Especial Formación Odontología 2026-2027 iSanidad
Ángela Paredes, patrona de la Fundación Fenin
La atención odontológica a pacientes con necesidades especiales representa uno de los grandes desafíos actuales para los dentistas y para el conjunto del sistema sanitario en España. Se trata de una realidad creciente que exige profesionales altamente cualificados, capaces de abordar la complejidad clínica, conductual y médica de estos pacientes en la consulta dental. Sin embargo, hoy existe una brecha relevante entre las necesidades asistenciales y la formación que reciben los profesionales de la odontología.
Esta realidad queda reflejada en el informe ‘Estado de la formación oficial reglada del profesional odontológico en materia de pacientes con necesidades especiales en España’, elaborado por la profesora Lizett Castellanos Cosano, profesora permanente laboral del Departamento de Estomatología de la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla, junto a un grupo de expertos de distintas universidades españolas. El informe impulsado por la Sociedad Española de Odontoestomatología para Pacientes con Necesidades Especiales (Seoene), con el apoyo de la Cátedra Fenin Tecnología y Salud, fue presentado recientemente en Expodental 2026, donde sus principales conclusiones generaron un relevante debate sobre la preparación de los futuros dentistas para atender a una población cada vez más diversa y compleja.
La tecnología sanitaria tiene un papel facilitador, aportando herramientas que permiten mejorar el diagnóstico, la planificación y la atención personalizada en odontología
Sus conclusiones son claras: existe un cumplimiento normativo, pero no siempre una preparación real suficiente para garantizar una atención adecuada en la práctica clínica odontológica.
En España, más de 4,3 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, a las que se suman pacientes con patologías sistémicas complejas, fragilidad o condiciones que requieren un manejo específico en la consulta odontológica. Estos pacientes presentan una mayor prevalencia de patologías bucodentales y, al mismo tiempo, mayores dificultades de acceso a la atención, lo que aumenta la responsabilidad del dentista como primera puerta de entrada al cuidado de la salud oral. A pesar de esta realidad, el análisis de los planes de estudio del Grado en Odontología muestra una situación heterogénea.
Aunque la formación en pacientes con necesidades especiales es mayoritariamente obligatoria, su carga lectiva resulta, en muchos casos, insuficiente para adquirir las competencias clínicas necesarias. En determinados programas, esta formación se limita a 3 créditos ECTS, lo que compromete la preparación del futuro dentista para gestionar casos de alta complejidad. Esta limitación tiene consecuencias directas. El informe identifica un déficit formativo estructural que se traduce en una menor experiencia clínica durante la etapa universitaria. Como resultado, muchos dentistas acceden al ejercicio profesional sin la confianza ni las habilidades necesarias para tratar a estos pacientes, lo que puede derivar en derivaciones continuas o en dificultades para proporcionar atención adecuada.
Existe un cumplimiento normativo, pero no siempre una preparación real suficiente para garantizar una atención adecuada en la práctica clínica odontológica
A este reto se suma la ausencia de una especialidad oficial en Odontología en Pacientes con Necesidades Especiales en España. A diferencia de otros países europeos, los dentistas que desean especializarse deben recurrir a títulos propios, con una gran variabilidad en términos de calidad, contenido y reconocimiento. Esta situación genera incertidumbre profesional y repercute en la homogeneidad de la atención odontológica.
Desde el punto de vista del sistema sanitario, las implicaciones son relevantes. La falta de dentistas con formación específica limita la capacidad de estructurar una atención organizada dentro del Sistema Nacional de Salud, lo que afecta directamente a la equidad y accesibilidad de los pacientes más vulnerables. Ante este escenario, es necesario avanzar hacia un modelo formativo más sólido y coherente en odontología. En primer lugar, resulta imprescindible revisar los planes de estudio del grado para garantizar una formación suficiente y homogénea.
El informe propone establecer un mínimo de créditos que asegure la adquisición de competencias reales, así como reforzar la formación práctica desde etapas más tempranas de la carrera. En segundo lugar, es clave impulsar el reconocimiento de una especialidad odontológica oficial en este ámbito. Este paso permitiría ordenar la formación avanzada de los dentistas, mejorar la calidad asistencial y favorecer su integración en el sistema sanitario, alineando a España con los estándares europeos.
Más de 4,3 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, a las que se suman pacientes con patologías sistémicas complejas, fragilidad o condiciones que requieren un manejo específico en la consulta odontológica
Asimismo, es importante promover un enfoque formativo transversal, donde la atención al paciente con necesidades especiales forme parte de todas las áreas de la práctica odontológica, y no quede limitada a una asignatura concreta. La realidad clínica demuestra que estos pacientes están presentes en cualquier consulta dental. En este contexto, la tecnología sanitaria tiene un papel facilitador, aportando herramientas que permiten mejorar el diagnóstico, la planificación y la atención personalizada en odontología. No obstante, la base sigue siendo el conocimiento y la capacitación del profesional.
Hoy se tiene la oportunidad de avanzar hacia una odontología más inclusiva, preparada y equitativa. Reforzar la formación de los dentistas en pacientes con necesidades especiales no es solo una cuestión académica, sino una apuesta estratégica por la calidad asistencial, la sostenibilidad del sistema y la mejora de la salud oral de toda la población.








