“La fijación de objetivos debe ser personalizada y realista, respetando el principio de autonomía y la participación activa de paciente y familia” 

Dra. Nuria Melian Cruz, coordinadora de Logofoniatría en la Fundación Jiménez Díaz y Dra. Raquel Cutillas, coordinadora de Neurorehabilitacion Infantil en la Fundación Jiménez Díaz

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Nieves Sebastián Mongares
Existen diferentes tipos de discapacidad en los que hay afectación en el lenguaje. En estos casos, es primordial acudir a profesionales que, por una parte les puedan ayudar a mejorar sus habilidades comunicativas y, por otro, sepan cómo tratar con estas personas adaptando el lenguaje y los recursos a cada caso. Las doctoras Nuria Melian Cruz, que corordinadora de Logofoniatría en la Fundación Jiménez Díaz y la Dra. Raquel Cutillas, coordinadora de Neurorehabilitacion Infantil en el mismo centro, explican qué tipo de intervenciones llevan a cabo y algunos de los aspectos que han de tenerse en cuenta durante el proceso asistencial, como los relativos a la ética.

¿Qué tipo de adaptaciones comunicativas implementan cuando trabajan con pacientes con discapacidad intelectual?
La discapacidad intelectual afecta la comunicación de manera diversa, por lo que es esencial adaptar el enfoque de cada paciente de forma individual. Primero, identificamos las dificultades de comprensión o expresión, y la necesidad de adaptaciones sensoriales como audífonos o gafas. Utilizamos un lenguaje sencillo, frases cortas y adecuamos el ritmo para facilitar la comunicación en un entorno tranquilo. 

Es importante prestar atención a la comunicación no verbal, como los gestos y en ocasiones necesitamos apoyo en pictogramas. En casos de dificultad para hablar o escuchar, empleamos sistemas aumentativos o alternativos (SAAC) como PECS o comunicadores electrónicos.  

Es fundamental dar tiempo para que el paciente procese la información y responda sin presiones. La coherencia y la previsibilidad reducen la ansiedad y mejoran la implicación, creando un entorno de confianza y comprensión. 

“La coherencia y la previsibilidad reducen la ansiedad y mejoran la implicación, creando un entorno de confianza y comprensión” 

 ¿Cómo afecta la discapacidad física (tipo parálisis cerebral o enfermedades neuromusculares) en la planificación del tratamiento de logopedia en la rehabilitación?
La discapacidad física va a influir de manera significativa en cómo planificamos la intervención logopédica en rehabilitación. Especialmente en los casos con mayor afectación motora, ya que abarca además de la comunicación por dificultades en el control motor orofacial, dificultades en la respiración, la fonación, la audición y la deglución. La intervención debe ser temprana y multidisciplinaria, considerando las necesidades individuales.  

Cuando la discapacidad física se inicia en los primeros años de vida, la familia y el entorno es fundamental para facilitar esta intervención.  Durante los años en los que se desarrolla el lenguaje, la plasticidad cerebral juega un papel importante. Hay que adaptar tareas, juguetes y entornos para maximizar la participación y el aprendizaje motor y comunicativo.  

En pacientes en los que la afectación aparece en edades en las que ya se ha desarrollado el lenguaje o en edades adultas, se trabaja el tono, coordinación motora y respiratoria, la movilidad orofacial y la deglución, si están afectadas. El tratamiento debe adaptarse según la fatigabilidad muscular y cognitiva de cada paciente. El objetivo es lograr una comunicación funcional y no en todos los casos se prioriza lograr un habla articulada.  

Se utilizan los sistemas aumentativos y alternativos (SAAC) por ejemplo, dispositivos generadores de voz, tecnología de seguimiento ocular y tableros de comunicación. Estos se seleccionan según las habilidades comunicativas, motoras, sensoriales (visión, audición) y cognitivas que tenga cada persona. Además, la logopedia se coordina con los tratamientos médicos para la espasticidad o dolor, la fisioterapia y terapia ocupacional para optimizar los resultados. 

“Cuando la discapacidad física se inicia en los primeros años de vida, la familia y el entorno es fundamental para facilitar esta intervención” 

¿Qué estrategias utilizan para fomentar la motivación y la participación activa del paciente en las sesiones?
Lo más efectivo es fijar objetivos personalizados. Se debe conocer las necesidades y preferencias de la persona: sus motivaciones, actitudes, aficiones y su vida familiar y social.  

Las metas se establecen consensuadas con el paciente y la familia, y se definen a corto y largo plazo. Tienen que ser realistas y alcanzables. En las sesiones se puede utilizar tecnología o juegos que aumentan la motivación, y puedan permitir al paciente elegir cómo trabajar dando autonomía. 

¿Cómo es el trabajo multidisciplinar para abordar las necesidades globales del paciente?
El abordaje integral requiere coordinación continua entre profesionales sanitarios (médicos rehabilitadores y otras especialidades, junto con logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos, neuropsicólogos) y profesiones como educadores, tutores, trabajadores sociales, etc. 

Las reuniones de equipo, objetivos compartidos y registros conjuntos son clave. Es preciso realizar una planificación personalizada y coordinada, mediante el uso de estrategias basadas en evidencia y adaptadas al contexto, todo ello enmarcado en modelos centrados en el paciente y su entorno. 

La planificación y coordinación de la intervención requiere una evaluación integral y multidimensional, considerando comorbilidades, una clasificación funcional y el establecimiento de metas individuales. La fijación de los objetivos debe ser personalizada y realista, respetando el principio de autonomía y la participación activa del paciente y familia en la toma de decisiones. 

“La planificación y coordinación de la intervención requiere una evaluación integral y multidimensional, considerando comorbilidades, una clasificación funcional y el establecimiento de metas individuales” 

¿Qué papel juega la familia o los cuidadores en el éxito del tratamiento logopédico o rehabilitador?
La familia y/o los cuidadores son la parte activa del proceso terapéutico y su implicación es imprescindible. Tienen un papel importante tanto en la toma de decisiones como en la práctica diaria de actividades y ejercicios en el hogar. Esto se asocia a mejores resultados funcionales, mayor participación y avances en la comunicación y autonomía del paciente. 

El modelo de atención centrada en la familia plantea que los objetivos terapéuticos se definan en conjunto y se ajusten a su contexto, mejorando la adherencia y motivación. Los cuidadores aplican programas domiciliarios y refuerzan habilidades en entornos reales. Su formación en estrategias de comunicación y/o dispositivos, son esenciales ya que potencia la interacción social y la eficacia terapéutica. 

¿A qué retos éticos o emocionales se enfrentan al trabajar con pacientes con discapacidades severas o múltiples?
Los retos éticos son complejos. Se debe respetar la autonomía del paciente y su familia en la toma de decisiones, incluso existiendo limitaciones cognitivas o comunicativas. Es importante promover su participación equilibrando las expectativas con los límites reales del paciente. 

En el plano emocional, los pacientes y sus familias enfrentan sentimientos de frustración, ansiedad y duelo ante la pérdida de funciones y la dependencia de terceros. La subestimación de las capacidades cognitivas debido a las barreras comunicativas puede afectar la autoestima y la integración social del paciente. Los cuidadores, por su parte, pueden experimentar sobrecarga emocional y estrés, lo que subraya la importancia de proveer información clara, apoyo psicológico y coordinación entre los profesionales.  

“La subestimación de las capacidades cognitivas debido a las barreras comunicativas puede afectar la autoestima y la integración social del paciente” 

¿Cómo evalúan el progreso en pacientes con discapacidad intelectual cuando los avances pueden ser lentos o no convencionales?
La evaluación del progreso requiere un enfoque individualizado y multimodal. Se utilizan escalas estandarizadas y se complementan con medidas alternativas como puntuaciones equivalentes de edad y/o escalas de crecimiento en el caso de niños, que han demostrado ser más sensibles para captar cambios durante la intervención.

Además, la observación sistemática de conductas comunicativas, el uso de muestras breves de comunicación en sesiones y contextos cotidianos, y la valoración de habilidades fuera del entorno terapéutico son esenciales para documentar avances funcionales, incluso cuando no se reflejan en las pruebas estandarizadas. El progreso debe evaluarse también en términos de participación social, autonomía y bienestar, no solo en la adquisición de habilidades lingüísticas convencionales. 

¿Qué formación o recursos son esenciales para mejorar la atención logopédica y rehabilitadora a personas con discapacidad?
La atención de calidad requiere una formación continua y multidisciplinar. Es fundamental que los profesionales conozcan los avances en neuroplasticidad, la motricidad orofacial y el manejo de la espasticidad. Debe existir una formación continuada en SAAC, comunicación multimodal y accesibilidad cognitiva mediante tecnologías de apoyo y abordajes centrados en la persona. 

Además de la formación técnica, consideramos crucial el desarrollo de competencias emocionales y relacionales: empatía, escucha activa, comunicación adaptada y manejo del estrés. 

Contar con recursos tecnológicos accesibles, equipos de comunicación y espacios inclusivos son factores que determinan la eficacia del tratamiento. En definitiva, mejorar la atención pasa por unir conocimiento, sensibilidad y coordinación entre profesionales. 

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