El sistema sanitario lo formamos todos

Horacio Pijuán, director gerente del Hospital San Juan de Dios de Córdoba

Anuario iSanidad 2025
Horacio Pijuán, director gerente del Hospital San Juan de Dios de Córdoba
En estos tiempos en que nos planteamos la capacidad que tiene nuestro sistema para dar respuesta a la demanda asistencial de la población, manteniendo parámetros de calidad y tiempos de respuesta adecuados, creo que es necesario afrontar este debate respondiendo en primer lugar a una pregunta: ¿quiénes entendemos que deben formar el sistema sanitario en nuestro país?

Desde la perspectiva que me da la experiencia de haber conocido y gestionado a lo largo de mi carrera profesional todo tipo de centros hospitalarios —regionales de referencia y comarcales básicos, tanto públicos como no públicos sin ánimo de lucro—, creo que la pregunta debe contestarse desde la visión de cómo dar respuesta de la mejor manera posible a lo que demanda la ciudadanía.

Y desde esta visión de poner de verdad al paciente en el centro del sistema, en mi opinión el sistema sanitario debe estar constituido por todos los centros y recursos disponibles en nuestro país. Es necesario definir un modelo que contemple la totalidad de actores que en el ámbito hospitalario están actuando en el sector; pero no desde una perspectiva de enfrentamiento, excluyente y de contraposición, sino desde la complementariedad.

El objetivo único debe ser dar respuesta a los ciudadanos en su demanda de tener un sistema hospitalario, por ceñirnos a este ámbito, de primer nivel con una capacidad de respuesta ágil y eficiente.

El sistema sanitario debe estar constituido por todos los centros y recursos disponibles en nuestro país

El gasto público en España sigue estando en porcentajes de PIB por debajo del resto de países de nuestro entorno, aunque si añadimos el resto del gasto del ámbito no público el porcentaje se iguala bastante. Esto demuestra que la capacidad de respuesta del sistema debe sustentarse en la totalidad de recursos disponibles en el ámbito hospitalario, contemplando todo tipo de aseguramiento.

El sistema debe considerar la realidad de la sociedad y establecer fórmulas para hacer que el derecho a una prestación sanitaria universal y gratuita se desarrolle de la manera más eficiente, complementándose con el derecho a elegir libremente un sistema de aseguramiento.

Y para ello debe contar con todos los dispositivos disponibles en nuestro país, tanto los de titularidad pública como del resto, a través de fórmulas de gestión indirecta que sean estables en el tiempo y garanticen niveles de calidad y corresponsabilidad sostenibles económicamente. Sólo desde esta visión integradora y de complementariedad podremos afrontar a corto plazo la demanda hospitalaria existente.

Sólo desde esta visión integradora y de complementariedad podremos afrontar a corto plazo la demanda hospitalaria existente

En esa clave debe desarrollarse la futura gestión hospitalaria: afrontando conjuntamente y con visión global los retos que tenemos por delante, que van mucho más allá de eliminar las listas de espera que ahora parecen asfixiarnos. El verdadero reto de la gestión hospitalaria del futuro es colocar definitivamente en el centro del sistema al paciente y su entorno.

Para ello, tenemos que avanzar en la incorporación práctica de la digitalización y la inteligencia artificial (IA) a los procesos clínicos, comenzando con la implantación de una historia clínica única e interoperable, hasta llegar a la medicina predictiva y personalizada.

Además, debemos garantizar la continuidad de los procesos entre los diferentes niveles asistenciales; evitando la sobreutilización de los medios diagnósticos, de la tecnología y, sobre todo, del trabajo de los profesionales.

Tenemos que avanzar en la incorporación práctica de la digitalización y la inteligencia artificial (IA) a los procesos clínicos

Al mismo tiempo, conviene canalizar la demanda hospitalaria generada por el envejecimiento y la cronicidad, favoreciendo la creación de centros de cuidados intermedios con soporte clínico del hospital de referencia.

Asimismo, es necesario desarrollar modelos de humanización en los centros; no como simples declaraciones de intención, sino a través de actuaciones concretas que mejoren la experiencia del paciente y afecten a todos los procesos clínicos y administrativos de los centros.

También hay que realizar una asignación eficiente de la tecnología, compaginando la accesibilidad del paciente con la adecuación de la misma al nivel asistencial de cada centro.

Finalmente, hay que fomentar la sostenibilidad energética, estableciendo una planificación que sirva de marco a los centros hospitalarios para la incorporación paulatina de medidas de eficiencia de forma homogénea, favoreciendo el acceso a los fondos europeos destinados a estos fines.

En resumen, nuestro sistema sanitario hospitalario podría asumir los retos y necesidades que nos presenta el futuro a corto y medio plazo, siempre que seamos capaces de armonizar un modelo que permitiese definir niveles y funciones a desempeñar por cada uno de los actores: utilizando la gestión indirecta de forma estable y sostenible; y regulando el papel que debe cubrir el doble aseguramiento sin complejos, estableciendo los resultados en salud como parámetro de medición de calidad. Tenemos la oportunidad de hacerlo y la obligación de dar respuesta a los ciudadanos, como gestores del sistema sanitario hospitalario.

Tribuna con el apoyo de Sedisa

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