias a urgencias. Su objetivo es claro: ofrecer una atención experta, integral y resolutiva en un entorno ambulatorio. En una sola jornada, el paciente puede recibir valoración clínica, ajuste terapéutico y educación diabetológica, facilitando un alta segura y precoz y reduciendo la presión sobre el sistema hospitalario.
La evidencia disponible respalda ampliamente este modelo. Desde el punto de vista clínico, los hospitales de día de diabetes contribuyen a reducir complicaciones agudas y a prevenir episodios graves como la cetoacidosis diabética. En el ámbito económico, permiten disminuir estancias hospitalarias y optimizar el uso de recursos sanitarios. Y, en el plano social, mejoran la experiencia del paciente al ofrecer una atención cercana, accesible y adaptada a sus necesidades. Comunidades como Andalucía o Cataluña, donde están más consolidados, muestran resultados claros: menor presión asistencial, mayor eficiencia y altos niveles de satisfacción tanto de pacientes como de profesionales.
«En el ámbito económico, permiten disminuir estancias hospitalarias y optimizar el uso de recursos sanitarios»
Sin embargo, la implantación de estos dispositivos en España es todavía desigual. En la actualidad, solo 32 hospitales cuentan con hospitales de día de diabetes, lo que implica que únicamente el 40,3 % de la población tiene acceso a este recurso. En más de la mitad de las provincias españolas no existe ninguno, lo que deja a miles de personas con diabetes sin una alternativa asistencial eficaz y resolutiva. Esta inequidad territorial pone de manifiesto la urgencia de integrar los hospitales de día de diabetes de forma generalizada en el Sistema Nacional de Salud, adaptando su funcionamiento a las características de cada entorno.
La buena noticia es que la implantación de estos recursos no requiere grandes inversiones en nuevas infraestructuras, sino una optimización inteligente de los recursos existentes. Su éxito depende, fundamentalmente, de equipos multidisciplinares liderados por endocrinólogos y enfermeras especializadas en diabetes, de una adecuada coordinación con Atención Primaria y urgencias, y de la incorporación progresiva de herramientas de salud digital y telemedicina, especialmente relevantes en zonas rurales.
Apostar por los Hospitales de Día de Diabetes es apostar por un modelo sanitario basado en la prevención, la formación del paciente y la continuidad asistencial. Un modelo que no solo mejora los resultados en salud, sino que también contribuye a la sostenibilidad del sistema y a reducir las desigualdades en el acceso a una atención de calidad. En un país donde la diabetes sigue creciendo, su implantación ya no es una opción de futuro, sino una necesidad del presente.









