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Nuevos partidos: nuevas recetas, regenerar

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Según la RAE, en su diccionario, define como regenerar: “dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo“. Eso debe ser el primer objetivo de la limpieza de la vida pública en España.

No valen nuevos partidos, con nuevas supuestas formas de gobernar, con nueves recetas, con imaginación y nuevo estilo, si los interlocutores con los que se busca, diagnostico a problemas para planificar con consensos y compromiso soluciones, quedan también sin renovar o regenerar.

Eliminar privilegios, recuperar la ética de la política y de la gestión y buen gobierno y hacer que los cargos electos tengan que estar necesariamente al servicio de las instituciones que dirigen y a de los ciudadanos a los que representan y que los eligieron,

La salud democrática y la honestidad en la función pública afecta no solo a partidos y administraciones, también a sindicatos, colegios profesionales, sociedades científicas, federaciones deportivas, asociaciones no gubernamentales (ONGs), instituciones representativas de todo tipo y un largo etc de ese entramado burocrático de que no hemos dotado, para mejor control y gestión de nuestras necesidades sociales y derechos.

La capacidad de pervivencia de los nuevos partidos está en su capacidad de renovación

Todos ellos deben estar inmersos en un proceso de constante cambio, cuya pervivencia depende de su capacidad de renovarse para dar respuesta a las demandas sociales, pero también a la necesidad de hacer frente a sus propias deficiencias y contradicciones. Si la democracia no demuestra su inequívoca voluntad de regenerarse, de “restablecer” sus valores, y de “mejorar” su funcionamiento, utilizando las expresiones de la Real Academia Española, se situará al borde de la muerte como sistema para ordenar la convivencia. En este proceso, debemos estar todos cuantos creemos que la democracia es la mejor de las formas de gobierno posibles. Todos cuantos estamos firmemente convencidos de que el regeneracionismo, como instrumento para revitalizar el sistema democrático, no es exclusivo ni puede ser excluyente. Tiene que ser transversal.

Escándalos sindicales con la formación, abusos en ONGs con las subvenciones y aportaciones económicas de los voluntarios, los habituales casos de corrupción que afectan a partidos políticos de todo signo, escándalos en las Federaciones deportivas y fraudes puntuales pequeños y menos mediáticos en otras instituciones, que no por ser desconocidos, son menos importantes .una larga lista indigna de enumerar. Hacen mella en la población española, que en el último euro barómetro reflejó la percepción colectiva sobre la corrupción, donde más del 80% de los españoles piensa que es un problema importante, como de las propias encuestas del CIS, en las que se destaca cómo la corrupción se encuentra entre los 4 principales problemas que distinguen los ciudadanos.

La corrupción no es sino la expresión de la deficiencia ética grave que implica un abuso de posición, la obtención de un beneficio privado ya sea directo o no, el incumplimiento de las normas jurídicas o éticas que una comunidad asume como válidas para regir la conducta de los servidores públicos, y que se anteponga el interés personal al general

La corrupción no es sino la expresión de la deficiencia ética grave que implica un abuso de posición, la obtención de un beneficio privado ya sea directo o no, el incumplimiento de las normas jurídicas o éticas que una comunidad asume como válidas para regir la conducta de los servidores públicos, y que se anteponga el interés personal al general; frente a la cual caben sanciones desde el punto de vista penal, del derecho administrativo, además del propio reproche social. De ahí la regeneración que proponemos.

Hace unos años, en la Italia de la democracia cristiana no había contrato público sin soborno, algo parecido a la película Gangs of New York, donde el gobierno de la ciudad resulta capturado de redes clientelares, trasladándose esta corrupción por mimetismo a todos los estamentos de menor índole, llegando hasta las comunidades de propietarios vecinales.

La corrupción, como indica el profesor Villoria Mendieta, la podemos prevenir con una ética política

Menos puestos de confianza y más cargos profesionales, que no dependen de su lealtad política sino de su competencia y mérito, nombrados por mayorías cualificadas y por periodos no coincidentes con el mandato electoral, reduciendo así el grado de dependencia política y aumentando la eficacia de la gestión. La corrupción, como indica el profesor Villoria Mendieta, la podemos prevenir con una ética política, que es la ética pública aplicada, basada en principios de respeto a los derechos humanos y no discriminación, de servicio al interés general, de observancia de la ley, de eficiencia y responsabilidad profesional y de rendición de cuentas. Siendo necesarias políticas de integridad que conlleven la aplicación de procesos, instrumentos y órganos para que sean reales aquellos principios. Obtendremos así nueva savia en las instituciones, gente con independencia que sean capaces de gestionar con eficiencia y eficacia, y altruismos pensando no en el bien personal, o de terceros, sino el bien social, asi si innovaremos, y mostraremos ese plus de cambio que tanto reclamamos,, es a veces cuestión de aplicar recets clásicas y de sentido común, así no necesitaremos leer que releer de nuevo el Magma Moral de Aristóteles, los Tratados Morales de Séneca o Plutarco, los Deberes de Cicerón, las Meditaciones de Marco Aurelio, los Cuatro Grandes Libros de Confucio, o los estudios de ética de Max Weber, Hans Kung o Victoria Camps. Es tarea de todos poner en valor y exigir esa ética de la sociedad sobre los cimientos de la coherencia personal en un Estado social, democrático y de derecho. Con ello si habrá un triunfo de los nuevos partidos y sus nuevas soluciones y estrategias, si no será más de lo mismo.
..Dr.Francisco M. Toquero de la Torre