Un estudio del Instituto del Corazón Quirónsalud Teknon aporta nuevos datos sobre la muerte súbita en la miocardiopatía hipertrófica. La investigación demuestra el valor clínico de la arquitectura de la cicatriz miocárdica. Este enfoque permite mejorar la identificación del riesgo arrítmico en estos pacientes. El trabajo está dirigido por el responsable del Departamento de Arritmias del centro, Dr. Antonio Berruezo. El estudio ha sido publicado en European Heart Journal: Cardiovascular Imaging. Los autores analizan cómo la organización del tejido cicatricial influye en la aparición de arritmias ventriculares malignas. La estructura interna de la cicatriz aporta información que los marcadores convencionales no detectan.
La arquitectura de la cicatriz miocárdica permite mejorar la identificación del riesgo arrítmico en pacientes con miocardiopatía hipertrófica
La investigación utiliza resonancia magnética cardíaca con realce tardío de gadolinio. Esta técnica permite visualizar el tejido cicatricial con gran precisión. El gadolinio identifica las zonas dañadas y resalta las áreas de fibrosis. El análisis detallado de estas imágenes facilita la detección de nuevos patrones eléctricos. El equipo identifica canales eléctricos dentro de la cicatriz que están formados por bandas de miocardio viable rodeadas de fibrosis, y su presencia crea rutas de conducción anómalas. Estas rutas favorecen la aparición de arritmias ventriculares potencialmente letales. Este fenómeno pasa desapercibido con una evaluación basada solo en el volumen de cicatriz.
Los datos del estudio muestran una fuerte asociación entre estos canales y los eventos arrítmicos. Los canales aparecen en el 88,5% de los pacientes con arritmias malignas. Su presencia solo se detecta en el 30,5% de los pacientes sin eventos. Esta diferencia refuerza el valor predictivo del biomarcador estructural. La organización de la cicatriz es un factor clave en la estratificación del riesgo. El estudio también aporta información relevante en pacientes con cicatriz limitada. Nueve de cada diez pacientes con arritmias y cicatriz menor del 15% presentan estos canales. Este hallazgo subraya la importancia de analizar la calidad del tejido cicatricial. La cantidad de fibrosis ya no es el único parámetro relevante.
Los canales eléctricos formados por bandas de miocardio viable dentro de la cicatriz aparecen en el 88,5% de los pacientes con arritmias malignas
La integración de este análisis mejora los modelos de riesgo actuales. Los autores destacan una mejora significativa en los modelos de la ESC y la AHA/ACC. Este biomarcador permite identificar mejor quién podría beneficiarse de un DAI. El enfoque resulta especialmente útil en pacientes de riesgo intermedio o bajo.
El uso de esta técnica facilita decisiones más ajustadas en prevención primaria. Los cardiólogos pueden interpretar las imágenes LGE con mayor precisión. El análisis estructural de la cicatriz se incorpora como herramienta de medicina personalizada. Esta metodología puede reducir implantes innecesarios y evitar infradiagnósticos. El trabajo abre nuevas vías en el manejo de la miocardiopatía hipertrófica. La caracterización fina de la cicatriz se consolida como un avance en la predicción de riesgo. Esta investigación ofrece una oportunidad para mejorar la prevención de la muerte súbita en esta patología.









