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Inconsistencias tecnológicas de la salud

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Es curioso como, en un mundo tecnológico como el actual existen aún territorios donde esta tecnología no es tan palpable. Es el caso de mundo sanitario, donde en algunos procesos o en depende qué lugares, la aplicación de las nuevas tecnologías podría ser mucho mayor, con el consecuente beneficio para todos los estamentos.

Esta situación tan contradictoria no tiene una clara explicación más allá de la organización de los sistemas sanitarios, la propia naturaleza del sector o de los profesionales que trabajamos en ella. Sea como fuere, resulta chocante y digno de análisis para tratar de cambiar o mejorar esta situación.

Tecnología por todas partes
Estamos rodeados de tecnología por todas partes. Nos movemos con ella, convivimos con ella y trabajamos con ella. No hay nada, o prácticamente nada, que escape a esta nueva realidad que tenemos hoy en día.

Sin embargo, cuando hablamos del mundo sanitario, este desarrollo no es tan palpable. Podemos observar cosas que, siendo cotidianas para nosotros, aún no forman parte de las herramientas a nuestra disposición. Citación online, consulta de resultados a través de internet, solicitudes administrativas a nuestras organizaciones sanitarias … Todos ellos son ejemplos de acciones que en muchas organizaciones aún no se pueden realizar o se han incorporado a su catálogo muy recientemente.

Exploramos nuevas tecnologías pero olvidamos las más corrientes
En toda esta situación es muy curioso cómo tratamos de explorar y explotar nuevas y grandes tecnologías mientras que no somos capaces poner en la calle otras, mucho más corrientes y mucho más sencillas.

Analizamos las aplicaciones de la inteligencia artificial, nos lanzamos a explorar las virtudes de la realidad virtual, nos aproximamos al internet de las cosas o nos llenamos la boca con la aplicación del big data en el campo sanitario (sólo por citar algunas). Leemos y escuchamos sobre proyectos piloto, posibilidades, opciones, pero vemos poca o ninguna aplicación en el día a día a corto o incluso a medio plazo.

Sin embargo luego nos movemos entre los diferentes agentes del sistema con nuestros informes debajo del brazo. O tenemos que llamar por teléfono para pedir una cita cuando podemos pedir una pizza por Internet. O acudir a solicitar un volante para una consulta cuando podemos tramitar un parte de accidentes con nuestro coche a través de una app.

En el mundo sanitario, por su grado de penetración tecnológica, nos podemos encontrar con situaciones que para otros sectores serían chocantes o incluso impensables. Y lo asumimos como normal, como parte del sistema, aunque en el fondo sepamos que algo no funciona como debe.

No todo el sector cae en el olvido tecnológico
Afortunadamente, no todo el sector sanitario se mueve a la misma (lenta) velocidad. Algunos sectores sí consiguen aprovechar en mayor medida la evolución de la tecnología, de la mano de empresas y fabricantes que incorporan nuevos procesos, aplicaciones o dispositivos al proceso de atención.

No obstante, los profesionales, uno de los colectivos que mejor podrían aprovechar las ventajas que la tecnología puede ofrecer, trabajan en muchas ocasiones con herramientas, cuando menos, poco actualizadas (por no decir obsoletas). Esto dificulta en gran medida su trabajo e impide aprovechar muchas de las ventajas que podemos encontrar en ellas.

El paciente, siempre el gran olvidado
Al final, uno de los que sufre las mayores consecuencias de esta falta de penetración tecnológica es el paciente, el más débil dentro del sistema.

El paciente, en muchas ocasiones, tiene que afrontar procesos que, con ayuda de la tecnología serían mucho más sencillos e infinitamente más ágiles. Y lo acepta con resignación, como parte del día a día en el sistema sanitario. Y aunque reclama cambios y mejoras, no se incorporan al sistema a la velocidad necesaria.

La tecnología, a pie de calle
Deberíamos de ser capaces de poner en la calle y al servicio del mundo sanitario toda esa tecnología que tenemos a nuestra disposición y que ya se está aplicando en otros sectores productivos.

Internet y los teléfonos inteligentes nos ofrecen el punto de entrada a un mundo lleno de oportunidades para hacer más cómoda la vida de los pacientes y el trabajo de los profesionales. Toda la sociedad requiere que lo hagamos y debemos ponernos manos a la obra para hacérselo llegar.

Y debemos hacerlo comenzado por lo más sencillo, por lo más común y por aquellas utilidades que puedan llegar al mayor número posible de pacientes. Tenemos que abordar definitivamente y sin demora el proceso de transformación digital del mundo sanitario para que no se quede atrás en la nueva realidad en la que ya estamos viviendo.
..Pedro Gonzalo. Hablando de eSalud