J.P.R.
Gabriela Vázquez Vegas (fotografía)
La Dr. Pilar Aliseda, directora médica de Menarini Stemline, analiza en esta entrevista con iSanidad el impacto disruptivo de la inteligencia artificial en el descubrimiento de nuevas moléculas, un avance que promete reducir el desarrollo clínico a un tercio de los plazos habituales. Durante la conversación, la Dr. Aliseda detalla la importancia de fármacos como elacestrant en el abordaje del cáncer de mama y el papel de selinexor en el tratamiento del mieloma múltiple. Precisamente, estos medicamentos presentan mecanismos de acción diferentes que vienen a satisfacer necesidades no cubiertas de los pacientes con estas patologías. Además, destaca la relevancia estratégica de las instalaciones de la compañía en España y los hitos regulatorios que esperan alcanzar en el año 2026.
Han anunciado ya el acuerdo con Insilico Medicine para el descubrimiento de medicamentos asistidos por IA. ¿Qué impacto puede tener la inteligencia artificial generativa en el descubrimiento de nuevas moléculas?
Hasta ahora el descubrimiento de moléculas costaba muchísimos años. Se calcula que de cada 1.000 moléculas que entraban en la fase de discovery, llegaba al mercado una. La inteligencia artificial aplicada a la biotecnología puede suponer un avance inconmensurable en el objetivo de encontrar nuevas moléculas y de acortar los tiempos para que lleguen realmente a los pacientes.
“La inteligencia artificial aplicada a la biotecnología puede suponer un avance inconmensurable en el objetivo de encontrar nuevas moléculas y de acortar los tiempos para que lleguen realmente a los pacientes”
En concreto, Menarini Stemline inició el primer acuerdo con Insilico Medicine, al inicio de 2024 para una molécula que había completado la fase preclínica. Se trata de un inhibidor de la proteína KAT6 y que está ya en fase I en Estados Unidos y esperamos que llegue a Europa en 2026. El tratamiento se dirige a tumores sólidos y concretamente en cáncer de mamá.
A inicios de 2025, hemos alcanzado otro acuerdo para una molécula pequeña que interviene en el ciclo celular y que va a iniciar el desarrollo en tumores sólidos en principio y más adelante probablemente en tumores ginecológicos. Creemos que es una forma de avanzar en el desarrollo de nuevas moléculas para necesidades médicas no cubiertas. Hace 10 o 15 años, una nueva molécula tardaba en llegar aproximadamente 20 años a los pacientes. Esto va a cambiar con la inteligencia artificial que ha venido para quedarse y en biotecnología va a tener un impacto importantísimo.
¿Realmente cuánto se puede acortar este proceso para dar más de posibilidades a los pacientes?
Es difícil decirlo, pero probablemente se consigan acortar 10 o 12 años en ese proceso. Entre la aplicación de la inteligencia artificial al descubrimiento de nuevas moléculas y si añadimos una nueva metodología de diseño de ensayos clínicos adaptativos, podemos acortar los plazos de una forma muy importante. Es muy posible que moléculas que ahora están entrando en fase I, probablemente en seis años podamos ver resultados de fase III. Esto supondría disminuir el desarrollo clínico a un tercio de lo que habitualmente teníamos como estándar.
“Es muy posible que moléculas que ahora están entrando en fase I, probablemente en seis años podamos ver resultados de fase III. Esto supondría disminuir el desarrollo clínico a un tercio de lo que habitualmente teníamos como estándar”
Hace un año presentaron el estudio fase III de Adela junto a Medsir para una combinación en cáncer de mama avanzado con mutaciones de ESR1, ¿hasta qué punto van a ser importantes este tipo de alianzas para Menarini Stemline?
En realidad, estas alianzas entre la industria farmacéutica y los grupos de investigación se llevan haciendo desde hace muchos años. En el caso concreto de Medsir, ellos se definen como un think tank. Es decir, es una empresa que se dedica a pensar de forma estratégica qué necesidades hay en los pacientes y qué puede aportar la industria farmacéutica. En ese contexto, propone un diseño de estudio que conteste de forma muy dirigida a una pregunta que está en la comunidad científica. Se trata de un estudio colaborativo. Ponemos en común conocimiento, capacidad de innovación y financiación. La autoría del ensayo y los resultados son copropiedad tanto del grupo colaborativo como de la empresa farmacéutica.
¿Qué respuesta concreta viene a responder el estudio Adela?
El estudio Adela viene a contestar una pregunta muy importante. En el cáncer de mama luminal, es decir, que expresa receptores hormonales, la base del tratamiento estándar es la terapia endocrina. Desde hace 20 años no se había producido ninguna innovación en terapia endocrina. Seguíamos utilizando los inhibidores de la aromatasa y los degradadores del receptor de estrógenos que se habían descubierto hace 20 años.
Elacestrant fue el primer degradador del receptor de estrógeno oral que obtuvo aprobación tanto de la FDA en 2022 como de la EMA en 2023 para pacientes con cáncer de mama metastásico que expresa receptores de estrógenos y es HER2- y que tienen una mutación ESR1 en ese receptor estrogénico. En España, estamos ahora mismo en pleno proceso de negociación con el Ministerio. La hipótesis de los investigadores del ADELA es que en algunos pacientes la terapia endocrina sola no es suficiente. En este contexto, los degradadores selectivos de receptor de estrógenos orales (SERD) se han empezado a combinar con otras moléculas.
“Desde hace 20 años no se había producido ninguna innovación en terapia endocrina en cáncer de mama metastásico luminal”
El estudio Adela evalúa una combinación de elascestrant con everolimus, que es un inhibidor de mTOR que se aprobó en 2012, frente a elacestrant en monoterapia. Partimos de la hipótesis de que como son dos mecanismos de acción distintos, pueden tener una sinergia muy importante y producir un aumento importante en la supervivencia libre de progresión en las pacientes de cáncer de la mama metastásico. España es el país con más centros participantes, porque el ensayo está en reclutamiento.
Sanidad ha financiado el fármaco selinexor para el tratamiento de mieloma múltiple. Estamos hablando de una patología que ha habido muchos lanzamientos en los últimos años. ¿Qué creen que pueden aportar aquí como compañía?
El mieloma múltiple es una enfermedad hematológica que se puede considerar relativamente rara. Hay aproximadamente 3.000 nuevos casos al año y se da generalmente en personas mayores, a partir de los 55-60 años. Cuando el paciente progresa, ya se ha hecho refractario a cuatro mecanismos de acción distintos sólo con la primera línea de tratamiento. La aspiración en este momento es conseguir cronificar la enfermedad y, de hecho, en gran parte ya se ha conseguido. Selinexor es un nuevo mecanismo de acción, y de hecho es la única molécula ahora mismo aprobada con este mecanismo de acción. Se trata de un inhibidor de una proteína que se llama la exportina 1.
Aunque haya grandes avances y muy innovadores en el tratamiento del mieloma múltiple, selinexor viene a cubrir una necesidad muy clara. Esta es la misión de Menarini Stemline, aportar a los pacientes nuevos mecanismos de acción que vengan a cubrir necesidades no cubiertas, aunque sean pequeñas. Nuestros tres fármacos aprobados regulatoriamente tienen mecanismos de acción novedosos.
“Elacestrant fue el primer degradador del receptor de estrógeno oral que obtuvo aprobación tanto de la FDA en 2022 como de la EMA en 2023”
¿Qué otras necesidades no cubiertas tienen los pacientes de mieloma múltiple?
El primer problema es la refractariedad. Entre 2024 y 2025 en España, se ha aprobado precio y reembolso, si no recuerdo mal, de hasta cinco nuevos tratamientos. Ahora, el reto es ver si se pueden combinar entre ellos e intentar minimizar al máximo los efectos adversos. La vida de los pacientes con mieloma múltiple ha cambiado de tener una expectativa de vida infausta, de dos a tres años, a vivir entre 15 y 20 años. Si tenemos en cuenta que se diagnostica en torno a los 60 o los 65 años, podemos ver que estamos muy cerca de conseguir que esos pacientes tengan una expectativa de vida muy similar a la que tendrían si no tuvieran mieloma múltiple.
¿Qué importancia tienen sus instalaciones en Badalona dentro de la estrategia futura de la compañía?
En Badalona hay dos centros de gran importancia. Por una parte, hay una planta de producción que produce fármacos del grupo no solamente para España, sino también para toda Sudamérica. Por otra, contamos con un centro de farmacovigilancia global. Allí tenemos nuestro hub global de safety. En ese sentido creo que España juega un papel muy importante en el grupo.
“En Badalona hay dos centros de gran importancia. España juega un papel muy importante en el grupo”
¿Qué ensayos clínicos o hitos regulatorios de fármacos en el pipeline consideran los más transformadores para el tratamiento del cáncer en los próximos años?
En 2026 esperamos datos de tres ensayos que serían de registro con moléculas ya aprobadas. Una de ellas es selinexor en dos patologías distintas al mieloma múltiple. Una es la mielofibrosis y otra en cáncer de endometrio. Continuaremos con el estudio Adela en cáncer de mama metastásico.
Además de estos ensayos, tenemos el estudio Elegant en fase III para el uso de elacestrant, pero en cáncer de mama temprano como terapia adyuvante. Destacaría en terapias oncohematológicas tanto tagraxofusp como selinexor están ahora mismo en fase de desarrollo en algunos tipos de leucemias agudas, en síndromes mielodisplásicos y en leucemia mielomonocítica. En cuanto a tumores sólidos, subrayaría las dos moléculas que se han adquirido por acuerdo con Insilico tanto para cáncer de mama como tumores ginecológicos.









