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Julián Ezquerra: «El futuro del SNS pasa por la incorporación masiva de los profesionales a la autogestión»

El Dr. Julián Ezquerra, Secretario General de AMYTS, muy implicado en la sanidad madrileña y en la defensa de los médicos ha hecho un repaso a los más importante de la actualidad: futuro del Sistema Nacional de Salud, Colegio de Médicos, elecciones en AMYTS y también la realidad de la sanidad en Madrid.

1.- ¿Qué está sucediendo en el SNS y concretamente en Madrid para que haya tanta polémica?
La polémica sobre el cambio en el SNS, tanto a nivel nacional, como en Madrid, viene como consecuencia del profundo distanciamiento que se ha producido entre los dirigentes políticos, de todo signo, que en esto no hay diferencias, y los profesionales y pacientes en general.

Se ha pretendido hacer un cambio de sistema sin contar con los profesionales, sin contar con los pacientes, tan solo con criterios de carácter político. Los gestores/administradores/políticos sanitarios creen que son los únicos depositarios del conocimiento, y que las urnas y los votos en ellas depositados dan o quitan razones. Tener mayoría no es tener la razón, y más cuando en los programas electorales no se cuenta lo que luego se hace. Mayoría no es lo mismo que razón. Hay mayorías históricas, que aún dando legitimidad, han sido el origen de grandes catástrofes.

El SNS es un bien socialmente reconocido, que todos sentimos como propio y del que los profesionales sentimos orgullo de pertenencia. Durante los años de su desarrollo, de su implementación, su mejora continua, y su potenciación, los profesionales que trabajamos en el Sistema, hemos dejado mucho de nuestra vida en el. Los médicos hacemos largas jornadas de trabajo, guardias pagadas de forma lamentable, asumimos responsabilidades máximas, etc. y todo ello por el bien de nuestro sistema sanitario. Esta situación, que sistemáticamente «venden» los políticos como un éxito suyo, de repente y sin presentar evidencias, debates, estudios serios, planificación, deciden que hay que cambiarla, y que lo hacen sin dar explicaciones a nadie, solo por su idea política. Pretenden imponer un cambio radical en el modelo y para ello utilizan el Boletín Oficial del Estado o los Autonómicos, que en esto son todos iguales.

El cambio impuesto que pretenden, lo hacen en un momento en el que la situación de desafección y rechazo general hacia los políticos es máxima. No se dan cuenta que la sociedad está pasando un momento muy malo, que la crisis ha dejado el país y a sus ciudadanos en una situación lamentable, y que en buena medida esta situación se debe a quienes nos gobiernan. Por ello, un cambio en el bien social más apreciado por los ciudadanos, que supone recortar prestaciones, aumentar copagos, dejar fuera del sistema a los más desfavorecidos, entregar a iniciativa privada la gestión y con ello hacer negocio de la Sanidad Pública, ha supuesto una reacción social que ha desbordado todas las expectativas.

Además este fenómeno se produce en un momento en el que las relaciones entre profesionales y administración están en un momento de profundo distanciamiento. Los recortes que se han producido, basándose siempre en la ya famosa crisis, se han cebado especialmente con nosotros. Entre rebajas, no abono de extras, no subidas de IPC, paralización de carrera profesional, incremento de jornada, etc. hemos perdido en torno al 25-30% de nuestro salario. Esto sucede a la par que se incumplen todos los acuerdos alcanzados en el año 2007, y con ello el aumento de la tasa de eventualidad, la precariedad laboral, la congelación de plantillas, jubilaciones masivas, y en definitiva todas las medidas que han deteriorado nuestro ya tradicional mal estado de relación con la administración.

Parece mentira que en una situación como la que describo, un Consejero de Sanidad, el Sr. Lasquetty, no sé si solo o por el nefasto asesoramiento de la Viceconsejera Patricia Flores y el Director de Hospitales, Sr, Burgueño, decide sin previo aviso, negociación, valoración, tanteo de profesionales, pacientes, oposición, organizaciones sindicales, en definitiva, sin que nadie participe, poner en marcha su ya reconocido como nefasto Plan de Sostenibilidad. Una chapuza confeccionada a espaldas de todos, y que culmina con la oferta por concurso de 6 hospitales y 27 centros de salud para que se gestionen por entidades privadas. Sus prisas y su no saber hacer posibilitaron que los recursos judiciales planteados por AMYTS y AFEM parasen de forma cautelar semejante tropelía.

Creo que habrán aprendido algo, o al menos así lo deseo, aunque visto lo que está sucediendo con el fenómeno PODEMOS, cada día estoy más convencido de que siguen sin enterarse de nada. Ahora espero con cierta ansiedad ver cómo evolucionan estos meses previos a las elecciones, pues si no rectifican de forma clara y evidente, creo que los partidos tradicionales de gobierno serán borrados del panorama político, y aún se preguntarán que está pasando.

2.- ¿Está preparado el médico para los cambios que se están produciendo en el SNS?, ¿y la sociedad?
El médico está en permanente estado de adaptación y evolución. Es nuestro hacer diario. Cada cinco años más o menos se deben actualizar los conocimientos y nuestra profesión demuestra que está capacitada para admitir y evolucionar con los cambios. Por ello, no solo creo que estamos preparados, es que pienso que es el momento de demostrar que el futuro del SNS pasa por la incorporación masiva de los profesionales a la autogestión, a la participación en la gestión del sistema, a ser los actores principales junto con los pacientes, dejando que la política sanitaria quede al margen de la pelea entre partidos. Es una necesidad y la única forma de salvar el mejor sistema sanitario que conocemos.

La sociedad ha demostrado también que es capaz de sentirse partícipe del sistema, y por ello ha sido una parte fundamental y determinante en la lucha contra el cambio de modelo que han pretendido imponernos. Siempre ha confiado en sus profesionales y por ello estoy convencido de que si nosotros asumimos el «mando» del sistema, sabrán apreciar que se hará por y para ellos, pues siempre hemos demostrado que los médicos tenemos una vocación de servicio difícilmente superable.

En definitiva, creo que tanto los profesionales como la sociedad estamos preparados para asumir este reto, si es que los políticos se han enterado de que esto es ya algo imparable.

3.- ¿Por qué el asociacionismo médico es una ayuda para el ciudadano y una defensa para los médicos?
Hace ya muchos años, con los cambios sociales que hemos vivido en nuestro entorno, el desarrollo profesional del médico ha derivado hacia un modelo en el que aún siendo la base del ejercicio la estrecha relación médico-paciente, ya no existe apenas el ejercicio libre de la medicina. Se ha socializado la sanidad, somos trabajadores del sector público, tenemos un marco regulatorio profesional muy estricto, nuestro «patrono» mayoritario es la Administración y nuestros pacientes son todos los ciudadanos. La relación individual médico-paciente ya es testimonial.

Es por ello que la necesidad de agrupación profesional es evidente. Los médicos tenemos los mismos problemas, trabajemos donde trabajemos, somos asalariados públicos, nuestro marco legal es común, y podemos ser considerados como trabajadores cualificados, pero siempre bajo la tutela del «patrón». Eso hace que las corporaciones colegiales, las sociedades científicas, los sindicatos profesionales, etc. sean una respuesta lógica para nuestra defensa. Trabajamos en equipos, en servicios jerarquizados, con estructuras similares, tenemos las mismas necesidades en nuestro ejercicio profesional, debemos estar agrupados para defender una profesión compleja que da servicio a todos los ciudadanos y que debe hacer compatible nuestro derecho a ejercer con libertad, con cierto grado de control, a aplicar nuestros conocimientos dentro de la norma, a nuestra defensa como trabajadores, a poder exigir y preservar la calidad asistencial que nuestros pacientes exigen y a la que tienen derecho, y en definitiva, a mantener nuestro derecho a ser y ejercer de médicos.

Solo desde la agrupación profesional en sus diferentes aspectos es posible unificar la asistencia y prestar la misma de forma homogénea, con calidad, de forma universal y siempre en beneficio de los pacientes. Sociedades, Colegios y Asociaciones sindicales profesionales son imprescindibles para garantizar la unión y el ejercicio profesional en libertad. De forma individual es imposible luchar contra algo tan poderoso como es la Administración, pero unidos somos un colectivo muy formado, que maneja importantes recursos y que somos los únicos que podemos garantizar que el sistema sanitario público sea lo que todos deseamos. Si siempre ha sido imprescindible contar con fuertes organizaciones profesionales, ahora más que nunca se ha demostrado que esta necesidad es aún más importante, si cabe.

4.- ¿Qué está aportando el sindicalismo médico a la profesión en la segunda década del s.XXI?
Para responder a esta pregunta, es necesario que hablemos de lo que ha representado el sindicalismo médico en los años previos. Son ya más de 30 años los que el gran sindicato médico, la CESM, ha sido la única fuerza profesional que de forma inequívoca ha luchado por los derechos de nuestros facultativos. No es momento de hacer un repaso exhaustivo de lo logrado, pero a nadie se le escapa que estos años han supuesto la consolidación de un modelo de relación profesional-laboral que ha pasado por momentos muy duros.

Hemos pasado de la época de los cupos, el pluriempleo, las bajas retribuciones, el maltrato sistemático al profesional, el inicio del modelo actual de Atención Primaria, los actuales Hospitales y sus macro-estructuras, el desarrollo del actual SNS al que se llega tras una descentralización en 17 sistemas, cada uno con sus características y peculiaridades, su modelo retributivo y organizativo, su diferente acceso a las plazas, el a veces tremendo distanciamiento entre modelos, la entrada cada vez mayor del modelo de concierto, concesión, etc. Todo ello se ha realizado con muchas dificultades, con importantes diferencias entre profesionales y administración, con huelgas históricas, con logros como la libranza de guardias, las exenciones de guardia, la carrera profesional, la consolidación de empleo extraordinaria, las sucesivas OPEs, los derechos a la participación en las estructuras de gestión, la junta técnico asistencial, la comisión mixta, …en fin, tantas cosas.

Poco a poco y hasta hace 4-5 años veníamos logrando avances y mejoras en nuestras condiciones laborales, nuestros derechos como trabajadores, en nuestra retribución, y en nuestro modelo de relación con la Administración. Es entonces cuando bajo la excusa de la crisis, hemos pasado a una situación de retroceso en nuestras condiciones laborales que ya todos no solo conocemos, sino que también padecemos. Estos años han supuesto una lucha titánica contra los recortes, contra la pérdida de derechos alcanzados por acuerdos históricos, un retroceso en nuestras condiciones laborales, que aún siendo muy evidentes e importantes, en buena medida se ha podido paliar por la unión y la fuerza demostrada por nuestras organizaciones.

Preservar el modelo y las condiciones es un reto que debemos asumir y que en ningún caso podemos permitir que se pierdan. Estos años si han puesto de manifiesto que todas las organizaciones hemos sufrido una crisis de identidad y de reconocimiento por parte de nuestros jóvenes compañeros. Creo que ellos han llegado al sistema en un momento dulce, en el que la lucha ya la hicimos los que les precedíamos, en las que la penuria, el maltrato y poco reconocimiento ya se estaban superando. Se incorporaban al modelo en situación no digo que buena, pero si al menos mejor que la que tuvimos en mi época. Es cierto que a ellos no les llegan las OPES adecuadamente, que no les pagan trienios, que tienen contratos eventuales y no interinidades, que no les pagan carrera, que les exigen cada día más y la presión asistencial es tremenda, etc. pero al menos llegan con un modelo consolidado, en el que si logramos ser fuertes podrán alcanzar en escaso tiempo lo que a muchos nos costó 20, 30 o 40 años.

Es importante que estos compañeros jóvenes se sumen al sindicalismo profesional, que luchen por sus derechos, que peleen duro por lo que merecen, y que den relevo a quienes ya estamos en fase de acercamiento a nuestro final como profesionales. Hace falta un relevo generacional, gente con nuevas ideas, con fuerza y ganas de luchar por sus intereses, por el del sistema y por los pacientes a quienes se deben. Es difícil, lo sé. Tanto la política como el sindicalismo están pasando por momento difíciles, pero tenemos que lograr que esto cambie, y son los jóvenes quienes lo tienen en su mano.

5.- ¿Qué necesitan los colegios de médicos para liderar la profesión?, ¿es esa su misión?
Esta pregunta es realmente complicada y la respuesta nada sencilla. Los colegios de médicos son las instituciones profesionales más antiguas de la profesión, y a mi juicio las que menos se han ido adaptando a las necesidades de los profesionales. Tienen una estructura que data de una época en la que muchos de ellos se han quedado anclados, evolucionando muy poco.

El colegio de médicos se ve por muchos profesionales como una cosa que nos aporta poco o nada, a la que de forma obligada hay que pertenecer y de la que apenas se conoce nada. Todos somos «socios obligados» y la sensación es que no nos son útiles, no representan a casi nadie y en general se siente cierto rechazo. Pero que esto sea así no significa que también sea cierto. El Colegio de médicos tiene un papel muy importante en la profesión, tiene la posibilidad de dar un extraordinario servicio al profesional y a los pacientes, tienen que defender nuestro derecho como profesional colegiado, nuestro ejercicio, regular el funcionamiento del ejercicio profesional, velar por nuestros intereses y por la defensa de la profesión contra en intrusismo y contra los intentos de controlar nuestro ejercicio profesional.

Pero la realidad es muy dura. En Madrid las últimas elecciones al colegio, tras estar en los medios de comunicación sus grandes problemas, sus disputas, sus rencillas internas, la «parasitación» por empresas, etc. sólo movilizó el voto de un escaso 13% de los colegiados. Y esta es la realidad. Creemos que todos los médicos conocen lo que pasa en su colegio, pero sinceramente, creo que apenas importa o lo que es más importante, en general ni se conoce ni se interesan por su colegio.

Liderar la profesión desde el colegio lo veo muy complicado en estos momentos, pero no imposible. La profesión, representada en sus diferentes aspectos por entes diferentes, tiene la dificultad de hacer entender que todos son necesarios, que el colegio en su terreno, las sociedades en los suyos y el sindicato profesional en el suyo, son organizaciones imprescindibles, compatibles, complementarias y que se necesitan sinergias que permitan potenciar la fuerza que de forma individualizada queda disminuida.

Hace ya mucho que hablo, escribo y deseo una profesión unida, en la que la organización mas grande, con más medios y de obligada asociación, y me refiero al colegio de médicos, pueda ser la casa común del médico, una organización que ampare como sede la Asociación Médica Madrileña, bajo cuyo techo compartan iniciativas los diferentes representantes profesionales, de forma autónoma pero coordinada, sin pisarse los terrenos competenciales. Ya he dicho más veces que me gustaría llegar a ver cómo cuando se quiera hablar con la profesión, sea para temas laborales, profesionales, o científicos, se tenga que llamar siempre al mismo número, y que sea derivado a quien corresponda en cada caso.

Pero para lograr esto es muy importante olvidarse de protagonismos inútiles, de querer asumir lo que no corresponde o de querer ser más importante que los otros. Todos somos médicos y todos tenemos diferentes vertientes y cauces de representación que debemos exigir sean fuertes, respetados y nada egoístas. Su único objetivo debe ser la defensa de los compañeros de profesión.

En definitiva, creo que el colegio tiene una parte muy importante en esta defensa y su papel debe ser tan relevante como sea posible, siempre entendiendo cuales son los límites de cada uno. Que este el profesional alejado del colegio no le quita legitimidad, representación y utilidad. Ahora bien, debe ganarse el aprecio de los colegiados y hacerles ver su importancia. Y desde luego esto no se logra con peleas internas, luchas de poder, afán de protagonismo, «salva patrias» que nadie necesita, y por decirlo finamente, viviendo de y no por los profesionales.

6.- ¿Es tiempo de “savia nueva” o “aprovechar la experiencia” en AMYTS?
AMYTS inicia un proceso de elección de comité ejecutivo, y en este momento de consolidación de la organización, que aunque tiene antecedentes que se remontan a la CESM y posteriores cambios de denominación, unión con otras organizaciones, y finalmente la creación de la actual marca, AMYTS, estamos en pleno desarrollo y adaptación a los nuevos tiempos y necesidades de nuestra organización. El proyecto está consolidado, sabemos lo que queremos, cuáles son nuestros objetivos y cómo debemos lograrlos, pero los responsables tenemos ya una edad que se acerca rápidamente al final de nuestra vida laboral. Todos los actuales miembros del comité ejecutivo repetimos como candidatos, hemos tomado la decisión de hacerlo para consolidar la organización, y además hemos modificado estatutos para introducir cambios y límites en la duración al frente de los diferentes cargos.

El recambio generacional es necesario. Ya ha comenzado en el sector de hospitales, donde la actual presidenta del sector llega en la mejor edad y en pleno desarrollo profesional. Nos gustaría que los compañeros más jóvenes, los que sienten algo por la defensa de sus intereses, los que creen que es fundamental que seamos fuertes y tengamos peso ante la administración, quienes creen en la necesidad de la organización profesional sindical, den un paso al frente y elaboren una candidatura seria, potente, con ganas, con ideas, con fuerza, sensata, apegada a la realidad, capaz de establecer los vínculos de los que hablaba antes, y que pueda llegar al éxito, un éxito del que todos los compañeros nos beneficiaremos. Yo sin duda alguna, ante una situación así replantearía mi intención de volver a presentarme a la reelección, y sinceramente, creo que el resto de componentes de la candidatura también lo haría. Sé que es difícil, pues la tarea no es sencilla y por eso confío en que si esto no se produce, los compañeros que se están incorporando en estos años, asuman en breve que es imprescindible el relevo. Ya están trabajando en el seno de la organización nuevos compañeros con edades óptimas, que harán de ellos excelentes profesionales y representantes sindicales en los próximos años.

7.- ¿Qué apuestas puede hacer AMYTS en estos próximos años por los médicos de Madrid?
AMYTS tiene como objetivo fundamental para los próximos años, de un lado la recuperación de todo lo perdido en estos años de crisis, para a partir de ese momento seguir peleando por lograr las mejoras laborales que permitan a los profesionales ser reconocidos como lo que son, unos excelentes trabajadores que merecen la mejor consideración por parte de la administración, pues la de los pacientes nunca hemos dudado que la tenemos. Y no solo debemos hablar de los profesionales del sector público. También el médico asalariado del sector privado necesita una representación seria, decidida, fuerte, que permita que su ejercicio profesional se desarrolle en las mejores condiciones. Cada día hay más compañeros que sufren la “explotación” de aseguradoras, de empresas sanitarias que contratan de forma eventual, mediante contrato de servicios, que trasladan el riesgo al compañero, que desean el control de su ejercicio, etc. Por ellos también somos necesarios, y nuestra organización siempre ha defendido al facultativo, trabaje en el ámbito que trabaje. Somos mayoritarios los que ejercemos en el sector público, pero nunca hemos dejado de lado a quienes ejercen la medicina en el sector privado o de forma libre. Somos todos necesarios, complementarios, y todos merecemos un trato digno y un reconocimiento profesional adecuado.

Además. en el terreno profesional, desarrollar la gestión clínica, dentro del ámbito de relación pública, estatutaria, funcionarial o laboral, eso es lo menos importante, que permita demostrar a los que nos impiden nuestro desarrollo, que somos capaces de hacer más y mejor las cosas, que somos imprescindibles para el desarrollo continuo del sistema público sanitario, para dotarle de las mayores garantías de accesibilidad, universalidad, calidad, sostenibilidad, etc. haciendo si cabe aún más eficiente el sistema. Es compatible la estabilidad, encontrarse bien en el sistema, prestar el mejor servicio a los pacientes, y hacerlo sin perder el orgullo y la satisfacción de ejercer la mejor medicina en un sistema público. Que el médico sienta que su mayor preocupación es su trabajo por el paciente, la dedicación al mismo, su formación, su desarrollo profesional, y que sus necesidades tanto personales como familiares, que su reconocimiento social, y que sus necesidades están perfectamente garantizadas y defendidas por una organización que se debe a los profesionales y de la que se sienta orgullosos. Hoy más que nunca, nuestro lema SOY MEDICO, SOY DE AMYTS, cobra más sentido que nunca.
..Alfonso González