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La salud mental requiere mayor inversión en investigación y un lugar prioritario en el SNS

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La disponibilidad de los antipsicóticos de segunda generación, cuyo uso supone una disminución de efectos adversos y una mejora de la tolerabilidad, “aventuró la implementación de la cultura de la calidad de vida y de indicadores en la gestión de la salud mental, un área que se caracteriza con una ausencia casi total de estándares”, explica elDr. Carlos Mur, Director Gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Coordinador Científico de la Estrategia Nacional de Salud Mental y Vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA).

Éste es el punto de partida de Criterios de Calidad en PSIQUIATRÍA, una obra realizada por la Fundación Española de Psiquiatría, la Sociedad Española de Psiquiatría, la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica y la Sociedad Española de Calidad Asistencial, bajo la coordinación técnica de la Consultora Luzán 5 y con la colaboración de Janssen. Para el Dr. Miquel Roca, ex presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM) y uno de los coordinadores del libro, precisamente, la justificación de la mencionada obra es que “en el área de la Psiquiatría, la toma de decisiones es doblemente compleja en cuanto a tratar o no tratar, con qué tratar y con qué terapias. A esto se añade que la determinación y evaluación de indicadores también es muy complejo debido a la información disponible, el acceso a fuentes de información debido a la confidencialidad, la experiencia personal, las pruebas objetivas, la gravedad, la urgencia, etcétera”.

El porcentaje de gasto sanitario en salud mental en España es muy inferior al de la media europea: en España se invierten 5,5 euros por cada 100 euros de gasto sanitario, mientras que la media europea es de más de 7 euros y en los países nórdicos más de 10

Criterios de Calidad en PSIQUIATRÍA recoge indicadores de las tres patologías mentales más graves y difíciles de tratar: esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión. “Los indicadores son de tres tipos: de estructura, de proceso y de resultados y un total de 17 indicadores de depresión, 16 de esquizofrenia y 17 de trastorno bipolar”, explica el Dr. Miquel Roca. “El libro supone solo el primer paso de una línea de trabajo fundamental para la salud mental: conseguir que los centros asistenciales sometan los criterios a evaluación para obtener datos de la situación y detectar áreas de mejora y que, asimismo, puedan acreditar la calidad de la atención que prestan a los pacientes con alguna patología mental”.

Respecto al papel de los directivos de la salud, el Dr. Joaquín Estévez Lucas, presidente de SEDISA, que ha avalado el manual, afirma que “en este marco de la calidad y medición y evaluación de la misma en el ámbito de la microgestión, contar con directivos de la salud profesionalizados significa ayudar a implementar criterios que hagan viable la calidad y su evaluación y, además, implementarlo de forma estratégica para la institución u hospital, sin perder de vista la eficiencia y la sostenibilidad del sistema. En definitiva, se trata de unificar objetivos con los profesionales sanitarios, con el fin último de aportar al paciente la mejor calidad posible”.

Calidad como concepto complejo, “formado por diferentes y numerosas dimensiones, como la científico-técnica, la efectividad, la eficiencia o el mayor grado de calidad que se consigue con los recursos disponibles, la accesibilidad o facilidad con la que la población recibe la atención que requiere, la satisfacción, la aceptabilidad, la adecuación o adaptación del servicio a la necesidad del paciente, la continuidad, la seguridad clínica y la comunicación”, afirma el Dr. Manel Santiñá, presidente de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA). “Para ello, se deben definir procesos asistenciales, desarrollar indicadores, evaluar y medir resultados clínicos y de satisfacción por parte de pacientes y familiares y fijar objetivos periódicos de mejora de la calidad”. En definitiva, el presidente de la SECA destaca que es necesario contar con un plan de calidad, “enmarcado en la política de calidad de la empresa y usando las unidades de calidad, estructurales o funcionales, como elementos dinamizadores”.

Psiquiatría, objetivo de la gestión sanitaria
Desde el punto de vista epidemiológico, el 25% de las personas en España padecerá a lo largo de su vida un trastorno mental, en Europa se estima que el 38,2% de la población ha tenido, tiene o tendrá algún trastorno de salud mental y, desde hace años, la Comisión Europea alerta de la prevalencia de este tipo de enfermedades.Desde el punto de vista económico, las enfermedades del cerebro suponen en Europa, además del coste personal y familiar y carga y sufrimientos asociados, más de 790.000 millones de euros al año. Esto supone el 13% de la carga global de enfermedad en Europa. Sin embargo, el porcentaje de gasto sanitario en salud mental en España es muy inferior al de la media europea: en España se invierten 5,5 euros por cada 100 euros de gasto sanitario, mientras que la media europea es de más de 7 euros y en los países nórdicos más de 10. “Uno de los puntos más importantes a mejorar es”, en palabras del Dr. Mur, “la financiación de la investigación en salud mental, muy por debajo de la que se dirige a otras patologías con un coste socioeconómico menor, cuando, sin embargo, está demostrado el infinito coste que conlleva no invertir en salud mental”.

Dr. Mur: “la financiación de la investigación en salud mental, muy por debajo de la que se dirige a otras patologías con un coste socioeconómico menor”

Durante los últimos años, se han conseguido algunos hitos importantes en la atención sanitaria desde el punto de vista de la gestión: la armonización e integración del proceso asistencial de las enfermedades psiquiátricas en el proceso asistencial normal y en los hospitales generales, lo que ha ayudado en gran medida a la desestigmatización de este tipo de patologías; el reconocimiento de las enfermedades mentales como una parte más de la medicina, así como la aportación de las nuevas terapias e intervenciones psicoterapéuticas con evidencia demostrada, han hecho posible el tratamiento ambulatorio en la inmensa mayoría de los casos, y el modelo de atención comunitaria de salud mental ha creado un espacio sociosanitario óptimo que ha sabido aprovechar los beneficios y oportunidades de las Estrategias de Pacientes Crónicos. No obstante, se debe trabajar desde la gestión en algunas necesidades que son prioritarias para mejorar la calidad asistencial en Psiquiatría, “tales como aumentar la inversión en investigación, innovación, formación y formación continuada en los diferentes niveles asistenciales; analizar y optimizar la integración de los recursos destinados a salud mental; poner en marcha planes de continuidad de cuidados, aportando equilibrio y coordinación entre Atención Especializada y Atención Primaria; establecer colaboración con servicios educativos, sociales y judiciales; instaurar aquellas medidas preventivas que han demostrado ser coste-eficientes, con indicadores y evaluación de resultados, y hacer posible la participación de las familias en los programas de intervención familiar y de pacientes y familiares en la definición de estrategias en salud mental, así como en la toma de decisiones en relación a investigaciones, estrategias y planificación de recursos”, explica el presidente de SEDISA.