Patricia Durán Carrasco
Aunque el derecho permite que la biotecnología se comercialice y se desarrolle de manera segura, las startups se encuentran con diversos obstáculos a la hora de cumplir con toda la normativa vigente y equipararse así con las grandes compañías. Esta es una de las conclusiones de la Conferencia ¿Por qué es tan importante el Derecho en el Sector Biotecnológico?, celebrada este martes en el marco del I Congreso de Biotecnología y Derecho, organizado por Alpha Bioteclegal en la sede del Centro Nacional de Biotecnología del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC).
Los ponentes estuvieron de acuerdo en que cualquier emprendimiento se enfrenta a múltiples dificultades en el cumplimiento legal, pero en la biotecnología existe una carga adicional. Alfonso Mª Pinto López, Despacho Legal Pinto & Asociados, considera que las startups deben “tener en cuenta tres aspectos: disponer de un asesoramiento integral que incluya una visión de 360º; propiedad industrial, y asesoramiento estricto en temas mercantiles, económicos, códigos éticos y gestión de empresas, entre otros”. De esta forma, las startups podrán cumplir con los requisitos normativos.
Asesoramiento integral, apropiación industrial y asesoramiento en temas mercantiles son los pilares para el correcto cumplimiento normativo de las startups
A pesar de que “en la gestión de una startup te da la oportunidad de conocer todos los detalles de los diferentes departamentos, y conseguir hablar en el mismo lenguaje que el abogado o el economista”, explica Miguel Ángel Llamas, CEO de CraSci, Board of directors Empireo, y R&D Researcher Labiana Life Science, muchas startups no se ven capacitadas a la hora de gestionar temas legales, sobre todo aquellas relacionadas con la parte financiera, como inversores o adquisiciones por parte de empresas grandes, debido al lenguaje jurídico.
Esta «incapacidad» es consecuencia, en la mayoría de los casos, de la falta de formación. “Las pequeñas empresas deben formarse en aquellas áreas en las que no tengan conocimientos y que sean esenciales para la gestión de la compañía, como formación financiera”, señala Pilar de la Huerta, CFO de Biofrontera AG. Y añade que “también deberían tener una pequeña formación legal para entender los diferentes contratos. Esto no significa que se prescinda del abogado, simplemente es entender lo que se firma”.
Financiación y coste del cumplimiento legal
Más allá de la formación, el verdadero escollo con el que se encuentra una startups es con el coste de cumplir con la normativa vigente, el cual es “muy elevado para una empresa pequeña”, añade Llamas. Actualmente, la legislación para grandes y pequeñas empresas es la misma, con pequeñas modificaciones, lo que dificulta a las startups equipararse y cumplir con todos los requisitos legales establecidos al igual que lo hace una compañía grande. Por ello, “las startups necesitan una mayor flexibilidad normativa”, señala Pinto, porque “es muy complicado equiparar legalmente ambos tipos de empresas”.
La conferencia finalizó con la financiación, otro de los mayores problemas de las startups. “Los inversores quieren invertir en aquella ciencia que llegue al mercado”, comenta Belén Barreiro, fundadora de Bionido Capital. En este sentido, “el cliente de una startup es el inversor, no el paciente”, apunta Llamas, por lo que cumplir con las normativas legales y ser transparentes en todas las gestiones no solo garantiza la seguridad del paciente, sino que potencia las inversiones. “La regulación de las actividades ofrece una mayor seguridad al inversor”, explica Barreiro. Las inversiones son un punto clave para conseguir la escalabilidad de las startups, donde disponer tanto de un buen proyecto científico como de un buen dossier normativo, ayudan a fomentar y garantizar la inversión en las pequeñas empresas.










