Especial Formación Odontología 2026-2027 iSanidad
Dra. Gema Maeso Mena, periodoncista, implantóloga y cirujana oral. Profesora colaboradora del Máster de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)
Estudias cinco años la carrera de odontología y, cuando por fin obtienes el título, te encuentras ante una realidad que pocos imaginan al comenzar sus estudios: una competencia feroz entre los miles de odontólogos que terminan cada año su formación universitaria.
La licenciatura proporciona una sólida base científica y clínica, pero la mayoría de los recién graduados finalizan esta etapa con la sensación de que todavía necesitan seguir formándose. Y, en cierto modo, es así. En un entorno profesional cada vez más competitivo, diferenciarse se ha convertido en una necesidad más que en una opción.
Como docente del Máster de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid desde el año 2006, he visto llegar a numerosos alumnos recién graduados, muchos de ellos sin experiencia laboral previa. Es comprensible: todos tenemos la ilusión de aprovechar el impulso de los años universitarios y continuar estudiando inmediatamente después de terminar la carrera. Sin embargo, esta decisión merece una reflexión pausada.
Los pacientes perciben cuándo un profesional disfruta con lo que hace, cuándo mantiene un interés genuino por seguir aprendiendo
El principal problema al que se enfrenta un odontólogo recién graduado es que todavía no ha experimentado plenamente la realidad del día a día en una clínica dental. Sin esa experiencia resulta difícil saber qué áreas de la profesión despiertan una verdadera vocación y cuáles, por el contrario, generan menos interés.
La elección de una especialidad no debería basarse únicamente en las tendencias del mercado, en las expectativas económicas o en la influencia de compañeros y profesores. Debe fundamentarse, sobre todo, en aquello que realmente apasiona al profesional. No debemos olvidar que vamos a dedicar gran parte de nuestras horas diarias al ejercicio de esta profesión durante décadas. Por ello, resulta fundamental escoger una rama de la odontología que nos motive y nos permita disfrutar de nuestro trabajo.
Precisamente esa pasión es, a largo plazo, uno de los factores que más contribuyen a la diferenciación profesional. Los pacientes perciben cuándo un profesional disfruta con lo que hace, cuándo mantiene un interés genuino por seguir aprendiendo y cuándo busca la excelencia en una disciplina concreta.
La formación de posgrado es, sin duda, una de las decisiones más importantes en la carrera de un odontólogo
La oferta actual de cursos, diplomas, expertos universitarios y másteres es inmensa. Nunca ha habido tantas posibilidades formativas como ahora. Sin embargo, esta abundancia también puede generar confusión. Ante tantas opciones, la pregunta no debería ser qué curso está de moda, sino a qué queremos dedicar realmente nuestro tiempo y nuestra carrera profesional.
Por ello, mi consejo para los recién graduados es trabajar primero durante unos meses en una clínica dental general. Siempre que sea posible, resulta muy enriquecedor rotar por diferentes áreas o compartir la jornada laboral con profesionales de distintas especialidades. La observación directa y la práctica clínica permiten descubrir intereses que durante la carrera pueden haber pasado desapercibidos.
La experiencia clínica temprana ayuda a responder preguntas esenciales: ¿me atrae más la cirugía o la periodoncia?, ¿disfruto con la rehabilitación protésica?, ¿me siento cómodo atendiendo a niños?, ¿me apasiona la ortodoncia o prefiero la odontología conservadora? Estas respuestas son difíciles de obtener únicamente desde las aulas. Otro de los beneficios que aporta la experiencia es a la hora de afrontar diferentes casos dentro del propio Master. Es frecuente ver alumnos que realizan cirugías regenerativas con verdadera maestría en dientes que finalmente acaban en el cubo de la basura por no ser reconstruíbles. Por eso es tan importante tener un conocimiento general de la profesión para poder profundizar en alguna de las secciones.
Cuando una persona dedica su tiempo a aquello que realmente le gusta, aumenta su motivación, mejora su rendimiento y desarrolla un nivel de excelencia que acaba distinguiéndola del resto. En otras palabras, la mejor estrategia para diferenciarse profesionalmente no es perseguir la especialidad más demandada, sino convertirse en un excelente profesional dentro del área que verdaderamente le apasiona.
Antes de matricularse conviene analizar cuidadosamente el contenido docente, la experiencia del profesorado y la posibilidad de tratar pacientes reales bajo supervisión
Una vez identificada la especialidad hacia la que se desea orientar la carrera profesional, llega el momento de elegir la formación adecuada. Mi recomendación es seleccionar programas que aporten un valor real y tangible. No todas las formaciones ofrecen la misma calidad ni las mismas oportunidades de aprendizaje.
Existen numerosos cursos online y programas con escasa carga práctica que pueden resultar útiles para ampliar conocimientos teóricos, pero que aportan poco cuando el objetivo es adquirir competencias clínicas avanzadas. Antes de matricularse conviene analizar cuidadosamente el contenido docente, la experiencia del profesorado, la cantidad de práctica clínica disponible y, especialmente, la posibilidad de tratar pacientes reales bajo supervisión.
Todo depende del objetivo que persiga cada profesional. Si la formación busca complementar la actividad de un odontólogo generalista, pueden existir múltiples alternativas válidas. Sin embargo, si la intención es dedicarse de forma preferente o exclusiva a una especialidad, la elección debería orientarse hacia estudios reglados, con profesorado de reconocido prestigio y una formación clínica sólida basada en la atención directa a pacientes.
La formación de posgrado es, sin duda, una de las decisiones más importantes en la carrera de un odontólogo. Por ello, antes de elegir un máster o una especialidad, conviene dedicar tiempo a conocerse profesionalmente. Porque la mejor inversión no siempre es la formación más larga o costosa, sino aquella que permite desarrollar una carrera profesional coherente con las propias capacidades, intereses y vocación.








