Anuario iSanidad 2025
Dr. Alonso Fernández Nistal, director de la unidad de Vacunas de Takeda
En el ámbito de la salud pública pocas herramientas han demostrado ser tan eficaces, eficientes y transformadoras como las vacunas. A lo largo de las últimas décadas, la vacunación ha permitido erradicar enfermedades, reducir la mortalidad infantil y aumentar la esperanza de vida en todo el mundo.
Sin embargo, seguimos arrastrando una visión parcial y fragmentada de lo que significa estar protegido. Aún hoy, muchas personas asocian las vacunas exclusivamente a la infancia o, en el mejor de los casos, a la vejez. Pero entre esos dos extremos vitales hay décadas de vida activa, movilidad, exposición y riesgo que no siempre se abordan con la misma contundencia.
La vacunación a lo largo de la vida no es un eslogan, sino una necesidad. Es una estrategia de salud pública que reconoce que la inmunidad no es estática, que los riesgos cambian con la edad, el entorno y el comportamiento, y que la prevención debe acompañarnos en cada etapa vital.
La vacunación a lo largo de la vida no es un eslogan, sino una necesidad
En España, esta visión empieza a consolidarse en los calendarios vacunales, con la inclusión de vacunas para adultos mayores, embarazadas o personas con condiciones de riesgo. Pero hay ámbitos donde la conciencia sigue siendo baja, y uno de los más llamativos es el de la vacunación del viajero.
Cada año, millones de personas se desplazan por motivos laborales, turísticos o familiares a zonas donde existen enfermedades infecciosas que no están presentes en su lugar de origen. A pesar de ello, la vacunación del viajero sigue siendo percibida por muchos como algo opcional o secundario. Esta percepción puede tener consecuencias importantes, tanto a nivel individual como colectivo.
Viajar sin la protección adecuada puede aumentar el riesgo de exposición a enfermedades prevenibles, y en algunos casos, facilitar su reintroducción en zonas donde ya estaban controladas. Las enfermedades tropicales transmitidas por vectores constituyen un ejemplo claro de los nuevos desafíos en salud pública.
La vacunación del viajero sigue siendo percibida por muchos como algo opcional o secundario, una percepción que puede tener consecuencias importantes
Su expansión a regiones como Europa, con brotes autóctonos registrados en países como España, refleja cómo el cambio climático y la movilidad internacional están alterando los patrones tradicionales de riesgo. En este escenario, contar con herramientas preventivas eficaces —como las vacunas autorizadas por las autoridades sanitarias— resulta esencial dentro de una estrategia integral.
Iniciativas como Mosquito Alert, incorporada por el Ministerio de Sanidad en el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control, permiten a la ciudadanía colaborar activamente en la detección y seguimiento de vectores, reforzando la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta ante posibles brotes.
El esfuerzo debe ser global y basarse en el diálogo constante entre científicos, sociedad y sistema sanitario sobre las enfermedades transmitidas por vectores y el papel que la vacunación puede desempeñar en su control. En este escenario de riesgos cambiantes es importante seguir avanzando en la sensibilización sobre la vacunación del viajero. No se trata de imponer recomendaciones, sino de generar conciencia.
El esfuerzo debe ser global y basarse en el diálogo constante sobre las enfermedades transmitidas por vectores y el papel que la vacunación puede desempeñar en su control
Se trata de facilitar el acceso a información clara, basada en evidencia, y adaptada a cada perfil de riesgo; de fomentar una cultura preventiva que integre la vacunación como parte natural de la preparación para un viaje, al igual que se revisa la documentación, el seguro o las condiciones sanitarias del destino.
Los profesionales sanitarios juegan un papel clave en este proceso. Su labor de asesoramiento, basada en las guías oficiales y en el conocimiento actualizado, puede marcar la diferencia. También es importante que otros actores, como las farmacias, los centros de vacunación o incluso las agencias de viajes, contribuyan a difundir mensajes coherentes y alineados con las recomendaciones de salud pública.
La vacunación a lo largo de la vida debe incluir al viajero como parte esencial de una estrategia integral. No podemos permitir que la protección se interrumpa precisamente cuando más se necesita. Cada viaje es una oportunidad para reforzar la inmunidad, para prevenir complicaciones, para evitar brotes. Y cada vacuna administrada, cuando está indicada, es una inversión en salud global.
Creo firmemente que el futuro pasa por integrar la vacunación en todas las decisiones vitales: desde el nacimiento hasta la jubilación, desde el embarazo hasta el viaje de negocios. No se trata de medicalizar la vida, sino de protegerla.
Se trata de anticiparse al riesgo en lugar de reaccionar ante la enfermedad y de construir una cultura de prevención que sea tan natural como ponerse el cinturón de seguridad o lavarse las manos. La vacunación no es solo una herramienta médica: es una expresión de responsabilidad, de solidaridad y de visión.
En un mundo donde las enfermedades no conocen fronteras, protegerse es también proteger a los demás. Y cada vacuna administrada, en cualquier lugar del mundo, es un paso más hacia una salud verdaderamente global.










