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Dr. Amós García Rojas: “Frente a las enfermedades transmisibles nunca podemos bajar la guardia”

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..Juan Pablo Ramírez.
Entramos en la Semana Mundial de la Inmunización. Las vacunas se han convertido en un instrumento de prevención de enfermedades y de ahorro de costes para los sistemas sanitarios. El presidente de la Asociación Española de Vacunología, el Dr. Amós García Rojas, analiza en iSanidad. Lo mejor de la Sanidad cuestiones como el calendario para todas las etapas la vida, el papel de las vacunas en la lucha contra las enfermedades infecciosas o la evolución de la investigación.

¿Qué consecuencias tendría un calendario vacunal para todas las etapas de la vida?

Fundamentalmente tenemos que ser conscientes de que vivimos en un país cuya política vacunal es bastante rigurosa. De tal manera que se pasa por una primera fase en el cual evaluamos la carga de la enfermedad. En segundo lugar, se estudia la efectividad y la seguridad de esa vacuna y si la implementación de esa vacuna va a interferir en el resto de vacunas que se están implantando en ese momento. También se analizan aspectos éticos y de coste efectividad. Es evidente que para que el SNS sea sostenible hay que aplicar el criterio de coste efectividad. Esto no significa que haya que reducir el gasto, sino hacerlo más eficiente. Una vez que se valoran todos esos elementos se pasa a los ámbitos de decisión política que decidirán la implementación de esa vacuna o no en las políticas vacunales públicas.

Ya existe un borrador del Ministerio de Sanidad…

Sé que se ha trabajado sobre el tema. Hay una sensibilidad clara de las autoridades sanitaria. Siendo una necesidad objetiva que todos los profesionales vemos de una manera tan diáfana como necesaria no debería pasar mucho tiempo hasta que se implementaran esas recomendaciones y se tradujeran en hechos palpables.

¿Qué papel pueden jugar las vacunas para frenar el avance de las enfermedades infecciosas?

Frente a las enfermedades transmisibles nunca podemos bajar la guardia. Nos podemos olvidar de las enfermedades transmisibles pero ellas no se van a olvidar de nosotros. Por eso vamos a seguir siendo contundentes y vigilantes con las grandes coberturas vacunales infantiles que tenemos en nuestro país. En una segunda fase, tendremos que evaluar la implementación de nuevas vacunas en las políticas vacunales. Y luego tenemos que empezar a trabajar en el ámbito que probablemente sea más deficitario, en lo que es la población diana susceptible de recibir la vacuna, el adulto. Vivimos en un país que tiene la esperanza de vida más elevada de la UE. Esto quiere decir que nuestra población está envejeciendo y puede venir acompañado de procesos de tipo crónico, el gran problema del sistema sanitario público. Esa cronicidad puede hacer más débiles al padecimiento de determinadas enfermedades transmisibles que serían prevenibles por vacuna. Por lo tanto hay que reforzar la vacunación en la población adulta, porque ahorraremos costes de asistencia sanitaria, complicaciones, ingresos hospitalario y de medicamentos. Por tanto estaremos trabajando para hacer el sistema sanitario más sostenible.

“Hay que reforzar la vacunación en la población adulta, porque ahorraremos costes de asistencia sanitaria, complicaciones, ingresos hospitalario y de medicamentos”

¿Qué beneficios tendría la creación de un calendario común en la UE?

Teniendo en cuenta que vivimos en un mundo globalizado y en el contexto de un continente en el que ya hay un Ejecutivo y un Parlamento comunes, parece razonable que la oferta de vacunas sea lo más homogénea posible en toda la Unión Europea que tenga en cuenta las respectivas realidades epidemiológicas que no tienen que ser iguales en los distintos países.

¿Qué ahorros pueden generar las vacunas?
Los gastos en vacunas suponen entre el 1,5 y el 2% del gasto farmacéutico de este país. Y con ese gasto que es minúsculo en comparación con el total del gasto farmacéutico, nos encontramos que somos capaces de ahorrar dinero, porque estamos evitando enfermedades, ingresos hospitalarios, tratamientos y consumos de medicamentos. Por cada euro invertido en vacunas revierte 22 euros entre costes director e indirectos. Hay una rentabilidad clara en lo que significa la implementación de vacunas como estructura fundamental de las vacunas como estructura de salud pública.

Los gastos en vacunas suponen entre el 1,5 y el 2% del gasto farmacéutico de este país. Y con ese gasto que es minúsculo en comparación con el total del gasto farmacéutico, nos encontramos que somos capaces de ahorrar dinero

¿Qué cifras deberían invertirse para acercarnos a los países de nuestro entorno?
En cuanto a inversión nos falta cierto recorrido para estar a la altura en gasto en salud pública y en gasto en vacunas. Conforme se vaya visualizando que uno de los problemas que tiene el sistema sanitario es los crónicos y nos demos cuenta de que dentro de los crónicos uno de los aspectos esenciales de intervención son las vacunas, creo que estaremos aproximándonos a la media ideal de inversión en vacunas.

Se habla de nuevos modelos de financiación, ¿cuál sería el más adecuado?
Lo que estamos planteando es abrir debate, reflexionar sobre determinadas situaciones y cargarnos de argumentos para decidir lo que hay que hacer.

Estamos viviendo en diferentes países europeos ciertos brotes de sarampión, ¿cómo podemos afrontar este riesgo?
El riesgo lo podemos frenar manteniendo las coberturas que tenemos. Eso nos crea una bolsa de protección de rebaño importantísima. Pero evidentemente en un contexto en el que el virus del sarampión está circulando con intensidad en varios países de la UE, cabe la posibilidad de que tengamos algún caso o brote en nuestro país. Afortunadamente en nuestro caso deben ser pequeños debido a la protección generada por las cobertura poderosas en el SNS.

¿Sería recomendable obligar a la vacunación como ha hecho Francia?
Entiendo que Francia lo haya hecho porque había unas pérdidas de cobertura importantísimas que estaban generando el caldo de cultivo adecuado para el resurgimiento de enfermedades transmisibles prevenibles por vacunas en forma incluso de brotes epidémicos. Lo entiendo perfectamente. Ahora en un país como en el nuestro en el que tenemos coberturas superiores al 95% ya no lo veo necesario, porque establecer una medida obligatoria cuando ya prácticamente toda la población se vacuna es cuando menos un exceso que podría tener efectos secundarios negativos y se podrían rearmar algunas posturas reticentes a la vacunación. Estamos en un escenario perfecto y hay que seguir vigilando para que no haya ningún retroceso como ha sucedido en algún país europeo.

Ha terminado hace poco la campaña de vacunación contra la gripe, ¿qué valoración hace?
Un primer análisis nos dice que la efectividad de la vacuna ha sido similar a la del año pasado, a pesar de que uno de los virus circulantes no venía recogido en la vacuna. El que sí venía generó protección cruzada. Es un elemento que nos debe tranquilizar, pero las coberturas siguen por debajo de las recomendaciones de la OMS que dice que las coberturas en mayores de 65 años es de un 75%. Es razonable pensar que en España nos quedaremos en unos perfiles muy similares a los del año pasado, un 57%. Tenemos que seguir trabajando el beneficio indudable que tiene la vacunación antigripal. Es verdad que la gripe para grandes sectores de la población no tiene trastorno clínico. Pero conforme ciertos sectores de la población padecer una gripe les puede generar unos problemas de salud tremendamente serios, personas que fallecen como consecuencia de esta enfermedad y no estaban vacunados. Por tanto no se debe frivolizar sobre la gripe.

Con respecto a los profesionales sanitarios, ¿qué medidas se pueden adoptar para que cambien el chip?
Conocimiento, evidencia, evidencia, evidencia… Creo que los profesionales que trabajan con niños, pediatría y enfermería, tienen muy claras las bondades de las vacunas. Por eso tenemos las coberturas actuales en población infantil. Conforme van avanzando en años, ya los profesionales sanitarios, entre otras cosas porque no han sido formados en las facultades de ciencias de la salud, no tienen en su agenda diaria las vacunas como un instrumento beneficioso para el paciente que tienen en frente. No tiene ninguna lógica que nuestros pacientes sufran una enfermedad que podíamos haberle evitado, simplemente recomendándole una vacuna.

¿Hacia dónde va la investigación? ¿Se encuentra muy en el largo plazo las vacunas contra el alzheimer o de determinados tipos de cáncer?
A la vacuna contra el alzheimer le queda un recorrido que esperemos que gracias al dinamismo de las vacunas sea el más corto posible. En relación al cáncer, disponemos de algunas vacunas que no son estrictamente contra el cáncer pero sí son contra determinados organismos que lo producen.

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