“La accesibilidad completa requiere un diseño universal desde el origen y adaptaciones tecnológicas complementarias para lograr la adaptabilidad a las diferentes discapacidades”

Luis González Sterling, vocal de la Asociación Española de Ingenieros Hospitalarios (AEIH) y especialista en el diseño de arquitectura sanitaria y hospitalaria

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Nieves Sebastián Mongares
A pesar de que al hablar de accesibilidad recurrentemente se tienda a pensar sólo en las barreras arquitectónicas, esta tiene muchas más implicaciones. Más allá de la discapacidad física, las personas con otros tipos de discapacidad precisan de elementos que hagan los edificios accesibles, teniendo en cuenta todos los elementos necesarios para lograrlo.

En este sentido, la existencia de profesionales de la ingeniería especializados en centros sanitarios u hospitalarios cobra especial importancia de cara a favorecer una buena experiencia de este grupo poblacional a la hora de acceder a la asistencia sanitaria. Luis González Sterling, arquitecto, vocal de la Asociación Española de Ingenieros Hospitalarios (AEIH) y especialista en el diseño de arquitectura sanitaria y hospitalaria, pone de relieve las principales necesidades por cubrir y cómo se evalúan las barreras existentes en estas infraestructuras en la actualidad.

A día de hoy, ¿considera que los centros sanitarios cuentan con la infraestructura adecuada para garantizar el acceso universal a personas con diferentes tipos de discapacidad?
Sinceramente no, es una asignatura claramente pendiente. La accesibilidad para discapacidades físicas o más bien motriz, sí puede estar garantizada en un buen número de centros sanitarios de nuestro país, pero las discapacidades son mucho más e incluyen varios tipos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Convención de los derechos humanos de las Personas con Discapacidad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se distinguen seis: discapacidad física o motriz, congénita o adquirida; discapacidad Intelectual, con limitaciones intelectuales y adaptativas; discapacidad sensorial, visual o auditiva; discapacidad psicosocial o mental, trastornos mentales; discapacidad del lenguaje o la comunicación y, por último, discapacidades múltiples, cuando una persona presenta más de un tipo. Frecuentemente nos centramos únicamente en la primera descuidando absolutamente el resto.

“La tercera edad, sus características y sus nuevas necesidades, deben tenerse muy en cuenta en la programación, el diseño y la actualización de infraestructuras sanitarias”

A esto habría que añadir la dependencia. Nuestra población envejece y cada día tiene más esperanza de vida. La tercera edad, sus características y sus nuevas necesidades, deben tenerse muy en cuenta en la programación, el diseño y la actualización de infraestructuras sanitarias. Es importante tener en cuenta a esta parte de la población, cada día más numerosa y con necesidades muy específicas y diferentes, en los accesos de ambulantes y urgencias.

¿Qué papel juegan los profesionales de la ingeniería hospitalaria en este contexto?
Los ingenieros tienen un papel actualmente central en los hospitales; no sólo influyen en el mantenimiento de los edificios y los equipos, sino que cada día tienen mayor influencia en la gestión y planificación de las infraestructuras.

En particular y junto los arquitectos juegan un papel esencial en el diseño de las infraestructuras, pero su labor ve mucho más allá en el posterior equipamiento del hospital y su mantenimiento y gestión durante la operación.

Mantienen no solo equipos fijos, sino los que aseguran la movilidad y accesibilidad en los edificios hospitalarios, rampas, ascensores, grúas, camas eléctricas etc. Elaboran los planes de mantenimiento preventivo y correctivo de elementos que aseguran la accesibilidad de los edificios hospitalarios. Evalúan nuevas tecnologías, y su compatibilidad con las existentes en el hospital y evalúan el ciclo de vida de aparatos y sistemas de instalaciones y equipos. En definitiva interactúan como elementos central con la arquitectura, la tecnología, con el personal sanitario y pacientes con discapacidad.

“Hay auditorias que generalmente hacen una evaluación integral, mediante check lists, mapeo de barreras, evaluaciones participativas con asociaciones de usuarios, y mediciones técnicas”

¿Cómo se evalúa la accesibilidad de los centros de cara a implementar las mejoras pertinentes en este ámbito? ¿Existen auditorías periódicas en los centros al respecto?
Hay normativas de obligado cumplimiento referentes a la accesibilidad arquitectónica, como el Código Técnico de la Edificación CTE, la UNE 170001, y la ISO 21542:2021, entre otras más específicas a nivel autonómico o municipal.

Asimismo, hay auditorias que generalmente hacen una evaluación integral, mediante check lists, mapeo de barreras, evaluaciones participativas con asociaciones de usuarios, y mediciones técnicas como pendientes, alturas, anchos, etc.

Es importante señalar que lo que en definitiva se evalúa es la experiencia sensorial del usuario y para ello la facilidad de orientarse en un edificio complejo, las referencias sensoriales, la luz y en definitiva el wayfinding son elementos a tener en cuenta en cualquier edificio público.

Nosotros en los últimos edificios estamos contando con un asesoramiento y evaluación por parte de Ilunion, dependiente de la ONCE, que analiza con personas de diferentes tipos de discapacidades evaluando los diseños y los edificios construidos.

“En los últimos edificios estamos contando con un asesoramiento y evaluación por parte de Ilunion, dependiente de la ONCE, que analiza la accesibilidad de personas de diferentes tipos de discapacidades evaluando los diseños y los edificios construido”

En relación a la discapacidad física, ¿cuáles siguen siendo las barreras arquitectónicas más frecuentes?
La relación podría ser exhaustiva e interminable, pero ciñámosla a las más frecuentes. En accesos o entregas, los escalones, desniveles, rampas inadecuadas y sin mesetas, puertas pesadas o automáticas en mal uso, etc.… Por otra parte, en el entorno exterior y aparcamiento; ausencia de plazas reservadas cerca de ascensores o accesos, rutas peatonales con pavimento inadecuado, rampas, etc. Además, en circulaciones interiores; pasillos estrechos, suelos resbaladizos o irregulares, cambios de nivel, puertas estrechas o mostradores inadecuados.

Respecto a los ascensores y escaleras; la no existencia de ascensores adecuados, botoneras en alturas no adecuadas, o sin braille, cierres rápidos, falta de contraste en el borde de los peldaños. En señalización y seguridad; falta o inadecuación de señalización adecuada, salidas de emergencia no adaptadas, iluminación insuficiente o deslumbrante.

Y también existen barreras de diseño y/o de actitud; nos referimos aquí a las que sin ser específicamente de diseño, influyen de una manera drástica en la accesibilidad como la formación del personal, la información sistemática de las rutas accesibles, el mobiliario adecuado y las instrucciones claras al personal de evitar dejar mobiliario, camas, carros, sillas etc. Invadiendo rutas accesibles y de evacuación.

¿Están adaptados los equipos y dispositivos médicos para poder aplicarse en la atención a personas con discapacidad?
Con frecuencia no es así porque están diseñados para un usuario estándar, no siendo adaptables a las diferentes discapacidades. Adaptar equipos con frecuencia supone un coste importante pero necesario, cada día más.

Este problema no solo afecta a usuarios o pacientes sino también al usuario personal del centro sanitario, en los cuales se integran ya con frecuencia personal discapacitado.

“Los avances tecnológicos cada día proponen soluciones más adecuadas para las diferentes discapacidades”

Los avances tecnológicos cada día proponen soluciones más adecuadas para las diferentes discapacidades; las pantallas táctiles, de alto contraste, con control por voz o joystick, los dispositivos modulares, los equipos ajustables en altura. La realidad aumentada y la teleasistencia, la ayuda externa de los exoesqueletos y las grúas son algunos de ellos.

La accesibilidad completa requiere un diseño universal desde el origen y adaptaciones tecnológicas complementarias para lograr la adaptabilidad a las diferentes discapacidades.

¿Qué avances tecnológicos cree que podrían mejorar tanto la accesibilidad como la atención que se brinda a las personas con discapacidad?
Sin duda existen cada día más tecnologías, que facilitan e impactan muy positivamente a todo tipo de discapacidad. Entre ellas, las puertas automáticas con sensores de presencia, las camas motorizadas, la domótica en general y todos los software que permitan activar y desactivar mecanismos y sistemas desde la cama del hospital al paciente.

Un ejemplo es la telemedicina accesible, con consultas por videollamada o con subtítulos o intérprete de signos. Las interfaces de usuario inclusivas, los robots de acompañamiento y guía hospitalaria, que orientan con voz, pantallas y lenguaje de signos. Las plataformas de historias clínicas accesibles, que permitan al paciente consultar su información en formato accesible.

Las apps de guías de wayfinding que actualmente se están utilizando en numerosos hospitales, así como los asistentes de voz (Alexia, Siri o ChatGPT etc.) que integrados en los servicios hospitalarios de información permiten la orientación y guía de los pacientes.

Hay ejemplos ya en marcha de muchos avances y aplicaciones tecnológicas en hospitales, como la utilización de QR y pictografías, la utilización de Apps de accesibilidad y guía, y la utilización de entornos virtuales, entre otros.

“Uno de los grandes retos de la Arquitectura e Ingeniería hospitalaria en los próximos años será adaptar los edificios existentes a las normas de accesibilidad universal”

De cara al diseño de nuevos centros o remodelación de los existentes, ¿cuáles cree que son los principales desafíos que han de tenerse en cuenta para garantizar que se cumplen todos los criterios en materia de accesibilidad y atención a la discapacidad?
Esta es sin duda uno de los grandes retos de la Arquitectura e Ingeniería hospitalaria en los próximos años; cómo adaptar los edificios existentes (muchos de ellos antiguos y/o protegidos) a las normas de accesibilidad universal, y la legislación española (Ley 1/2013 y CTE- SUA) que exigen la adaptación de todos los edificios públicos. Su cumplimiento en algunos edificios no será posible del todo mediante obras de adaptación pero a través de la aplicación de diferentes tecnologías se permite utilizar medios sustitutivos para cumplimientos específicos.

Actualizar edificios históricos como el Hospital del Niño Jesús en Madrid o el de Santa Creu y Sant Pau en Barcelona son retos complicados pero que con tenacidad y tecnología se resuelven mediante procedimientos sustitutivos que facilitan la accesibilidad aunque de forma más tediosa y lenta.

Sin duda este es un tema apasionante y trascendental, un reto constante para los diseñadores y mantenedores que en los próximos años va a constituir la base de muchas normativas y estudios.

No nos debemos olvidar de los cambios que conllevará también el tsunami plateado que provoca la llegada del baby boom a la tercera edad, concepto ya superado, sino a la dependencia y que va a suponer muchos cambios en procesos y tratamientos en los hospitales.

En este sentido, desde Argola Arquitectos, compañía en la que trabajo, hemos redactado un protocolo de accesibilidad empática y funcional para hospitales y dependencia que denominamos HASA (Human Accesss Standard by Argola) que publicaremos próximamente.

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