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Pacientes con osteoporosis de alto riesgo de fractura sufren retraso en el inicio del tratamiento

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La osteoporosis es la enfermedad más frecuente del metabolismo mineral óseo, cuyo impacto en la salud viene determinado fundamentalmente por las fracturas, y se estima afecta aproximadamente a 2,5 millones de españoles mayores de 50 años. “En España existe gran variabilidad en la práctica clínica, así como un considerable retraso en el inicio del tratamiento en la población ya identificada como de alto riesgo. En este sentido, impulsar la creación de Unidades de Fractura que favorezca la prevención secundaria sigue siendo un reto en nuestro país”, según ha advertido la Dra. Pilar Aguado, reumatóloga del Hospital Universitario La Paz (Madrid) y una de las coordinadoras del Curso de Osteoporosis y Patología Metabólica Ósea de la Sociedad Española de Reumatología, que se ha celebrado este fin de semana.

Un aspecto que necesita mejora es la adherencia al tratamiento y el cumplimiento terapéutico

A su juicio, “otro aspecto a solucionar sería mejorar la adherencia y el cumplimiento terapéutico, ya que en España las tasas más aceptadas sitúan el cumplimiento terapéutico entre un 40-60%, según estudios”.

España se sitúa entre los países europeos con incidencia baja de fractura de cadera

No obstante, la Dra. Aguado ha indicado que España se sitúa entre los países europeos con incidencia baja de fractura de cadera, frente a los países nórdicos o americanos, que registran una alta incidencia. Asimismo, en términos de fractura de cadera existen diferencias entre regiones españolas, siendo la incidencia más alta en Cataluña y la más baja en Galicia (623 y 317 casos por 100.000 habitantes y año, respectivamente).  En esta misma línea, se ha calculado que en la década 2015-2025 se producirán en España en torno a 347.564 fracturas de cadera.

La osteoporosis en las espondiloartritis
Por otra parte, la Dra. Cintia Romera, reumatóloga del Hospital de Vinalopó, ha asegurado que “la osteoporosis es la comorbilidad más frecuente en pacientes con espondiloartritis axial (EspAx), seguida muy de cerca de la fractura vertebral. De hecho, se estima que aproximadamente el 14% de pacientes con espondiloartritis padece también osteoporosis”. La inflamación es la causa fundamental de pérdida de masa ósea acelerada en las EspAx, además, en esta patología -de forma simultánea- se produce formación de hueso nuevo más frágil, con menor resistencia a impactos y, por tanto, con mayor facilidad de fractura.

Para mejorar el diagnóstico lo primero que habría que tener en cuenta en las consultas es considerar a los pacientes con espondiloartritis axial, aunque el perfil sea un varón joven, como pacientes con un alto riesgo de osteoporosis y de fractura vertebral. Además, la osteoporosis a veces es difícil de diagnosticar, por ello, en cualquier caso, tanto en enfermedad precoz como en avanzada, la medición de la Densidad Mineral Ósea (DMO) de cuello femoral ha demostrado ser útil para el diagnóstico, con una mayor detección de pérdida de masa ósea a este nivel, independientemente del componente de daño radiográfico basal.

Se ha calculado que en la década 2015-2025 se producirán en España 347.564 fracturas de cadera

A pesar de la alta prevalencia de fracturas vertebrales y de osteoporosis, la proporción de pacientes tratados sigue siendo muy escasa, probablemente por el infradiagnóstico habitual de las mismas, y por la ausencia de guías o recomendaciones en este sentido”, ha detallado la especialista.

Papel clave de la vitamina D
El déficit de vitamina D es generalizado en la población general (en torno al 60%), y más en pacientes con enfermedades crónicas. Se ha descrito ampliamente el papel de esta hormona tanto en la actividad como en el desarrollo de múltiples enfermedades. “En el caso de las espondiloartritis, en nuestra serie (de 206 espondiloartritis) objetivamos que el 85,7% de los pacientes presentaba insuficiencia de vitamina D. Además, esta carencia se asoció de forma directa con la actividad de la enfermedad, menor densidad mineral ósea a nivel de cuello femoral, y con mayor presencia de fracturas vertebrales, siendo esto último especialmente relevante, pues no se había sido descrito antes en este grupo de pacientes”, ha puntualizado la Dra. Romera.

Para prevenir, hay que frenar la actividad de la enfermedad (conseguir la remisión), pues la inflamación tiene un papel primordial tanto en la pérdida de DMO como en la aparición de fractura en estos pacientes.

Además, vista la asociación entre la insuficiencia de vitamina D con la actividad de la enfermedad, la baja densidad mineral ósea y la presencia de fracturas, la Dra. Romera recomendaría la corrección de esta carencia hormonal, asegurando el mantenimiento de unos niveles adecuados. Respecto a las medidas higiénico-dietéticas, cabría prestar especial atención a la importancia de la suspensión del hábito tabáquico, la adaptación del ejercicio físico y la prevención de caídas (sobre todo en enfermedad avanzada).

El 14% de pacientes con espondiloartritis también sufre osteoporosis 

¿Cuáles son los factores de riesgo de la osteoporosis?
La tendencia actual es considerar la medición de Densidad Mineral Ósea (DMO) como un factor de riesgo más, utilizándola junto con otros factores de riesgo clínicos para predecir el riesgo de fractura. Los factores de riesgo clínicos que se han mostrado más consistentes en su asociación con el riesgo de fractura son: edad avanzada, antecedente familiar de fractura de cadera, antecedente personal de fractura previa (periférica y/o vertebral) después de los 50 años, bajo peso, y  tabaquismo. Otros factores de riesgo clínicos relevantes se relacionan con la toma de ciertos medicamentos (como corticoides) o la presencia de enfermedades que pueden producir osteoporosis secundaria (artritis reumatoide, diabetes tipo I, anorexia nerviosa, entre otros).

Según una encuesta realizada por la SER, una de las áreas de mejora identificada por el propio reumatólogo es el desarrollo de programas específicos de formación en osteoporosis implicando a diferentes niveles médicos asistenciales, al MIR en Reumatologia y al profesional de enfermería. En este sentido, son beneficiosas acciones formativas como el Curso de Osteoporosis y Patología Metabólica Ósea que ha servido para mejorar el conocimiento en aspectos claves para el reumatólogo como la osteoporosis asociada a la enfermedad inflamatoria articular, o la actualización en patologías metabólicas como Paget u otras enfermedades raras genéticas óseas. Además, se han llevado a cabo talleres para aprender a interpretar técnicas de práctica clínica diaria como la densitometría y la morfometría ósea, ha concluido la Dra. Aguado.