Los médicos piden la dimisión de Mónica García

La tensión entre los profesionales médicos y el Ministerio de Sanidad ha alcanzado un punto crítico y miles de médicos han reclamado un Estatuto propio y criticado la gestión Mónica García durante una masiva movilización en Madrid

Redacción
Este sábado 14 de febrero, alrededor de 5.000 médicos y facultativos han marchado por el centro de Madrid. Han exigido la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García, y reclamado un Estatuto propio que reconozca las particularidades laborales de su profesión. La manifestación, convocada por el Comité de Huelga —integrado por CESM, SMA, Metges de Catalunya, AMYTS, SME y O’MEGA—, se ha desarrollado como antesala de los cinco días de huelga nacional previstos para la próxima semana.

5.000 médicos han participado en una manifestación que ha pedido la dimisión de Mónica García

La protesta se originó tras el acuerdo anunciado el 26 de enero entre el Ministerio y varios sindicatos generalistas para actualizar el Estatuto Marco. El texto lleva más de dos décadas sin renovarse y esta revisión podría haber sido una oportunidad para abordar las necesidades específicas de los médicos. Sin embargo, los profesionales han denunciado que el Ministerio ha actuado de espaldas a ellos, marginando a las organizaciones que representan directamente al colectivo facultativo. Según los sindicatos convocantes, la negociación no permitió un diálogo real y el Ministerio aprobó un documento que no recoge sus condiciones particulares. Esta sensación de exclusión ha intensificado un malestar que muchos consideran acumulado desde hace años.

Durante la manifestación, pudieron escucharse consignas que expresaban no solo disconformidad, sino un profundo deterioro de la confianza en la ministra. Mensajes como “Mónica García, dimisión” o “Mónica, traidora” evidenciaron una ruptura entre el Ministerio y los profesionales que sostienen la atención sanitaria diaria. Algunos médicos han llegado a calificar la actitud de la ministra como prepotente, al considerar que ha mantenido una postura distante y poco receptiva al diálogo con los representantes legítimos de la profesión. Esta percepción ha aparecido reflejada en diversos testimonios durante la jornada, que señalan una ausencia reiterada de la ministra en los momentos clave de la negociación.

Uno de los puntos más criticados es la inclusión de un capítulo específico para los médicos que solo aborda superficialmente la regulación de las guardias. Los facultativos consideran que esta parte del Estatuto Marco es insuficiente e ignora problemas estructurales. Se trata de las jornadas que pueden superar las 80 horas semanales, la falta de reconocimiento de las guardias para la jubilación o la desigual retribución entre horas ordinarias y extraordinarias. Para muchos, el Ministerio ha perdido la oportunidad de abordar uno de los elementos más desgastados de las condiciones laborales médicas. Consideran que ha ofrecido una solución que no responde a la magnitud del problema.

El capítulo para médicos apenas trata las guardias y evidencia, según los facultativos, un desprecio evidente por sus necesidades reales

La postura del Ministerio ante un Estatuto exclusivo para médicos ha sido otro foco de conflicto. Mónica García ha rechazado en varias ocasiones esta posibilidad, argumentando que podría romper la cohesión del Sistema Nacional de Salud. Sin embargo, los médicos sostienen que sus condiciones de responsabilidad, carga asistencial y formación justifican un marco jurídico propio. La carta enviada recientemente por la ministra al Comité de Huelga, donde sugería recurrir a iniciativas parlamentarias o negociar con las comunidades autónomas, ha sido percibida como una evasiva que traslada el problema a otros niveles institucionales en lugar de asumirlo desde el liderazgo estatal. Esta respuesta no ha hecho más que agravar la sensación de abandono entre los profesionales.

Los sindicatos médicos insisten en que la huelga es una última medida. Afirman que, durante años, los profesionales han ido asumiendo un deterioro progresivo en sus condiciones laborales: aumento de la carga asistencial, plantillas insuficientes, pérdidas retributivas, guardias interminables y dificultades para conciliar la vida profesional y personal. Muchos facultativos se sienten atrapados en un sistema que no reconoce su esfuerzo ni responde a la complejidad creciente de su labor. Estas condiciones están provocando la marcha de médicos a otros países o al sector privado, un fenómeno que amenaza la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.

Los facultativos se sienten atrapados en un sistema que no reconoce su esfuerzo ni responde a la complejidad creciente de su labor

La movilización de este sábado no será la última. El Comité de Huelga ha convocado una serie de paros que se extenderán hasta junio, con una semana de huelga al mes. Los organizadores han advertido que no cesarán mientras el Ministerio no dé pasos reales hacia una negociación efectiva que reconozca las necesidades específicas del colectivo. Como expresó el secretario general de CESM, la situación es insostenible y solo hay dos opciones: rectificar o dejar que el sistema se quede sin médicos.

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