Anuario iSanidad 2025
Dr. Daniel Filgueira @dafimed, residente de Pediatría
Del paternalismo clásico a la toma de decisiones compartida. Del papel y el bolígrafo a los teclados y monitores. De la percusión y auscultación a la prueba de imagen más precisa. El cambio no ha sido ahora, el cambio existe desde siempre.
Existe un punto claro y evidente de transformación en la historia de la medicina reciente, que ha sido la llegada de la digitalización y la nueva tecnología. Donde el rol del médico ya no es decisivo, sino auxiliar; donde su opinión y actuación deben aportar, ayudar y compartir, pero no siempre decidir.
Mucha gente habla de Google como el inicio del cambio y otra mucha de la inteligencia artificial como motor del mismo. Creo que la importancia de este proceso no radica en su causa, sino en sus consecuencias.
Estamos viviendo una evolución en la posición que tiene el médico en consulta. A día de hoy, un padre puede buscar en Internet en unos pocos segundos los síntomas que tiene su hijo, la evolución de los mismos e incluso la actuación más adecuada a seguir. O peor aún, puede escuchar a cualquier persona en alguna red social difundir cualquier bulo que afecte a su forma de ver la salud de sus hijos.
Estamos viviendo una evolución en la posición que tiene el médico en consulta
A lo largo de mis pocos años en el mundo de la creación de contenido me he encontrado sanitarios con variedad de opiniones con respecto a las redes sociales, pero hay una que se repite mucho.
Esta es la posición de rechazo absoluto, la del miedo a la difusión de bulos, el pavor a entregarle un altavoz a alguien sin formación, principios, ni conocimiento; ya que puede llevar a que se cumpla aquello de: una mentira repetida mil veces puede parecer verdad.
El cambio siempre ha existido, el miedo a adaptarse a él y el reflejo natural de no querer salir de nuestra zona de confort es algo repetido en nuestra historia, inherente a nuestra especie, así que busquemos cómo evolucionar.
En vez de encerrarnos en nuestro castillo, potenciemos la divulgación de contenido digital, la enseñanza y la verdad. Ahoguemos los bulos con agua bañada en ciencia y, sobre todo, unámonos para ello.
En vez de encerrarnos en nuestro castillo, potenciemos la divulgación de contenido digital, la enseñanza y la verdad
Son muchas las iniciativas peligrosas que se encuentran a día de hoy en el mundo digital, desde las corrientes antivacunas hasta las terapias alternativas con poca evidencia. No son corrientes inofensivas: son realmente peligrosas, los números hablan por sí solos.
Están resurgiendo brotes de enfermedades infecciosas que estaban en la vía del olvido. Encontramos de nuevo un crecimiento alarmante en el uso de terapias alternativas físicas o farmacológicas sobre los pacientes pediátricos.
Una vez más, la era de la información es la era donde más se benefician los nichos de desinformación y donde sin querer «infoxicamos» a nuestros pacientes. El antídoto está claro: está muy bien perseguir, denunciar y luchar; pero hemos de generar nuestra propia corriente.
El antídoto está claro: está muy bien perseguir, denunciar y luchar; pero hemos de generar nuestra propia corriente
Una corriente donde los profesionales enseñemos, divulguemos, escuchemos y compartamos el conocimiento. Hemos de estar formados en argumentar para combatir ese «lo vi en TikTok» o «la IA me lo recomendó».
Si abrazamos esta transformación, no perderemos autoridad ni relevancia; al contrario, seremos los faros que iluminen en este mar de información, los que conviertan la incertidumbre en seguridad, y los que aseguren que la salud de nuestros pacientes siga siendo la prioridad, en cualquier formato y en cualquier pantalla.










