Redacción
La optimización del uso de antibióticos reduce de manera significativa las infecciones en la zona quirúrgica, sin que ello incremente la mortalidad ni las complicaciones asociadas al trasplante. Así lo concluye un estudio internacional liderado por la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Parasitología del Hospital Universitario Virgen del Rocío. El trabajo muestra que los pacientes adultos sometidos a un trasplante de órganos sólidos (hígado, riñón, pulmón o páncreas) pueden beneficiarse de un tratamiento más corto con antibióticos tras la cirugía.
Aunque se trata de un análisis preliminar que deberá confirmarse con ensayos clínicos de mayor calidad, desde el hospital destacan que el estudio representa un avance importante hacia una atención más segura, eficaz y sostenible en este grupo de pacientes de alto riesgo.
El trabajo, publicado en la revista eClinMed del grupo The Lancet, revisa 34 estudios previos y resalta varias recomendaciones clave. Entre ellas, reducir la duración de la profilaxis antibiótica tras el trasplante, lo que se asocia a menos infecciones sin aumentar riesgos; implantar programas hospitalarios de optimización de antibióticos para un uso más seguro y racional y adoptar medidas preventivas adicionales, como la eliminación de determinadas bacterias antes de la intervención.
El estudio representa un avance importante hacia una atención más segura, eficaz y sostenible en este grupo de pacientes de alto riesgo
Los resultados son especialmente sólidos en trasplantes renales, donde seis metaanálisis confirman que la profilaxis antibiótica administrada justo antes y después de la operación reduce de forma clara las infecciones quirúrgicas. El estudio también identifica áreas que requieren más investigación, como los trasplantes menos frecuentes (pulmón y páncreas), el uso de antimicrobianos frente a hongos o el momento óptimo para pasar de la administración intravenosa a la oral.
El trabajo ha contado con la participación del Dr. José Miguel Cisneros Herreros, director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas y Microbiología del Virgen del Rocío, junto con los investigadores María Paniagua García, Ana Belén Guisado-Gil, José Molina Gil-Bermejo, Germán Peñalva, Rocío Álvarez-Marín y María Eugenia Pachón-Ibáñez.









