Anuario iSanidad 2025
Nieves Sebastián Mongares
En ocasiones, el impacto del eccema crónico de manos grave se minimiza, reduciendo la afectación de la patología a un simple picor o la aparición de lesiones leves en la piel. Pero este puede manifestarse en diferentes grados, generando además de molestias físicas a aquellos que lo padecen, un estigma o vergüenza que se puede extender a esferas como la social o la laboral.
Por ello, el Dr. Manuel Galán Gutiérrez, especialista en Dermatología en el Hospital Reina Sofía (Córdoba), pone de relieve en esta entrevista con el apoyo de LEO Pharma, la importancia de identificar la enfermedad de manera temprana para poder controlarla cuanto antes y reducir la afectación en su calidad de vida.
A rasgos generales, ¿qué afectaciones produce el eccema crónico de manos grave en aquellos que lo padecen?
El eccema crónico de manos (ECM) grave es una enfermedad inflamatoria de la piel, persistente, que cursa con lesiones como enrojecimiento intenso, descamación, hiperqueratosis (costras), fisuras dolorosas, exudación y, en fases avanzadas, liquenificación. Estas manifestaciones se localizan en una zona anatómica clave para la actividad diaria, como son las manos, lo que condiciona una importante limitación funcional.
Además del daño cutáneo visible, este eccema se asocia con síntomas como picor intenso, dolor y sensación de quemazón, que pueden ser constantes y difíciles de controlar. Todo ello contribuye a un curso crónico y recidivante, con periodos de empeoramiento que afectan de forma significativa a la vida personal, social y laboral del paciente.
Además del daño cutáneo visible, este eccema se asocia con síntomas como picor intenso, dolor y sensación de quemazón, que pueden ser constantes y difíciles de controlar
¿Cómo afecta esta patología a la calidad de vida de aquellos que la padecen? ¿Qué impacto tiene, entre otros, a nivel emocional u ocupacional?
Como no podía ser de otra manera, el impacto del ECM grave sobre la calidad de vida es muy importante. Al tratarse de una patología visible, genera con frecuencia estigmatización social, sentimientos de vergüenza y baja autoestima.
Desde el punto de vista emocional, es habitual la asociación con ansiedad, síntomas depresivos y alteraciones del sueño. En el ámbito laboral, muchos pacientes se ven obligados a bajas prolongadas, cambios de puesto de trabajo o incluso abandono de la actividad profesional, con importantes consecuencias sociales y económicas.
¿Cuáles son los motivos detrás de que en esta enfermedad siga habiendo diagnósticos tardíos y poco precisos? ¿Desde dónde se debe trabajar para mejorar este aspecto?
Aunque parezca fácil, la realidad es que puede ser difícil llegar al diagnóstico de ECM, debido a diferentes factores como la heterogeneidad clínica con la que se puede presentar, la confusión con otras dermatosis (especialmente en otras especialidades diferentes a la dermatología) y la infravaloración de la enfermedad, contribuyendo todo ello a diagnósticos tardíos.
Por lo tanto, parece clave que, para poder avanzar en el conocimiento de esta patología, necesitamos mejorar la formación, usar criterios diagnósticos claros y favorecer la derivación temprana al dermatólogo, muchas veces limitada por los sistemas de accesibilidad, que además son muy diferentes según la región asistencial en la que se trabaje.
Para poder avanzar en el conocimiento de esta patología, necesitamos mejorar la formación, usar criterios diagnósticos claros y favorecer la derivación temprana al dermatólogo
¿Qué importancia tiene contar con un diagnóstico temprano de cara a optimizar el manejo de la enfermedad?
Un diagnóstico precoz es clave en ECM, ya que permite instaurar tratamientos adecuados, evitando con ello la cronificación del proceso y aumentando la posibilidad de preservar la calidad de la piel y función de las manos, mejorando el pronóstico y la calidad de vida del paciente asociados a ello.
¿Qué opciones terapéuticas hay disponibles para el eccema crónico de manos grave? ¿Cuáles son las necesidades no cubiertas y cómo avanza la investigación para darles respuesta desde el plano de los tratamientos?
El tratamiento incluye medidas generales, que son básicas para ayudar tanto al control del proceso, como a mantener la mejoría una vez alcanzada la misma, y entre las que podemos encontrar medidas como hidratación frecuente con cremas grasas como la vaselina estéril (sin perfume) varias veces al día, evitar el contacto de las manos con productos irritantes fuertes (como productos de limpieza, desengrasantes, etc.), utilizar medidas protectoras como guantes de goma, a ser posible con guante de algodón debajo, para las tareas que conlleven el contacto repetido con el agua (en casa o en el ámbito laboral), reducir el número de veces en el que se lavan las manos a las imprescindibles, y usar jabones no alcalinos y solo lo imprescindible.
El tratamiento incluye medidas generales, que son básicas para ayudar tanto al control del proceso, como a mantener la mejoría una vez alcanzada la misma
También se pueden emplear terapias tópicas, representadas fundamentalmente por los corticoides tópicos (adaptando el excipiente y la potencia del mismo a la intensidad y evolución de las lesiones), y los inhibidores tópicos de la calcineurina, fototerapia y tratamientos sistémicos (contando la alitretinoína con indicación en ECM grave).
A pesar de ello, existen importantes necesidades no cubiertas, especialmente en términos de eficacia sostenida, seguridad a largo plazo y tratamientos específicamente aprobados para esta indicación. En este contexto, la investigación está avanzando hacia terapias más selectivas, como los inhibidores de JAK y otras dianas moleculares implicadas en la inflamación cutánea, que abren una nueva etapa en el abordaje del ECM grave.
Teniendo en cuenta la afectación física y emocional de esta patología; ¿qué importancia diría que tiene el abordaje multidisciplinar y cómo se coordina el trabajo entre profesionales en la actualidad?
El abordaje multidisciplinar es fundamental en el ECM grave. El dermatólogo juega un papel central en esta patología, pero la colaboración con médicos de atención primaria, especialistas en medicina del trabajo, enfermería dermatológica y, en muchos casos, profesionales de la salud mental es clave para un manejo integral.
Existen importantes necesidades no cubiertas, especialmente en términos de eficacia sostenida, seguridad a largo plazo y tratamientos específicamente aprobados para esta indicación
La coordinación actual se basa en la comunicación entre niveles asistenciales, el seguimiento compartido de los pacientes y la adaptación de las recomendaciones terapéuticas al contexto laboral y psicosocial de cada persona. Este enfoque permite no solo controlar la enfermedad cutánea, sino también abordar sus consecuencias emocionales y sociales.
En algunas áreas asistenciales como en la que desarrollo mi actividad laboral disponemos de una herramienta como es la teleconsulta, que nos permite un magnífico y rápido flujo de interacción entre atención primaria y dermatología.
Con todo lo anterior, ¿cuáles diría que son los desafíos prioritarios a solventar en el abordaje del eccema crónico de manos grave?
Sin duda, entre los principales desafíos a los que nos enfrentamos, destacan el reconocimiento temprano de la enfermedad, la mejora en el acceso a tratamientos eficaces y específicos, y la reducción del impacto laboral y social asociado.
Asimismo, es prioritario avanzar en la personalización del tratamiento, identificando qué pacientes se beneficiarán más de cada estrategia terapéutica, dada la heterogeneidad clínica en su presentación y en los pacientes afectados.
Finalmente, es totalmente necesario aumentar la concienciación sobre la gravedad real del eccema crónico de manos, tanto en el ámbito sanitario como en la sociedad en general, para con ello poder mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.










