Los nuevos tratamientos serán solo para los pacientes con un avanzado estado de la enfermedad

La OMS data el descubrimiento del virus de la hepatitis C (VHC) en 1989, considerando que, actualmente, el número de personas afectadas por él se eleva hasta una cifra mundial que supera los 180 millones de infectados, con el agravante de que gran parte de ellos no son plenamente conscientes de su infección. El virus VHC, según fuentes oficiales está produciendo unas 350.000 fallecimientos al año, o lo que es lo mismo, casi 1.000 personas diarias.

Ante estos datos los pacientes y los familiares más directos quieren mejores respuestas por parte Ministerio de Sanidad a su problema.

Aparte de las últimas medidas anunciadas hace pocos días, en la que se promete una solución efectiva completamente clínica, alejada de criterios políticos y económicos, tras la realización del correspondiente censo de afectados, con objeto de cuantificar objetivamente la verdadera magnitud del problema, realizará un censo de afectados que estará listo en poco más de una quincena.

Sanidad, con anterioridad, ya hizo públicas unas primeras medidas, con las instrucciones que deberían seguir los profesionales de la medicina para administrar tanto los dos nuevos y costosos fármacos para tratar la hepatitis C: simeprevir y el sofosbuvir, aprobados para tratarla. Son disposiciones concretas recogidas en los llamados Informes de Posicionamiento Terapeútico (IPT) que contemplan los casos más graves, o sea la administración de los dos antivirales de última generación, importados conjuntamente como terapia óptima, dado que proporciona unas tasas de curación superiores al 90%. Por el contrario, en los demás casos, en España hay unas 800.000 personas infectadas por este virus, se mantendrá el tratamiento convencional que se venía utilizando hasta ahora.

Así lo indica el documento relativo al simeprevir, Olysio en su nombre comercial, donde se reconoce la forma de administración conjunta con sofosbuvir de Sovaldi. Esta “coctel” clínico se podrá autorizar a aquellos pacientes que no puedan someterse a la terapia clásica, por no poder tolerar el interferón y requieran un tratamiento urgente. Debiendo tenerse en cuenta que el citado in forme no detalla suficientemente lo que se entiende por tratamiento urgente.

Sin embargo el IPT del sofosbuvir no alude a la posibilidad del tratamiento conjunto, una circunstancia que ha causado bastante inquietud entre los hepatólolgos. Según fuentes del propio Ministerio de Sanidad se debe a que cuando se elaboraron las normas indicativas del tratamiento de Sovaldi, no se había autorizado aún el simeprevir, por lo que no podía adelantar su utilización conjunta. De esta forma el IPT solo puede recomendar la administración de sofosbuvir a los enfermos en situaciones clínicas con un avanzado estado de la enfermedad y no tengan otras alternativas terapéuticas, o que las que existan en ese momento no sean aconsejadas como las más apropiadas.

Lo que implica que el tratamiento se limitará a enfermos en espera de trasplante hepático, o en aquellos trasplantados en los que el virus se haya reactivado o los que padezcan una cirrosis avanzada.

Según el Dr- Javier García-Samaniego, hepatólogo del Hospital La Paz-Carlos III de Madrid, las situaciones que se plantean en el informe del uso del fármaco, elaborado por la Agencia Española del Medicamento son limitadas dado que los beneficiarios potenciales son solo 800.000 personas, el número de pacientes afectados. Es pues, continúa diciendo un planteamiento restrictivo que no responde a las expectativas que había entre los clínicos que atienden a estos pacientes.

Opinión que es compartida por la Dra. Marina Berenguer, especialista del Hospital La Fe de Valencia, quien cierra su opinión con este comentario: “habrá que esperar las recomendaciones de las respectivas consejerías de Sanidad, que si ahora son restrictivas, aún pueden serlo más”.
..Alfonso González

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