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Antonio Burgueño: “En materia de seguridad del paciente, la tecnología tiene que trabajar en la reducción del error humano”

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La tecnología tiene que trabajar en la facilitación de la labor clínica y, en materia de seguridad del paciente, en la reducción del error humano”. Es una de las conclusiones estrella que extrae Antonio Burgueño, experto en seguridad del paciente y director del Proyecto Impulso durante el coloquio que organizó iSanidad. Lo mejor de la Sanidad. También participaron el Dr. Jesús María Aranaz, jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital Ramón y Cajal; y el Dr. Carlos Zarco, director Médico y de Calidad del Hospital Universitario Moncloa.

Dr. Aranaz: “El abordaje del factor humano puede ser algo más que el mero hecho de conseguir que el profesional cometa menos errores”

En seguridad del paciente, hay una corriente que menciona el Dr. Aranaz que está trasladando el factor humano en esta materia a componente sistémico, “a uno más de los componentes sistémicos, en tanto en cuanto el abordaje del factor humano puede ser algo más que el mero hecho de conseguir que el profesional cometa menos errores. Y eso es una línea muy interesante de investigación”, matizó el Dr.Que la tecnología ha de ser un elemento integrado y facilitador de la seguridad del paciente en el sistema sanitario es un hecho innegable. “Tiene sus ventajas y tiene sus inconvenientes” reitera el Dr. Zarco, a la par que, como solución, propone: “yo creo que hay que conjugar, básicamente”.

Dr. Aranaz: “Nuestro núcleo de atención es el enfermo”

¿Cuál es el negocio del médico? El Dr. Aranaz, aun consciente de que es un tema polémico, sostiene que, en realidad y sin ánimo de provocar: “no es nuestro negocio la seguridad del paciente: nuestro negocio es la ecuación salud-enfermedad”. Y explica que lo que debe prevalecer es todo aquello que los profesionales sanitarios puedan poner en marcha para conseguir que ese binomio cargue hacia el lado de la salud o de la disminución de la enfermedad, ya que: “la seguridad no entra de lleno a formar parte del negocio “duro” del sector sanitario”, afirma el Dr. Aranaz mientras explica que: “¿Qué quiere decir esto? Que hay que organizarse, pensar en términos de ese binomio y cómo maximizarlo. Mientras van bien las cosas. Porque si las cosas van mal, pues entonces la seguridad tiene que ocupar el primero de los escenarios y estar por encima de esos otros objetivos”, agrega, poniendo como símil el negocio de las petroleras: “El negocio de las petroleras es sacar petróleo, por ejemplo, del fondo del mar, refinarlo y ponerlo a la venta para facilitar la vida a las personas y ganar dinero en el camino. Por lo tanto, el negocio de las petroleras no es la seguridad, ni de las centrales de extracción del petróleo ni de los operarios”. No obstante, aclara que cuando sucede un fallo: “Entonces ya el objetivo de la empresa no es el petróleo, sino las personas que trabajan en la central. Pues aquí lo mismo: nuestro núcleo de atención es el enfermo o el ciudadano sano que no queremos que enferme, cuando hablamos de parte del conocimiento de mi especialidad, Medicina Preventiva y Salud Pública”, explica el Dr.

Dr. Zarco: “Muchas veces no hemos tenido los datos ni el conocimiento suficiente de lo que podíamos estar realizando porque no hemos tenido un buen sistema de errores en medicación, de sucesos centinela”

“El primum non nocere” es una de las obligaciones de los médicos, ¿no? Y la seguridad, muchas veces no hemos tenido los datos ni el conocimiento suficiente de lo que podíamos estar realizando porque no hemos tenido un buen sistema de errores en medicación, de sucesos centinela”, explica el Dr. Zarco y continúa: “Cuando empiezas a tener mapas de resistencia antibacteriana, mal uso de antibióticos, esos datos que todos los sistemas de información nos permiten ahora, yo creo que la revolución es que la información está online casi en el mismo momento. Te permite tomar decisiones que pueden influir en la seguridad de ese paciente. Y yo creo que la ecuación sería incluirlo como una faceta más”, expone.

Burgueño refuerza esta afirmación: “Evidentemente, hay más datos disponibles porque tenemos sistemas que nos lo permiten, que deben ser bien gestionados para que aporten información útil. Pasar de la información al dato y, cuando ya lo conviertes en algo que te es útil y lo aplicas, es inteligencia. Pero primero lo que tienes es un montón de información que trabajar”, explica. Y el Dr. Zarco matiza que: “Además, eso va a ser mucho más complicado todavía. Estamos hablando de sistemas de información que, con todo mi respeto, aunque sean absolutamente incomparables con los que teníamos previamente, están en mantillas. Cuando hablamos del Big Data, los médicos que vengan, las generaciones siguientes, buena parte de su labor va a ser, ser gestores de bases de datos. Porque la medicina puede que se haga mucho más personalizada, pero la información que van a tener que manejar va a ser imposible manejarla de otra forma que no sea con bases de datos”, argumenta el Dr.

Dr. Aranaz: “Tenemos ahora mismo tal cantidad de información que no somos capaces de digerirla”

La tecnología ha propiciado la proliferación de información por doquier: “tenemos ahora mismo tal cantidad de información que no somos capaces de digerirla”, expone el Dr. Aranaz, y prosigue: “Para intentar asumirla un poco, que no digerirla, que eso todavía no es posible, pues nos inventamos primero las especializaciones, cada cual aporta un saber más específico para una materia. Después, el trabajo de equipo, en equipo. Y, ahora, es cuando tenemos que introducir estos otros elementos de manejos tecnológicos importantes que nos permiten, que nos van a permitir grandes avances”. Es en el punto donde la conexión con riesgos y beneficios es clara porque: “los sistemas de alertas para la seguridad del paciente son extraordinarios para modificar conductas, tomar decisiones. Estas aletas son un avance muy importante que se puede introducir en la historia clínica electrónica, etc. Pero tienen, a su vez, dos riesgos: el primer riesgo, el exceso de alertas, que viene condicionado por el exceso de información, y el exceso de conocimiento que tenemos, saturación. Y, si estamos saturados de alertas: ¿vamos a hacer caso a las alertas? ¿Cómo elegimos las alertas que son?”, argumenta el Dr. Aranaz. Y el Dr. Zarco lo corrobora: “Yo estoy absolutamente de acuerdo que la cantidad de datos que te inundan llegan a la parálisis por el análisis. Yo no puedo estar analizando cosas que al final dices: esto no sirve para nada”. De ahí que plantee como solución: “definir cuáles son aquellas que te pueden servir claramente y en las que todos los profesionales vamos a estar absolutamente de acuerdo”.

Y Burgueño concluye que: “Al final es exceso de información como riesgo”.


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