Especial RSC & Sostenibilidad iSanidad 2026
Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas de España y de la Fundación Dental Española
Hablar de sostenibilidad en el ámbito sanitario exige mirar más allá de la eficiencia energética, la gestión de residuos o la reducción de emisiones. Todo ello es imprescindible, por supuesto, pero la sostenibilidad también tiene una dimensión social que no podemos ignorar: un sistema sanitario solo es verdaderamente sostenible si es capaz de proteger la salud de las personas, especialmente de aquellas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.
En Odontología, esta reflexión resulta especialmente necesaria. Durante demasiado tiempo, la salud bucodental ha sido contemplada como un ámbito separado de la salud general, casi como una cuestión secundaria. Sin embargo, la evidencia clínica y la experiencia diaria de los profesionales nos recuerdan que la boca forma parte del organismo y que las enfermedades orales repercuten en la calidad de vida, la nutrición, la comunicación, la autoestima y, en muchos casos, en la evolución de otras patologías.
Hablar de sostenibilidad en el ámbito sanitario exige mirar más allá de la eficiencia energética, la gestión de residuos o la reducción de emisiones
La caries, la enfermedad periodontal, las infecciones orales o la pérdida dentaria no son problemas menores. Pueden condicionar la vida de un niño, dificultar la alimentación de una persona mayor, agravar la situación de pacientes con enfermedades crónicas o convertirse en una barrera social para quienes buscan empleo o tratan de mantener una vida normalizada. Por eso, cuando hablamos de responsabilidad social en Odontología, hablamos también de dignidad, de igualdad de oportunidades y de justicia sanitaria.
Reforzar la prevención para mejorar la sostenibilidad del sistema
La sostenibilidad del sistema pasa necesariamente por reforzar la prevención. Prevenir siempre es mejor que tratar, también desde el punto de vista económico, asistencial y ambiental. Una población con mejor salud oral necesita menos tratamientos complejos, menos urgencias, menos medicación y menos intervenciones invasivas. La prevención alivia el sufrimiento, reduce costes y limita desigualdades. Es, probablemente, una de las políticas sanitarias más sostenibles que podemos impulsar.
Prevenir siempre es mejor que tratar, también desde el punto de vista económico, asistencial y ambiental
Pero para que la prevención sea eficaz debe llegar a todos. No basta con recomendar revisiones periódicas o buenos hábitos de higiene si una parte de la población no puede acceder a la atención odontológica básica, si existen barreras económicas, territoriales, culturales o de información.
Los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad, los pacientes pluripatológicos y quienes atraviesan situaciones de exclusión social deben ocupar un lugar prioritario en cualquier estrategia de salud bucodental con vocación de futuro.
Integración de la salud oral en las políticas públicas de salud
Desde el Consejo General de Dentistas venimos defendiendo que la salud oral debe integrarse de forma real en las políticas públicas de salud. Esto implica coordinación con la atención primaria, programas preventivos estables, educación sanitaria desde edades tempranas y una mayor sensibilidad hacia los colectivos vulnerables.
También exige reconocer el papel esencial de los dentistas como profesionales sanitarios, no solo como prestadores de tratamientos, sino como agentes de salud pública. Y para ello, es imprescindible aumentar el número de plazas para odontólogos en la sanidad pública.
La responsabilidad social corporativa en el sector sanitario no puede quedarse en declaraciones de principios. Debe traducirse en compromisos concretos: promover hábitos saludables, combatir la desinformación, garantizar una práctica profesional ética, apoyar iniciativas solidarias y reclamar políticas que no dejen atrás a quienes más lo necesitan. En este sentido, la profesión odontológica tiene mucho que aportar, porque conoce de cerca las consecuencias de la desigualdad en salud oral.
La responsabilidad social corporativa en el sector sanitario no puede quedarse en declaraciones de principios, debe traducirse en compromisos concretos
También debemos ser conscientes de que la sostenibilidad social y la sostenibilidad profesional van unidas. Para ofrecer una atención de calidad, segura y accesible, necesitamos un marco regulatorio adecuado, clínicas viables, profesionales bien formados y modelos asistenciales que antepongan la salud del paciente a cualquier otro interés. No hay responsabilidad social posible sin ética profesional, ni sostenibilidad sanitaria sin calidad asistencial.
El reto de los próximos años será consolidar una visión más amplia de la salud bucodental: una visión que la considere una parte esencial de la salud; que no la limite al tratamiento, sino que apueste por la prevención; que no mire solo al paciente que puede acudir a consulta, sino también a quien queda fuera del sistema.
Porque una sociedad que cuida la salud oral de sus ciudadanos es una sociedad más sana, más justa y más cohesionada. Y porque, en definitiva, no puede haber salud plena sin salud bucodental, ni sostenibilidad real sin equidad.








