“Nuestros retos pasan por anticipar la resistencia tumoral, profundizar en la biología del microambiente y llevar la inmunoterapia más allá”

Entrevista a Fernando Granell, director de la Unidad de Negocio de Oncología de BMS en España

Nieves Sebastián Mongares
La compañía Bristol Myers Squibb (BMS) cuenta con un amplio portfolio de productos en el área de oncología, a lo que se suman las diferentes moléculas en fase de investigación y desarrollo, para mejorar los resultados en patologías para las que ya hay tratamientos a través de mecanismos innovadores, como tratando de llegar a pacientes con neoplasias con necesidades no cubiertas. Como explica Fernando Granell, director de la Unidad de Negocio de Oncología de BMS en España, todos estos avances parten de una “obsesión sana” por explorar nuevas vías para atacar a diferentes tumores, también valiéndose de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial o de los datos en vida real para maximizar los resultados.

A día de hoy, ¿cuáles diría que son los principales retos en investigación en oncología y en qué líneas está trabajando BMS para hacerles frente? ¿Qué líneas de investigación de las que tiene en curso la compañía destacaría?
La oncología vive un momento apasionante y exigente a partes iguales. Hoy nuestros grandes retos pasan por anticipar la resistencia tumoral, profundizar en la biología del microambiente del tumor y llevar la inmunoterapia más allá de donde llega hoy. También estamos avanzando en terapias dirigidas más selectivas y, por supuesto, en tecnología celular y génica para tumores cada vez más complejos.

En BMS estamos impulsando plataformas que combinan nuevas dianas inmunológicas, anticuerpos biespecíficos y terapias celulares de nueva generación. Nuestro pipeline en oncología —incluyendo modalidades como CAR‑T de siguiente generación y nuevos inhibidores inmunológicos—refleja una ambición clara: que cada innovación tenga un propósito clínico real y transformador.

“España es hoy un actor absolutamente estratégico dentro del desarrollo global de BMS, y en oncología ese papel es especialmente destacado”

¿Qué papel juega la filial española en el marco de la investigación y abordaje oncológico en la actualidad?
España es hoy un actor absolutamente estratégico dentro del desarrollo global de BMS, y en oncología ese papel es especialmente destacado. Nuestro país combina excelencia clínica, rapidez operativa y una red de hospitales de referencia que nos permiten avanzar investigaciones punteras con un impacto directo en los pacientes. Con todos estos ingredientes, a nivel mundial, BMS España se ha consolidado como una de las filiales más relevantes en el desarrollo clínico global de la compañía. Y es que el 6% de los pacientes que participan en ensayos clínicos de BMS a nivel mundial, son españoles.

Además, contamos en nuestro país con un elemento diferencial: CITRE, nuestro Centro de Innovación y Tecnología de Investigación Traslacional ubicado en Sevilla. Este centro es único en el mundo: es el único centro de investigación básica y preclínica de BMS fuera de EE. UU. y lleva 15 años transformándose en un auténtico hub de ciencia traslacional. Desde Sevilla, este centro lidera programas clave en degradación de proteínas, terapia celular y descubrimiento de nuevas dianas terapéuticas y contribuye a más del 60% de nuestros programas globales de investigación preclínica en oncohematología, cifra que ilustra su peso real en el pipeline global.

BMS cuenta con opciones terapéuticas en melanoma, diferentes tumores sólidos y también en oncohematología. ¿Qué principios han guiado el desarrollo de estos tratamientos? ¿Cómo definiría el impacto que han logrado estas diferentes opciones en la práctica clínica?
Cada terapia oncológica que desarrollamos en BMS nace de tres principios: comprender profundamente la biología del tumor, explorar mecanismos de acción realmente innovadores, y diseñar moléculas con impacto clínico real que mejoren y prolonguen la vida de los pacientes.

“Nuestros tratamientos han logrado cambiar estándares terapéuticos en melanoma, en tumores torácicos o en cáncer renal, entre otros, así como en tumores hematológicos”

Gracias a ello, nuestros tratamientos han logrado cambiar estándares terapéuticos en melanoma, en tumores torácicos o en cáncer renal, entre otros, así como en tumores hematológicos. Las inmunoterapias de nueva generación, los CAR‑T o los anticuerpos dirigidos han permitido que pacientes vivan más y mejor, y que la oncología disponga de herramientas más precisas para cada etapa de la enfermedad.

La compañía lideró el desarrollo de la inmunoterapia, también se introdujo en el desarrollo de CAR-T en oncohematología -y posteriormente en su aplicación a enfermedades autoinmunes-… ¿Cuáles diría que son los valores en investigación que han permitido avanzar hacia mecanismos de acción innovadores en diferentes patologías?
Si algo define a BMS en investigación es la combinación de curiosidad científica sin límites, rigor clínico, compromiso con los pacientes y una obsesión sana por romper paradigmas. Esa mentalidad nos llevó a ser pioneros en inmunoterapia, en CAR-T y ahora en explorar mecanismos completamente nuevos.

Creemos que la ciencia avanza cuando no se tiene miedo a reformular lo que parecía establecido. Y, sobre todo, cuando se trabaja con humildad para avanzar en una única dirección: mejorar la vida de las personas.

En un contexto que se dirige cada vez hacia opciones más personalizadas, ¿cómo cree que se debe redefinir el contexto y diseño de los ensayos clínicos en oncología para lograr soluciones cada vez más individualizadas para cada paciente? ¿Qué papel juegan los datos en vida real en este contexto?
Si queremos terapias realmente personalizadas, los ensayos clínicos deben ser igual de personalizados. Eso significa diseños más adaptativos, cohortes específicas basadas en biomarcadores, integración de datos multidimensionales—desde genómica hasta inmunofenotipos—y un uso mucho más intensivo de inteligencia artificial para optimizar reclutamiento, predicción de respuesta y análisis de señales de seguridad de una forma mucho más temprana.

“Si queremos terapias realmente personalizadas, los ensayos clínicos deben ser igual de personalizados”

Los datos en vida real serán esenciales: complementan la evidencia clínica, ayudan a entender cómo funcionan nuestras terapias en poblaciones diversas y permiten ajustar decisiones regulatorias y clínicas con una precisión sin precedentes. En BMS apostamos claramente por generar evidencias en vida real, impulsando estudios que contrasten la validez de los ensayos en el contexto de la práctica clínica, como pueden ser los recientes estudios Reveal en pacientes con cáncer de pulmón o estudio Melior en melanoma.

¿Cómo está trabajando la compañía para integrar la inteligencia artificial en el contexto de la investigación y abordaje del cáncer?
La inteligencia artificial está lejos de ser un complemento: es un acelerador. En BMS ya la utilizamos para identificar nuevas dianas, optimizar diseño molecular, predecir toxicidades y mejorar la selección de pacientes en ensayos. La IA nos permite analizar patrones que el ojo humano no puede ver y anticipar decisiones que antes tardaban años en generarse.

Nuestro objetivo es que la IA esté presente en todo el ciclo de innovación oncológica: desde la fase preclínica hasta el seguimiento en vida real tras la aprobación. Y, por supuesto, para ayudar en el diagnóstico precoz y a fomentar el acceso a información de los pacientes.

Con todo lo anterior, ¿qué objetivos se marca la compañía en el área de oncología en el corto, medio y largo plazo?
A corto plazo, nuestro foco está en ejecutar con excelencia los desarrollos clínicos en marcha y seguir ampliando el acceso a nuestras terapias más transformadoras. En BMS trabajamos sin descanso para garantizar la mayor equidad posible en el acceso de los pacientes a los tratamientos innovadores, somos conscientes de lo crítico que es el trabajo colaborativo en este sentido entre todos los actores del ecosistema sanitario.

“Aspiramos a un modelo de oncología aún más preciso, donde la integración de IA, biomarcadores complejos y terapias personalizadas permita ofrecer al paciente el tratamiento exacto en el momento exacto”

A medio plazo, queremos consolidar la siguiente generación de inmunoterapia y seguir desarrollando terapias dirigidas y biespecíficas con potencial de cambiar prácticas clínicas.

Y a largo plazo, aspiramos a un modelo de oncología aún más preciso, donde la integración de IA, biomarcadores complejos y terapias personalizadas permita ofrecer al paciente el tratamiento exacto en el momento exacto. Dicho de otro modo: que el futuro de la oncología deje de ser una promesa y se convierta en una realidad clínica a nivel global.

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