Anuario iSanidad 2025
Guillermo de Juan, vicepresidente de GSK España
España se enfrenta a una encrucijada sanitaria que definirá su futuro. El incremento de las enfermedades crónicas y el aumento de la edad media de la población, que conlleva el desafío del envejecimiento saludable, son factores que nos exigen repensar nuestro modelo de salud pública.
Ya no se trata únicamente de mejorar la atención sanitaria, sino de transformarla desde la base: la prevención. Esta no es una reflexión nueva. Tras la pandemia, muchos expertos coincidieron en que los sistemas de salud europeos demostraron estar excesivamente centrados en la atención aguda, y debían reorientarse hacia la prevención y la promoción de la salud. Porque estas políticas tienen un papel crítico en la coyuntura actual.
De acuerdo con los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), hasta dos tercios de las muertes de personas menores de 75 años en la Unión Europea (UE) podrían haberse evitado mediante políticas eficaces de salud pública. Sin embargo, la prevención todavía es hoy la gran olvidada de los sistemas de salud. En España, el presupuesto destinado a prevención apenas alcanza el 3,7 % del gasto sanitario total, casi tres puntos por debajo de la media europea; y apenas un 0,5 % a las vacunas. Somos líderes en esperanza de vida —84 años—, pero estamos lejos de ocupar la misma posición en inversión preventiva.
Somos líderes en esperanza de vida —84 años—, pero estamos lejos de ocupar la misma posición en inversión preventiva
La prevención comienza mucho antes de que un paciente entre en un hospital. Está en la infancia, en la educación, en el medio ambiente, en las campañas de concienciación y, por supuesto, en la inmunización frente a enfermedades prevenibles. En este último ámbito, afrontamos un reto de enorme trascendencia: extender la vacunación más allá de la infancia, hacia la población adulta y mayor. Vacunar no es solo proteger a una persona; es proteger a toda una comunidad.
En GSK creemos firmemente en este enfoque. Contamos con el porfolio de vacunas más amplio de la industria y desarrollamos tratamientos que aspiran a cambiar el curso de enfermedades en áreas como la inmunología, las enfermedades respiratorias o la oncohematología. Con esta estrategia, aspiramos a mejorar la salud de 2.500 millones de personas en el mundo para 2030, uniendo innovación científica y compromiso social.
También somos conscientes de que, cuando se habla de ofrecer nuevos tratamientos y opciones de prevención, surge el debate de la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. En España, esta discusión se ha instalado en un falso dilema: recortar o gastar más. Pero existe una tercera vía, más inteligente y transformadora: invertir mejor. Invertir en salud, en evitar complicaciones antes de que se conviertan en enfermedades graves. Pocas inversiones ofrecen tanto retorno social, sanitario y económico como la prevención.
Pocas inversiones ofrecen tanto retorno social, sanitario y económico como la prevención
El Ageing Report 2024 de la Comisión Europea proyecta que el envejecimiento de la población elevará el gasto sanitario público del 6,7 % al 7,3 % del PIB en las próximas décadas, pudiendo superar el 8 % en escenarios de riesgo. En España, Eurostat estima que el 30 % de la población tendrá más de 65 años en 2030. No se trata de frenar el gasto, sino de orientarlo estratégicamente.
El informe The Value of Prevention for Economic Growth and Sustainability, elaborado por The European House – Ambrosetti, lo demuestra con claridad: cada euro invertido en prevención genera entre 2 y 7 euros de retorno económico total; y entre 1,8 y 3 euros de retorno fiscal directo. En el caso de la vacunación, el impacto es aún mayor, pues una campaña de inmunización bien diseñada puede evitar hospitalizaciones, reducir la dependencia funcional y liberar recursos críticos del sistema.
Sin embargo, el presupuesto sanitario que España dedica a la prevención está muy por debajo de las recomendaciones internacionales y supone una infrautilización de una herramienta clave. Invertir en inmunización a lo largo de toda la vida, no solo en la infancia, y con especial foco en proteger a los adultos más vulnerables es mucho más que una medida sanitaria: es una estrategia de sostenibilidad y cohesión social.
El presupuesto sanitario que España dedica a la prevención está muy por debajo de las recomendaciones internacionales y supone una infrautilización de una herramienta clave
El Marco de Gobernanza Económica de la UE, en vigor desde 2024, nos ofrece una oportunidad para ello. Esta regulación exige a los Estados miembros justificar cada euro gastado en función de su impacto en sostenibilidad y crecimiento. Por eso, creemos que la prevención, y especialmente la vacunación, cumplen sobradamente con estos criterios; incorporar su impacto fiscal en los informes del Semestre Europeo o en los futuros planes nacionales sería un paso decisivo para reconocer su valor real.
El futuro de la sanidad española del mañana se juega en las decisiones estratégicas que tomemos hoy. Cada programa de prevención pospuesto es una oportunidad perdida para ahorrar costes futuros y mejorar la calidad de vida de miles de ciudadanos. Porque prevenir hoy es evitar recortes mañana.










