Hablemos, pero de colaboración, financiación y reformas

Ángel Puente, presidente del Círculo de la Sanidad

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Anuario iSanidad 2025
Ángel Puente, presidente del Círculo de la Sanidad
Terminamos el año cual marmotas, celebrando su día en bucle, como en aquella inolvidable película de principios de los años 90, Atrapado en el tiempo (adaptación española del título original en inglés, Groundhog Day).

Cada cierto tiempo escuchamos de nuevo los mismos argumentos negativos sobre los modelos hospitalarios de gestión privada (mal llamada privatización), frente a los de gestión directa (mal llamada pública, porque la otra también lo es).

Cierto es que, esta vez, las críticas vienen alimentadas por filtraciones —contextualizadas o no— muy difíciles de tragar y de defender en un Sistema Nacional de Salud (SNS) que se vanagloria de ser universal y equitativo.

Seamos tajantes en esto. El ánimo de lucro en el mundo sanitario no es incompatible con la decencia, la ética o el buen hacer. Deben respetarse escrupulosamente los contextos normativos y los mecanismos de vigilancia —que, si no los hay, debiera haberlos— para regular con claridad las interacciones entre lo público y lo privado, y que no haya abusos desde ninguna de las partes.

El ánimo de lucro en el mundo sanitario no es incompatible con la decencia, la ética o el buen hacer

Conste que la negociación de los contratos de gestión privada es complicada y que la cantidad per cápita a pagar es muy difícil de calcular sin que haya desvíos hacia alguna de las partes. La rigidez burocrática, que impide actualizar los precios de contratos que se firmaron hace 10 o 20 años —algo similar ocurre en otros miles de contratos de servicios sanitarios que se prorrogan sin revisión—, tampoco ayuda.

Dicho esto, ya estamos curados de espanto y sabemos que, cuando el debate sobre la colaboración público-privada salta a la arena política, se encienden los distintos colores y se retuercen los argumentos, sin base estadística que los avale: básicamente, porque no existen datos comparativos objetivos sobre calidad, eficiencia, sostenibilidad o productividad entre uno y otro modelo.

Faltan objetivos, mediciones y estudios independientes. Faltan políticos valientes para realizar reformas de largo plazo que son necesarias, por mucho que duelan o sean impopulares. Pero sobran los argumentos populistas y las declaraciones vertidas en caliente de cara a las galerías particulares de cada cual.

Faltan políticos valientes para realizar reformas de largo plazo que son necesarias, por mucho que duelan o sean impopulares

Alguien debería decirle a la ministra de Sanidad, Mónica García, que la colaboración público-privada en el SNS va mucho más allá de las concesiones hospitalarias de uso público que, insisto, no son mayoritarias, al menos aquellas en las que la gestión de la actividad médica está en manos privadas.

Entiendo que la ministra conoce el sistema sanitario catalán, en donde la insuficiencia de recursos públicos para atender a la población en tiempo y forma generó la creación de consorcios —en los que se dio cabida a proveedores privados con y sin ánimo de lucro—, y la existencia de la Red Hospitalaria de Utilización Única (XHUP, por sus siglas en catalán) previa a esa Ley 15/97 que, por cierto, se aprobó con amplio consenso y que ahora pretende derogar.

La colaboración público-privada en el SNS va mucho más allá de las concesiones hospitalarias de uso público

Sería mucho suponer que antes de limitar la colaboración público-privada, la ministra y sus asesores hayan hecho números para calcular los millones que tendrán que invertir las comunidades autónomas para igualar los recursos que ahora mismo aporta la sanidad privada al sistema o las indemnizaciones que deberán provisionar, también las comunidades autónomas, si deciden cancelar unilateralmente contratos en vigor.

Falta financiación, sí, pero con precisión quirúrgica, en alta tecnología, en procedimientos, en organización, en productividad y eficiencia. Más dinero, sin reformas, ya no es una opción… y seguimos sin Presupuestos Generales del Estado.

La ciudadanía sigue apostando por un sistema sanitario público, fuerte, universal y equitativo y acepta pagar sus impuestos, incluso más, pero quiere resultados. Más del 50% de los españoles percibe, sin ninguna duda, a la sanidad privada como un complemento necesario de la pública para reducir tiempos de espera y para agilizar el sistema, según una encuesta reciente de 40 dB. para El País y la Cadena SER.

Más del 50% de los españoles percibe, sin ninguna duda, a la sanidad privada como un complemento necesario de la pública

La consulta revela también que un 43,6% de la ciudadanía cree que la sanidad privada prioriza la salud frente a los beneficios económicos, lo que deja un preocupante porcentaje de escépticos al que es urgente proporcionar información, transparencia, ejemplaridad y datos objetivos.

En eso habrá que trabajar, en una profunda auditoría de recursos, en un Pacto de la Sanidad y en un debate maduro con todos los agentes sanitarios, con el objetivo de alejar la polarización y la desinformación del sistema, que hoy están frenando cualquier avance y reforma. La atención al paciente está en juego.

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