«El cuidado oncológico tiene una alta complejidad clínica que requiere competencias avanzadas»

Gema González Monterrubio, supervisora de Área Funcional de Proceso Oncohematológico del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid

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Redacción
La enfermera oncológica se encarga de acompañar al paciente y a su entorno en todo el proceso desde el diagnóstico y ocupa un papel fundamental en la coordinación de la atención entre la atención hospitalaria y la atención primaria. Así lo define Gema González Monterrubio, supervisora de Área Funcional de Proceso Oncohematológico del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, en una entrevista a iSanidad facilitada por el Colegio de Enfermería de Madrid (Codem). Para la realización de estas funciones la experta pone el foco en la importancia de la docencia. «Una formación específica se traduce en seguridad para el paciente y estandarización de cuidados», subaraya.

¿Cómo es su papel como enfermera oncológica en el acompañamiento del paciente desde el diagnóstico hasta el final del tratamiento?
La enfermería oncológica, participa activamente durante todo el proceso con el paciente y su entorno. En el momento del diagnóstico, realizando educación sanitaria, «prehabilitando” al paciente para afrontar su tratamiento (cirugía, quimio, radio o inmunoterapia) en las mejores condiciones.

Elaborando un plan de cuidados basado en una valoración integral que de respuesta a las necesidades que van apareciendo a lo largo del proceso, realizando un seguimiento continuo del paciente, para detectar posibles efectos secundarios y toxicidades, una detección precoz y derivación a otro profesional si es necesario. Garantizando que sus preferencias, valores y dudas se integren en la toma de decisiones.

«La enfermería oncológica, participa activamente durante todo el proceso con el paciente y su entorno»

La enfermera oncológica desempeña un papel crucial en la coordinación de la atención entre la atención hospitalaria y la atención primaria, con el objetivo de seguir manteniendo la continuidad de cuidados, realiza una evaluación y seguimiento de síntomas a largo plazo, dentro de un equipo interdisciplinar para asegurar una atención eficiente y efectiva.

¿Qué herramientas y conocimientos utiliza para garantizar la seguridad del paciente durante los tratamientos oncológicos, como quimioterapia, inmunoterapia o radioterapia?
El cuidado oncológico tiene una alta complejidad clínica que requiere competencias avanzadas. Los tratamientos oncológicos; quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas, radioterapia y trasplantes tienen efectos adversos potencialmente graves (neutropenia, sepsis, extravasación, reacciones agudas, toxicidades inmunomediadas).

Una formación específica se traduce en seguridad para el paciente y estandarización de cuidados; uso de protocolos y guías clínicas, evaluación de toxicidades en base a escalas estandarizadas que nos permiten clasificar la gravedad y evitar ambigüedades, reduciendo la variabilidad clínica.

«Una formación específica se traduce en seguridad para el paciente y estandarización de cuidados»

La oncología cambia rápidamente, nuevas indicaciones, biomarcadores, inmunoterapias…, sólo la formación continua y especializada asegura actualización y capacidad para su administración y monitorización con la máxima seguridad y mejorando la experiencia del paciente.

¿Cómo brinda apoyo psicológico y emocional tanto al paciente como a su familia en momentos especialmente difíciles?
Aunque no posee habilidades específicas en psicología, es capaz de proporcionar apoyo emocional al paciente y su familia mediante una presencia cercana y una comunicación clara: escuchando activamente sin juzgar, validando sus emociones (miedo, tristeza, enfado) sin minimizar sus sentimientos.

Formulando de forma compartida con el paciente objetivos realistas y centrados en sus necesidades. Incluyendo a la familia en todo el proceso, reconociendo su sobrecarga y fomentando el autocuidado del cuidador.

«Aunque no posee habilidades específicas en psicología, es capaz de proporcionar apoyo emocional al paciente y su familia»

Cuando se detectan señales de sufrimiento intenso o sostenido, es necesaria la derivación precoz a psicooncología, trabajo social o salud mental para asegurar un soporte especializado y continuo.

¿De qué manera trata de educar al paciente para que comprenda su tratamiento, pueda manejar efectos secundarios y participe activamente en su propio cuidado?

Es imprescindible una educación sanitaria personalizada y progresiva, explicándole su tratamiento con un lenguaje claro y adaptado a su nivel de comprensión, usando apoyos sencillos; calendario del tratamiento, medicación de soporte, cuidados y signos de alarma… Registros de síntomas y dudas, para traer a la consulta. Una participación activa en su autocuidado y en la toma de decisiones refuerza su autonomía y adherencia al tratamiento.

«Es imprescindible una educación sanitaria personalizada y progresiva, explicándole su tratamiento con un lenguaje claro y adaptado a su nivel de comprensión»

La participación en las escuelas de pacientes, ofrecen información fiable y práctica que mejora la comprensión de la enfermedad. Favorecen una comunicación más eficaz con el equipo sanitario y proporcionan apoyo emocional al compartir experiencias entre iguales.

¿Cómo coordina con otros profesionales del equipo multidisciplinar para asegurar que el paciente tenga un plan de tratamiento coherente, seguro y adaptado a sus necesidades?
Con una participación activa dentro del equipo multidisciplinar asegurando una comunicación estructurada y continua, añadiendo un enfoque centrado en la persona, incorporando sus preferencias (calidad de vida, trabajo, familia y logística) para que el plan sea viable y verdaderamente adaptado a las necesidades detectadas en cada momento. La enfermera oncológica se convierte en el referente para el paciente y para el resto de profesionales del equipo.

Cuando un paciente experimenta una recaída, ¿cómo cambia su rol y qué estrategias utilizas para acompañarlo física y emocionalmente en esta nueva etapa del proceso oncológico?
Es imprescindible volver a realizar una valoración integral del paciente, situación clínica y emocional: toxicidades de tratamientos previos, comorbilidades, necesidades sociales y nivel de apoyo familiar, además de su grado de ansiedad, miedo e incertidumbre. Elaborando un nuevo plan de cuidados adaptado a la etapa actual.

Es importante en esta nueva etapa, mantener una relación con el paciente cercana y basada en la confianza; una escucha activa, validación y comunicación clara y realista, ayudando a que el paciente recupere sensación de control mediante objetivos pequeños y decisiones compartidas, y apoyando también a la familia para reducir su sobrecarga y mantener una red de apoyo estable.

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