Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) es la entidad de referencia en la investigación en cáncer en España- Formada por más de medio millar de investigadoras e investigadores -a lo que se suma el personal de apoyo. Como explica el Dr. Fernando Peláez Pérez, director científico interino en el CNIO, los profesionales son personas altamente motivadas y formada que “quieren que su trabajo cuente y tenga un impacto, que ayude a conocer mejor y en último término a curar el cáncer”.
¿Cuáles diría que son sus líneas estratégicas y objetivos prioritarios al frente del CNIO?
El CNIO ha superado ya el cuarto de siglo de existencia como Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, es decir, como la principal institución pública española que hace investigación para entender y curar el cáncer, y ha alcanzado el momento justo de madurez institucional en que debe renovarse desde el punto de vista científico, institucional y organizativo. Estamos en un momento de transformación, y a punto de poner en marcha una nueva estrategia científica.
Hemos diseñado un plan de actuación que potencia las áreas que en este momento más están contribuyendo a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer: biología computacional, genómica a gran escala e inmunoterapias. También se refuerza la investigación clínica.
“Hemos diseñado un plan de actuación que potencia las áreas que más están contribuyendo a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer: biología computacional, genómica a gran escala e inmunoterapias”
Con los avances que ya se han logrado y los proyectos que hay en curso en investigación oncológica desde la prevención hasta el tratamiento y pasando por el uso de las nuevas tecnologías, ¿cómo definiría el momento actual del abordaje del cáncer y qué prioridades cree que se deben atender?
Nos encontramos en una etapa marcada por la llegada de herramientas capaces de cambiar drásticamente el panorama de la investigación y el tratamiento del cáncer. Ahora tenemos herramientas sin precedentes para recabar datos de las personas y su entorno, desde la escala más pequeña –las variantes genéticas individuales– a la más amplia –los hábitos, el comportamiento de grandes grupos–. Son datos cargados de información útil para entender cómo y por qué empieza y se desarrolla el cáncer, y para mejorar los tratamientos existentes. La inteligencia artificial nos ayudará a extraer esa información.
Creo que estas nuevas herramientas permiten esperar grandes avances, con impacto real en pacientes, en un plazo no muy lejano. Avances en medidas de prevención, en detección precoz y en tratamientos adaptados a las características personales de cada paciente.
¿Qué líneas o proyectos de los que hay en marcha en el CNIO destacaría?
Hay mucho donde elegir en el CNIO, realmente. Solo atendiendo a un criterio cronológico, es decir, resultados obtenidos recientemente, puedo mencionar el desarrollo del reparoma humano por parte del grupo de Topología y Roturas de ADN, liderado por Felipe Cortés.
“El reparoma será una herramienta de enorme utilidad para la comunidad científica internacional”
El reparoma será una herramienta de enorme utilidad para la comunidad científica internacional: es una especie de catálogo digital, una base de datos disponible en la web que contiene todas las “cicatrices” o mutaciones que se generan cuando se repara el ADN después de una rotura, y además permite entender cómo afectan a ese proceso de reparación cada uno de los 20.000 genes humanos. Es un tipo de información es muy útil en la investigación del cáncer, y de hecho estos resultados se han publicado en una de las revistas científicas de mayor prestigio, Science.
En cuanto a proyectos concedidos, el grupo de Guadalupe Sabio ha conseguido recientemente una de las ayudas más importantes que concede el Consejo Europeo de Investigación (ERC), para entender los cambios que se producen en las células de la grasa disfuncional y como esos cambios afectan al funcionamiento del corazón y pueden influir en el desarrollo del cáncer. El CNIO, a través de la Dra. Sabio, liderará un proyecto de investigación internacional a gran escala en colaboración con otros grupos, que ayudará a entender la relación entre obesidad y cáncer, y a adaptar los tratamientos antitumorales en las personas con obesidad.
En los últimos tiempos, desde la entidad se han anunciado diversas publicaciones sobre cáncer de páncreas, que históricamente ha sido uno de los que tenía más mortalidad asociada. ¿Qué claves de investigación sobre el mismo destacaría y cuáles han sido los últimos avances?
Desde luego, hay que destacar también los resultados obtenidos en cáncer de páncreas como una de las áreas en las que la investigación del CNIO en este tumor está siendo más productiva, y ello es muy importante porque en páncreas apenas ha habido avances terapéuticos en las últimas décadas.
“Hay que destacar los resultados obtenidos en cáncer de páncreas como una de las áreas en las que la investigación del CNIO en este tumor está siendo más productiva”
Por ejemplo el grupo de Grupo de Epidemiología y Genética Molecular, que dirige Núria Malats, ha identificado varios conjuntos de genes relacionados con la predisposición a desarrollar cáncer de páncreas. En última instancia buscan desarrollar una ‘app’ de uso individual que estime un riesgo personalizado para este cáncer. La herramienta considerará factores como la obesidad, diabetes o pancreatitis, si se es fumador o se consume alcohol, e integrará la información con biomarcadores de variación genética, entre otros.
También investiga en páncreas el Grupo de Oncología Experimental, de Mariano Barbacid, pionero en el estudio del principal oncogén relacionado con este cáncer, KRAS. El grupo ha obtenido resultados muy interesantes sobre dianas terapéuticas específicas de los tumores de páncreas, que pueden permitir el desarrollo de terapias eficaces y que no presenten toxicidad.
Otra línea a destacar es la de la detección precoz, esencial en diferentes neoplasias. ¿Qué avances hay sobre la misma y cómo cree que profundizar sobre esta materia va a influir en la práctica clínica?
Acabamos de hablar de cáncer de páncreas, y en ese tumor es especialmente urgente adelantar la detección. Sigue siendo demasiado frecuente el diagnóstico cuando la enfermedad ya no es tratable. Hoy día no hay técnicas útiles para detectar el cáncer de páncreas antes de que sea letal; desarrollarlas es uno de los objetivos más urgentes. Núria Malats y su colega Héctor Peinado lideran la participación del CNIO en Pancaid, acrónimo en inglés de Detección Inicial de Cáncer de Páncreas mediante biopsia líquida, un consorcio internacional de ocho países. El objetivo de este consorcio es desarrollar un análisis de sangre que detecte el tumor en sus fases incipientes.
“Núria Malats y su colega Héctor Peinado lideran la participación del CNIO en Pancaid, acrónimo en inglés de Detección Inicial de Cáncer de Páncreas mediante biopsia líquida, un consorcio internacional de ocho países”
Durante el desarrollo del proyecto se están analizando muestras de sangre de pacientes y de personas en riesgo; se están determinando (utilizando herramientas de la IA) los marcadores más útiles y sus combinaciones; y por último se validará la eficacia de estas pruebas en otras cohortes de pacientes.
Dentro del CNIO también se desarrollan acciones que tocan otras especialidades, como el que lidera la entidad a nivel europeo relativo al papel de la grasa en el desarrollo del cáncer. ¿Qué iniciativas multidisciplinares destacaría dentro de la actividad del centro y qué importancia diría que tiene a día de hoy la colaboración, tanto entre entidades públicas como con organizaciones privadas?
Ya he mencionado el proyecto europeo que lidera Guadalupe Sabio. Sobre iniciativas multidisciplinares… en realidad casi todos los proyectos lo son, cada vez más. La investigación biomédica hoy en día necesita también la contribución de bioinformáticos, matemáticos, además de biólogos, farmacéuticos, químicos, y otras especialidades… De hecho, nuestro nuevo director científico designado, Raúl Rabadán, es físico teórico, pero su carrera científica le ha terminado derivando hacia el abordaje de cuestiones que tienen que ver con la biología, y con el cáncer en particular.
“La investigación biomédica hoy en día necesita también la contribución de bioinformáticos, matemáticos, además de biólogos, farmacéuticos, químicos, y otras especialidades”
Con respecto a la colaboración entre entidades públicas y privadas, considero que es absolutamente esencial. Este país dispone de un gran potencial en el ámbito de la investigación, y los indicadores al respecto nos sitúan en una posición más que honrosa en el panorama internacional, pero tenemos una tarea pendiente que es la de conseguir mejorar la transferencia de esos resultados a la sociedad, en forma de bienes o servicios que proporcionen no solo soluciones a problemas reales (no solo de salud), sino también que generen riqueza. En este ámbito de la innovación es clave la implicación del sector privado, de otra forma nunca se conseguirá dar ese paso. Esta es una de nuestras grandes asignaturas pendientes como país.
El biobanco del CNIO cuenta con un gran número de muestras, y forma parte de la Infraestructura Europea de Biobancos (BBMRI-ERIC). ¿Cómo es el trabajo que se realiza dentro del mismo y en qué líneas se está avanzando tanto desde el centro español como dentro de la red europea?
El biobanco desde luego es una de las joyas del CNIO. Los biobancos recogen, almacenan y gestionan todo tipo de muestras biológicas: tejidos sólidos (tumores, pelo, uñas) o líquidos (sangre), y sustancias como orina, heces o saliva. Se tratan siguiendo una regulación estricta, basada en el consentimiento de los pacientes.
“El biobanco es una de las joyas del CNIO”
La información que aportan estas muestras es de altísimo valor, sirve desde para buscar biomarcadores diagnósticos, por ejemplo, hasta para predecir respuesta a fármacos de pacientes específicos. Y los biobancos también son esenciales para investigar en enfermedades raras, porque multiplican las posibilidades de acceder a muestras de casos muy poco frecuentes.
En cuanto a proyectos concretos, el Biobanco del CNIO alberga por ejemplo Renacer, la primera colección de muestras vivas humanas de metástasis cerebral en todo el mundo, y que se está convirtiendo a escala internacional en un recurso esencial para llevar a cabo estudios básicos y clínicos.










