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Dr. Aranaz: “1,6 por cada 1.000 ingresos hospitalarios acabará falleciendo como consecuencia de un evento adverso grave”

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Durante la V Jornada de Seguridad del Paciente. ¿Cómo responder desde las organizaciones si las cosas no ocurren según lo previsto?, celebrada en el salón del actos del Hospital Universitario de Sant Joan d’Alacant, el Dr. Jesús María Aranaz, jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública en el Hospital Ramón y Cajal, ha llevado a cabo una charla sobre los riesgos existentes en la judicialización de las relaciones médico-enfermo.

Un ejemplo clarificador en seguridad del paciente
Antes de iniciar su intervención, el Dr. Aranaz ha dejado claro que al emplear el término “médico”, en él incluye a todos los profesionales sanitarios: “el médico, el enfermero, el fisioterapeuta, el matrón, el farmacéutico, el psicólogo, etc. La gran familia sanitaria“, ha especificado. Y ha explicado un ejemplo, de un hospital cualquiera, en una planta cualquiera, donde podemos encontrarnos con dos enfermos que comparten habitación, por ejemplo, en el servicio de cirugía y donde ambos precisan una transfusión sanguínea. El ritmo de trabajo en las plantas es acelerado y condiciona una confusión, de tal modo que la sangre destinada a un paciente se le transfunde al otro, el cual manifiesta una pequeña reacción adversa que hace que el personal advierta el error y que, gracias a ello, el otro paciente se salve de un problema similar. “¿Qué hemos visto? En un momento, un incidente y un evento adverso leve, o moderado, según el caso“, explica el Dr, mientras hace referencia a los términos que emplea la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su taxonomía de seguridad del paciente, para calificar los incidentes y los cuasi incidentes.”Y esto es lo que más veces ocurre, afortunadamente“, explica en relación con el ejemplo expuesto. “Pero con el mismo proceso podríamos tener resultados bien distintos“, y pone un nuevo ejemplo sobre la mesa donde la transfusión se realiza con sangre incompatible y produce una reacción adversa que hace que el paciente derive en la UCI donde, tras un fallo renal, finalmente muere. “¿Qué diferencia este proceso del anterior?“, se cuestiona el Dr. Aranaz. La respuesta es “nada”, pese a que el resultado haya sido bien distinto. “¿La explicación a la familia será igual, o tendremos que utilizar técnicas de las que nos han ilustrado previamente, para hacerlo más adecuadamente?“, y añade que: “el impacto nada tiene que ver, y la comunicación tendrá que utilizar canales diferentes“. Realmente, pueden ocurrir las dos cosas, ya que “no tenemos sensores que nos permitan cometer errores de bajo calado y evitar errores de elevado calado“.

Dr. Aranaz, sobre seguridad del paciente: “Con el mismo proceso, podríamos tener resultados bien distintos”. Y añade que: “El impacto nada tiene que ver, y la comunicación tendrá que utilizar canales diferentes”

Un problema de una magnitud muy importante para la sociedad, para los pacientes y para los profesionales
La realidad del contexto sanitario es que en ocasiones ocurren eventos adversos que a veces dañan al paciente, a veces el daño es grave e, incluso, a veces muere. La cifra es de “1,6 por cada 1.000 ingresos hospitalarios que acabará falleciendo como consecuencia de un evento adverso grave. Estamos hablando de una magnitud muy importante“, para la sociedad, para los pacientes y para los profesionales, ha destacadao el Dr. Aranaz. En lo que respecta al número de profesionales que se ven implicados, la cifra es de 60.000 al año en España. “Es un problema de salud pública, por su magnitud, por su trascendencia pero, sobre todo, por las oportunidades que tiene de prevención“, ha destacado. De hecho, “está en el primer de los niveles de la preocupación en salud pública en el mundo“.

Es un problema de salud pública, por su magnitud, por su trascendencia pero, sobre todo, por las oportunidades que tiene de prevención”

“La seguridad del paciente es un blanco móvil, que es cambiante”
La seguridad del paciente es un blanco móvil que es cambiante, porque son cambiantes la cultura, las preferencias de los pacientes, la práctica clínica de los profesionales, la tolerancia de la sociedad, etc”. Este hecho implica una búsqueda permanente de fórmulas de mejora, dentro de “un ciclo que no tiene fin“, ha indicado el Dr. Aranaz. Además, en estos momentos estamos asistiendo a nuevos retos hasta ahora no demasiado conocidos: “el reto de las nuevas tecnologías, que también traen como consecuencia eventos adversos no siempre bien conocidos, y es algo que nos deberíamos de plantear en el momento de introducir cualquier nueva tecnología a nuestra práctica médica“, ha expuesto el Dr. y ha hecho referencia a los riesgos de la sobreutilización: “a pesar de todos los pesares, el mundo desarrollado tiene muy serios problemas de sobreutilización de sobrediagnóstico, de sobreexposición a la práctica clínica y, por lo tanto, de más eventos adversos“. Y ha hecho referencia a un problema, que no es tanto de infrautilización, sino que lo es de sobreutilización. El Dr. también ha mencionado la creciente complejidad de la práctica clínica.

“A pesar de todos los pesares, el mundo desarrollado tiene muy serios problemas de sobreutilización de sobrediagnóstico, de sobreexposición a la práctica clínica y, por lo tanto, de más eventos adversos”

Los riesgos de la coordinación de la atención sanitaria
Al hablar de los riesgos de la coordinación de la atención sanitaria, el Dr. Aranaz ha hablado de las transiciones del paciente en los distintos niveles asistenciales que es, a su juicio, donde más riesgo hay. De hecho, ha afirmado que “es el nudo fundamental para la seguridad del paciente“.

El Dr. ha hecho referencia al momento de innovación al que estamos asistiendo en el sector sanitario mundial, “estamos transfiriendo la responsabilidad de los cuidados. Aparecieron hace muchos años las unidades de hospitalización a domicilio, como una respuesta de acercar la atención al ciudadano. Aparecieron diferentes modalidades pero que al fin y al cabo lo que hacen es una transferencia de los cuidados a un medio no siempre capacitado para ello”, ha explicado, y ha matizado que ahora estamos advirtiendo los riesgos para la seguridad del paciente asociados a los cuidadores en sectores en los cuales “bastante han hecho si han podido capacitarse para llevar a cabo una adecuación razonable al paciente“. Lo ha señalado como un campo muy importante, “que ahora empieza a aflorar, pero que dentro de unos años diremos: es verdad, ahí había un nicho de avance que, de haberlo abordado hace unos años, estaríamos en mejor posición“, ha afirmado. “Hay que mover la cintura y hay que buscar la resiliencia para dar respuesta“.

“Estamos transfiriendo la responsabilidad de los cuidados. Aparecieron hace muchos años las unidades de hospitalización a domicilio, como una respuesta de acercar la atención al ciudadano. Aparecieron diferentes modalidades pero que al fin y al cabo lo que hacen es una transferencia de los cuidados a un medio no siempre capacitado para ello”

La seguridad del paciente también viene condicionada por sus propias características
Pero la seguridad del paciente también viene condicionada por sus propias características, tal y como ha explicado el Dr. Aranaz, “por su propia vulnerabilidad, por ejemplo“. El estilo de práctica clínica, las capacidades de los profesionales y el contexto en el que llevan a cabo la práctica clínica influyen también de manera decisiva en la seguridad del paciente y, por supuesto, en las condiciones latentes.

El estilo de práctica clínica, las capacidades de los profesionales y el contexto en el que llevan a cabo la práctica clínica influyen también de manera decisiva en la seguridad del paciente

El Modelo Reason de seguridad del paciente
Este es el marco y nunca se ideó un modelo más explicativo que el modelo “Reason”, en el que las porciones de queso representan las defensas del sistema y los agujeros vienen a representar los errores que cometemos los profesionales y los fallos que se cometen en la organización, por el propio sistema o por los dispositivos que utiliza”

En este contexto, el Dr. Aranaz ha lanzado la pregunta de qué tienen en común unos médicos con otros, siendo tan diferentes en sus diversas especialidades: “que todos están en el mismo barco, que todos son profesionales sanitarios ocupados en una misma tarea“. También ha hecho referencia al nuevo estilo de comunicación que demanda el paciente hoy en día, basado en “unas interrelaciones diferentes para las que no hemos sido preparados, no se nos ha capacitado para ello“, ha sostenido. El escenario también es de una práctica clínica muy compleja, a lo que se añade la crisis de valores que atraviesa la sociedad y la rapidez con la que se están produciendo los cambios culturales, algo que “entre otras cosas, ha llevado consigo la crisis de las profesiones de servicios”. No ha perdido ocasión de hacer mención a Internet, “donde la información fluye de manera libre y sin control”. Una vez planteado este esquema sanitario, el Dr. ha afirmado que “el paciente, el profesional y la organización no están en sintonía“.

Sobre el nuevo estilo de comunicación que demanda el paciente: “Está basado en unas interrelaciones diferentes para las que no hemos sido preparados, no se nos ha capacitado para ello”

La falta de sintonía entre el paciente, el profesional y la organización genera un nuevo problema: la judicialización de la medicina
La falta de sintonía entre el paciente, el profesional y la organización desemboca en la aparición de un nuevo problema: la judicialización de la medicina. “Un médico recibe una media de cuatro demandas, si es cirujano plástico o ginecólogo, ante los tribunales por su actividad profesional“, ha indicado al respecto el Dr. y ha añadido que cada año hay más de 100.000 contiendas a dirimir en los juzgados. “Los médicos se ven tentados a pasar de la atención centrada en el paciente a la atención centrada en las pruebas“.

Cada año hay más de 100.000 contiendas a dirimir en los juzgados. “Los médicos se ven tentados a pasar de la atención centrada en el paciente a la atención centrada en las pruebas”

La medicina defensiva
En este contexto en el que nos movemos en el S. XXI, el Dr. Aranaz ha hecho referencia a la medicina defensiva, “que no es otra cosa cosa que esa práctica clínica que en la evaluación de pruebas o tratamientos que han de aplicare en un proceso clínico concreto, atiende más al riesgo de que el profesional sea demandado por el paciente o sus familiares, que a la evidencia científica o a su utilidad terapéutica“.

Medicina defensiva: “Esa práctica clínica que en la evaluación de pruebas o tratamientos que han de aplicare en un proceso clínico concreto, atiende más al riesgo de que el profesional sea demandado por el paciente o sus familiares, que a la evidencia científica o a su utilidad terapéutica

La medicina defensiva puede ser de dos tipos, activa y pasiva y el Dr. ha citado varios ejemplos en las dos categorías. Entre los factores condicionantes de que esto ocurra, los hay del médico, del paciente y del entorno social. “Yo destacaría dos: la mala relación médico-paciente, y la difusión inmediata y masiva de noticias médicas positivas y negativas”. Entre las posibles soluciones a esta problemática, el Dr. Aranaz propone el establecimiento de un plan de crisis. Por no entrar en el apartado de los costes que ello implica, que son “escalofriantes: una de las tres principales causas del gasto sanitario, se estima que entre el 5 y el 9% del total del gasto sanitario en Estados Unidos“. De hecho, “el coste global es más de diez veces el gasto que suponen los errores médicos en Estados Unidos“, ha añadido el Dr, siguiendo un informe de PwC. Y ha citado otros ejemplos como el caso de Italia, si bien en España aún no se sabe con precisión cuál puede ser su magnitud.

Impacto: deterioro de la relación médico-enfermo
Entre los principales elementos del impacto que implica esta problemática, el Dr. ha citado el deterioro de la relación médico-enfermo y, “por lo tanto, círculo vicioso, nueva judicialización y nuevo incremento de la medicina defensiva“, ha manifestado. Así mismo, también ha hecho referencia al deterioro de la relación médico-organización, la tendencia a elegir una especialidad de menor riesgo entre los profesionales que se incorporan al sector, el mayor número de abandonos de la práctica profesional, jubilaciones anticipadas y no siempre justificadas, un mayor riesgo para el paciente por sobrediagnóstico, pérdida de costes de oportunidad para las organizaciones sanitarias y disminución de la eficiencia de las organizaciones sanitarias.

Entre los principales elementos del impacto que implica esta problemática, el Dr. ha citado el deterioro de la relación médico-enfermo y, “por lo tanto, círculo vicioso, nueva judicialización y nuevo incremento de la medicina defensiva

“¿Qué le podemos pedir al sanitario del S. XXI?”

Con respecto a la cuestión: ¿qué le podemos pedir al sanitario del S. XXI?, el Dr. Aranaz no ha dudado en afirmar que: “atención centrada en el paciente, competencia técnica cada vez más elevada, aprendizaje basado en la práctica, habilidades interpersonales y de comunicación, profesionalismo para saber defender hasta dónde podemos llegar y hasta dónde debemos llegar los profesionales, práctica basada en sistemas y, en todo momento, comunicación y, por supuesto, previo a ello, habilidades para poder desarrollarla“. Empatía, atención a la comunicación no verbal, respeto, consentimiento informado adaptado a cada paciente, consideración, formación y una práctica clínica centrada en el paciente; son otros de los factores que el Dr. Aranaz no ha dudado en mencionar con respecto a las competencias del profesional sanitario del S. XXI. “De esta manera encontraremos la solución a la judicialización“, ha concluido.
..Flor Cid