La crisis del ébola puede llevar al colapso a África occidental

El brote de ébola que está asolando África occidental y que ha dejado ya más de 3.000 muertos, amenaza con transformarse en una crisis política que podría prolongarse durante décadas de esfuerzos para estabilizar la región. Y es que este augurio, según un informe del grupo de expertos del International Crisis Group (ICG), advierte que los tres países más afectados por el virus como son Liberia, Sierra Leona y Guinea, están a punto del colapso.

La epidemia del ébola ha revelado la falta de confianza que los ciudadanos tienen depositada en sus respectivos gobiernos en unas sociedades que ya son frágiles de por sí”, informa el ICG. Una fragilidad que viene acrecentada por el pasado en común que tienen los tres países al haber sido escenarios de violentas crisis y revueltas sociales de las que se han recuperado potenciando sus esfuerzos de seguridad, pero en detrimento de obviar otras áreas importantes como son la sanidad y la educación.

Los datos al respecto son contundentes, y es que por ejemplo en Liberia, que es el país con mayor número de fallecidos por ébola con cerca 1.700, solamente contaba con 45 médicos antes de que la epidemia hiciera acto de presencia para una población estimada en 4,5 millones de habitantes. En un intento de compensar esa carencia, el Gobierno liberiano recurrió al Ejército para intentar la contención del brote. El resultado fue un fracaso, y es que los soldados estaban preparados para aspectos bélicos, pero no para combatir una enfermedad.

La vertiente política de la crisis del ébola también es visible en estos tres países, sobre todo en Guinea, según informa el ICG. La epidemia ha calentado las tensiones históricas entre el Gobierno central y las comunidades locales que viven en las zonas de bosque del país y que es donde está el foco de la enfermedad.

Pánico social y efectos económicos devastadores por el ébola
Todos estos “daños colaterales” sin olvidar el pánico social que la expansión de la enfermedad está provocando. “Los ciudadanos están comprensiblente aterrorizados y cada vez más desesperados”, según el ICG, que recuerda los altercados en Liberia, en el que manifestantes como muestra de crítica hacia el Gobierno por su tardía respuesta ante el ébola, han bloqueado carreteras, saqueado clínicas y atacado a las fuerzas de seguridad. Graves incidentes que suceden en una nación que solamente tiene 11 años de relativa calma desde que se pusiera fin a su guerra civil y que todavía está en proceso de reconciliación.

Pánico social también presente en Sierra Leona, país que cerró sus fronteras entre los días 18 y 21 de septiembre en un intento de frenar la expansión del virus, que por aquellos días en ese país había matado a cerca de 700 personas. Al levantarse el toque de queda ya se superó los 700 fallecidos al hallarse decenas de cadáveres que anteriormente no se habían contado.

En términos económico, el brote de ébola está siendo devastador. Medidas como el cierre generalizado de fronteras impuesto por las autoridades de estos países ha aumentado los precios de los alimentos y anulado las relaciones comerciales. En lugar de actuar consensuadamente, se ha actuado más de una manera unilateral, marginando la estrecha interdependencia que esta región del continente africano, una de las más pobres del mundo, necesita para sobrevivir.

Tardía respuesta de la comunidad internacional
Hasta el pasado 18 de septiembre el Consejo de Seguridad de la ONU no aprobó una resolución para trazar las líneas maestras del plan de respuesta internacional contra el ébola, contando con un respaldo sin precedente de 131 países. Hasta ese momento la lucha contra la enfermedad estaba en manos de “médicos completamente abrumados, valientes ONG y organizaciones de la sociedad civil”.

Desde el ICG se pide que “la comunidad internacional debe aportar más personal y medios no solo para facilitar una respuesta médica a corto plazo sino para resolver problemas de gobernanza de cara al futuro y reconstruir los sistemas sanitarios de los países involucrados”. Al respecto, el ICG valora positivamente la decisión del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama de mandar 3.000 militares para dar apoyo logístico a las autoridades locales.

Sin embargo, la ayuda y reacción de la comunidad internacional no puede funcionar sin la participación ya no solamente de los gobiernos afectados, sino también de los organismos interregionales que deberán coordinar a un nivel más local los esfuerzos que cada país hace en la lucha contra el virus. En concreto la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO), tiene potencial para convertirse en un instrumento esencial a la hora de convencer a Liberia, Sierra Leona y Guinea de que abran de nuevo sus fronteras y refuercen sus mecanismos de detección del virus para impedir su propagación entre países

Medidas más expansivas y a largo plazo
Todas las ayudas y esfuerzos no serán productivos y suficientes sin medidas más expansivas y a largo plazo, como pronostica ICG. Para empezar, la resolución de Naciones Unidas ignora la posibilidad de que el ébola se pueda expandir a dos países africanos muy débiles como son Guinea Bissau y Gambia, cuyos gobiernos, ya débiles de por si por sus circunstancias políticas y sociales, se verían superados por el virus dentro de sus fronteras.

El grupo de expertos del ICG advierte de la necesidad de “trazar una estrategia a largo plazo para mejorar la sociedad y el funcionamiento de los gobiernos, en particular la Sanidad Pública”. El comportamiento cíclico del virus, que apareció por primera vez en 1976 en la entonces Zaire, ahora República Democrática del Congo, hace que se esté en alerta, y es que “de nada servirán las medidas de alcance limitado que se van a tomar si, al final, Liberia sigue solo con 45 doctores. Porque el ébola simplemente aparecerá de nuevo”, concluyen.
..Emilio Ramírez

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