La terapia de Johnson & Johnson para adultos con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración ya está disponible en España

Se trata de un comprimido de acción dual, compuesto por el inhibidor de PARP indicado en combinación con prednisona o prednisolona. La decisión se basa en los resultados del estudio fase 3 Magnitude

Johnson-centro

Redacción
Johnson & Johnson ha anunciado la obtención de precio y reemboloso de niraparib y acetato de abirateron (Akeega) para el tratamiento en primera línea de pacientes adultos con cáncer de próstata resistente a la castración metastásico (CPRCm) y con alteraciones en los genes BRCA1/2, en los que la quimioterapia no está clínicamente indicada. Se trata de un comprimido de acción dual, compuesto por el inhibidor de PARP niraparib y acetato de abiraterona, indicado en combinación con prednisona o prednisolona.

El director médico de Johnson & Johnson Innovative Medicine en España, el Dr. Jacobo Muñoz, ha destacado que «la llegada de Akeega a España supone un paso decisivo en el acceso de los pacientes con cáncer de próstata metastásico a la medicina personalizada. Es un avance que permite trasladar los resultados de la investigación en biomarcadores a la práctica clínica, contribuyendo a que cada paciente pueda recibir el tratamiento más adecuado según el perfil genético de su enfermedad, mejorando así su pronóstico y su calidad de vida».

«Es un avance que permite trasladar los resultados de la investigación en biomarcadores a la práctica clínica», ha destacado el Dr. Jacobo Muñoz

Esta decisión se basa en los resultados del estudio fase 3 Magnitude, que evalúa la eficacia y seguridad de niraparib más acetato de abiraterona y prednisona o prednisolona (AAP) frente a placebo más AAP en pacientes con CPRCm con mutaciones en BRCA1/2, y que muestran una reducción del 47% en el riego de progresión radiológica o muerte y un control más prolongado de la enfermedad.

El estudio incluyó a 423 pacientes con alteraciones en los genes implicados en reparación por recombinación homóloga (HRR), de los cuales 225 (53,2%) presentaban mutaciones en BRCA1/2, constituyendo una de las mayores cohortes de pacientes BRCA1/2 positivos con CPRCm en primera línea evaluadas hasta la fecha en un estudio clínico.

En el estudio, se observó una reducción del riesgo de progresión radiológica o muerte del 47% para los pacientes que recibieron niraparib más AAP frente a placebo más AAP en el subgrupo BRCA1/2

Con una mediana de seguimiento de 18,6 meses, con la supervivencia libre de progresión radiológica (SLP) como objetivo primario del estudio, se observó una reducción del riesgo de progresión radiológica o muerte del 47% para los pacientes que recibieron niraparib más AAP frente a placebo más AAP en el subgrupo BRCA1/2. A su vez, la mediana de supervivencia libre de progresión radiológica fue más prolongada con niraparib y AAP en comparación con el brazo control, llegando a los 16,6 meses frente a 10,9 meses.

Las alteraciones en BRCA1/2, que están ya presentes en el momento del diagnóstico de la metástasis y que aparecen en uno de cada diez pacientes aproximadamente, se asocian con mayor agresividad y una evolución clínica desfavorable con las terapias estándar en el cáncer de próstata metastásico.

«Incluso en fases más avanzadas de la enfermedad, como el CPRCm, se desconoce el estado de BRCA1/2, o se accede a esta información demasiado tarde y, en consecuencia, muchos pacientes no acceden a terapias dirigidas como los inhibidores de la enzima poli ADP-ribosa polimerasa (PARP), que han demostrado un impacto clínico significativo en este subgrupo», ha destacado el Dr. David Olmos, jefe del Grupo de Genómica y Terapéutica del Instituto de Investigación Hospital 12 de Octubre y oncólogo médico del mismo hospital.

«El diagnóstico molecular debe activarse desde que la muestra llega al patólogo y se identifica como cáncer de próstata, especialmente si se trata de un caso metastásico o CPRCm», ha destacado el Dr. David Olmos

«El diagnóstico molecular debe activarse desde que la muestra llega al patólogo y se identifica como cáncer de próstata, especialmente si se trata de un caso metastásico o CPRCm». Pero, concluye destacando que «el principal reto actual es conseguir que los test moleculares de BRCA1/2 en cáncer de próstata sean accesibles, fiables y rápidos y, por tanto, útiles para la toma de decisiones terapéuticas».

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