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Los hepatólogos piden una actualización del plan de la Hepatitis C

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..Redacción.
Tres años han pasado desde que arrancara el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C en Sistema Nacional de Salud. En ese periodo más de 100.000 pacientes han recibido los nuevos antivirales de acción directa que les han permitido superar la enfermedad. Es el momento de dar un nuevo paso adelante. Así lo ha entendido el coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), el Dr. Javier García-Samaniego, que ha reclamado al Gobierno la actualización y adaptación de la estrategia nacional frente a la hepatitis C “a la nueva realidad de esta enfermedad en nuestro país”.

Durante las V Jornadas de VIH y VHC organizadas por el Hospital Universitario Infanta Leonor con la colaboración de la Fundación SEIMC-GeSIDA, el Dr. García-Samaniego explicó que en estos tres años ha cambiado sustancialmente el perfil de los pacientes. En la mayoría de los casos presentan una enfermedad más leve, situación que favorece el objetivo de AEHVE de eliminar la hepatitis C en 2021. Su coordinador lamentó que los avances logrados “puedan caer en saco roto” si los esfuerzos para el tratamiento con antivirales de acción directa no se acompañan de “nuevas y urgentes medidas”.

Para la consecución de este objetivo, la adaptación de la estrategia debe centrarse en cuatro grandes prioridades que se suman a la extensión del tratamiento a todos los pacientes diagnosticados: el desarrollo de políticas activas de cribado; la mejora  de la continuidad asistencial para identificar y tratar a todos los pacientes con Hepatitis C que no están en las consultas de Hepatología –Atención Primaria, prisiones y adicciones-; el fortalecimiento del diagnóstico en un solo paso y en todos los centros sanitarios; y la promoción de las estrategias de microeliminación.

En relación con la primera de estas prioridades, el coordinador de AEHVE recordó que el cribado y tratamiento precoz de la Hepatitis C no es solo viable, sino también coste-efectivo, según han puesto de manifiesto dos estudios recientes. Uno de ellos concluye que el cribado  “es coste-efectivo en cualquier grupo de edad, y especialmente entre los 45 y 49 años”. El segundo estudio, basado en un modelo matemático de decisión, llega a la conclusión de que “el cribado en población general de entre 29 y 70 años es más coste-efectivo que el de la misma población con factores de riesgo”. En concreto, la relación coste-utilidad incremental de una estrategia frente a otra fue de 8.914 euros, por debajo del umbral de eficiencia aceptado en España.

Un estudio basado en un modelo matemático de decisión llega a la conclusión de que “el cribado en población general de entre 29 y 70 años es más coste-efectivo que el de la misma población con factores de riesgo”

Otra de las prioridades es el diagnóstico en un único paso. Un estudio realizado por especialistas de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) y presentado en el último congreso nacional puso de manifiesto que, aunque un 81% de los hospitales dispone de los recursos para realizarlo (con una única extracción de sangre), únicamente lo hace el 38%. Asimismo, el estudio revela que un tercio de los hospitales no dispone de una estrategia de comunicación cuando se detecta una infección activa, por lo que hay un amplio margen de mejora en esta área: el 88% cree que debe existir algún tipo de alerta ante el diagnóstico de  una infección activa.

Finalmente, el Dr. García-Samaniego incidió en la importancia de abordar estrategias de microeliminación en segmentos específicos y poblaciones prioritarias como instituciones  penitenciarias, donde la prevalencia es 10 veces superior a la de la población general. Los últimos datos reflejan que esta prevalencia se sitúa entre el 14,8% en las prisiones administradas por el Ministerio del Interior y del 12% en las prisiones catalanas. Esta prevalencia ha ido, no obstante, disminuyendo durante los últimos años (de forma paralela a la disminución del VIH y del número de internos UDVP), tanto por las medidas preventivas implantadas en los centros, como por el cambio en las prácticas de riesgo de los internos actuales y, más recientemente, por el tratamiento de muchos de ellos, haciendo viable el objetivo de la eliminación en este segmento incluso antes que en la población general.