Dr. Ferrer: “Más de la mitad de los hospitales tienen su código sepsis. Se extiende como una gota de aceite”

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..Juan Pablo Ramírez.
..Cristina Cebrián. (Fotografías y vídeo)
La implantación del código sepsis avanza en el Sistema Nacional de salud. Ya lo han implementado la mitad de los hospitales y poco a poco muchos más lo irán aplicando. Así lo explica el Dr. Ricard Ferrer, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva Critica Y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

¿Qué conclusiones han extraído del Live Forum 2018?
La Sociedad Europea de Medicina Intensiva organiza cada año una reunión para un tema monográfico en relación con el paciente crítico. Se ha escogido el tema de la insuficiencia respiratoria porque la mayoría de los pacientes que ingresan en UCI necesitan ventilación mecánica. Cómo administrarla, cómo ajustarla, cómo hacer para que el paciente salga rápidamente del ventilador y se recupere es clave en el manejo de estos pacientes. Lo que estamos discutiendo hoy es precisamente la monitorización óptima. Lo hacemos desde un punto de vista teórico pero también en forma de talleres. De tal manera que los asistentes, que son cerca de 300, puedan volver a sus hospitales con un mayor conocimiento de este perfil de paciente.

En 2015 el código sepsis recibió el visto bueno del Ministerio de Sanidad, las comunidades autónomas y el Senado, ¿en qué fase se encuentra?

La sepsis es una de las enfermedades que causa mayor maortalidad en el mundo desarrollado y en desarrollo. Es una enfermedad tiempodependiente. Cuanto antes se trata, menor es la mortalidad. Se creó este código sepsis hace unos años con la idea de implicar a sociedades científicas de diferentes entornos con el compromiso de tratarla mejor y antes. El código tiene un impulso muy claro desde SEMICYUC pero está apoyado por otras sociedades científicas. El Ministerio le ha dado el aval y ahora estamos en una fase de implementación. Hay diferentes niveles. Las comunidades autónomas por un lado se están organizando para atender la sepsis de manera organizada y sectorizada. A modo de ejemplo, si un paciente tiene una sepsis en un hospital sin UCI debe establecerse a qué hospital debe transferirse. Si la sepsis necesita de algún sistema de control del foco de la infección que no dispone el hospital en el que se encuentra el paciente, también se puede trasladar a un centro donde tenga el sistema del control del foco necesario. Por otro lado, los hospitales se están organizando para atender rápidamente a estos pacientes. Es decir, que cuando se diagnostique un paciente de este tipo se encienda una alerta y todos los procesos de diagnóstico y tratamiento estén prácticamente automatizados y se realizan con mucha rapidez. Y esto esperamos que tenga un impacto sobre la morbimortalidad de los pacientes.

¿Ahora mismo se está aplicando en el 100% de los hospitales del SNS?
Diríamos que más de la mitad de los hospitales ya tienen su código sepsis. Se está extendiendo como una gota de aceite y las experiencias de cada hospital van contagiando al resto de hospitales. Es cuestión de tiempo que esté implementado en el 100%.

¿Qué barreras pueden encontrarse a la hora de implementarlo?

Son códigos que son sobre todo organizativos. Mejorar procesos como la sepsis es complejo, porque no participa un solo grupo de profesionales. Participan desde los urgenciólogos que atienden al paciente en la puerta del hospital, los cirujanos que tienen que controlar el foco, los intensivistas que hacen el manejo cuando el paciente está crítico, los infectólogos y los microbiólogos que participan en la parte del diagnóstico… El principal reto está en cómo organizar profesionales de diferentes ámbitos para manejar una sola enfermedad. Hay diferentes modelos. Hospitales que han apostado por unidades de sepsis y otros simplemente han organizado un grupo de trabajo para atender a estos pacientes.

“El principal reto en sepsis está en cómo organizar profesionales de diferentes ámbitos para manejar una sola enfermedad”

¿Existen resultados de la aplicación de este código?

No tenemos resultados tangibles pero sí sabemos de otras intervenciones que se han hecho en la línea del código sepsis con un impacto muy importante. También hace unos años SEMICYUC impulsó Edusepsis que era una iniciativa educativa para formar profesionales en el manejo de la sepsis y hacerlo de una manera que pudiéramos cuantificar los resultados. Hicimos un análisis preintervención y postintervención y vimos que podíamos mejorar mucho el proceso en términos de reducir el tiempo hasta el antibiótico, hasta la cirugía y hasta el ingreso en UCI y eso tenía un retorno en menor mortalidad.

Comentaba la importancia del diagnóstico precoz y el abordaje multidisciplinar, ¿cómo es la relación con primaria?
Primaria tiene un papel muy importante porque, a diferencia del ictus o del infarto, la sepsis no tiene síntoma guía. Estamos hablando de un síndrome que engloba diferentes infecciones. El reconocimiento clínico de la primaria es muy importante porque no podemos hacer una educación sanitaria de los pacientes para que puedan reconocer la sepsis, porque la presentación es muy heterogénea. El médico de primaria tiene un papel muy importante en reconocer que un paciente con infección puede estar grave y luego también los médicos de urgencia. La primera línea de fuego debe tener capacidad para detectar dentro de los pacientes que tienen infección aquellos que están graves. Tenemos herramientas como el qSOFA que es una prueba muy fácil de hacer para identificar este subgrupo de pacientes con infección que están graves. Luego tenemos otras herramientas como los biomarcadores que también ayudan tanto la identificación del paciente que tiene sepsis como identificar su gravedad. Cada vez más disponemos de técnicas de diagnóstico rápido que permiten tener los resultados en pocas horas.

¿Qué resultados están obteniendo los proyectos Zero?
Los proyectos Zero son importantísimos y de interés general como lo ha reconocido el Ministerio de Sanidad. Parten de una herramienta muy útil que es el registro Envin que hacen más de más de 200 unidades de cuidados intensivos en España. Se registran las infecciones de los pacientes. Tenemos una herramienta de medida. Es un registro que hacemos tres veces al año y al utilizarlo hemos puesto en marcha intervenciones de prevención. Bacteriemia Zero, Neumonía Zero y Resistencia Zero y ahora Infección Urinaria Zero pretenden reducir estas infecciones que están asociadas a dispositivos que necesitan los pacientes críticos. Estas intervenciones han demostrado que son efectivas en prevenir la aparición de enfermedades nosocomiales y lo tenemos muy claramente registrado en el registro Envin. Ha sido uno de los grandes éxitos de nuestra sociedad.

Bacteriemia Zero, Neumonía Zero y Resistencia Zero y ahora Infección Urinaria Zero pretenden reducir estas infecciones que están asociadas a dispositivos que necesitan los pacientes críticos

¿Hay algún proyecto Zero en marcha además del de Infección Urinaria?
No, el siguiente es Infección Urinaria Zero y es un reto importante para este año.

La humanización es otro de los grandes temas que está abordando el SNS, ¿cómo podemos orientar las UCI a esta estrategia?
Las unidades de cuidados intensivos que veremos en los próximos años y que son una realidad hoy día son unidades abiertas donde las familias pueden estar con los pacientes de forma libre, no tenemos que condicionar los horarios de visita a la situación clínica del paciente, donde se tiene mucho más en cuenta las necesidades del paciente, como aspectos importantes para el confort, donde el sueño tiene más relevancia y hemos de desprogramar actividades como pruebas o analíticas para que el paciente tenga un buen descanso. Se tiene en cuenta cuestiones como la luz o el ruido que tanto trastorno causan a los pacientes y que condicionan en el fondo su resultado clínico porque además de estar graves están sometidos a un exceso de luz sin mantener el ritmo circadiano. Esta situaciones pueden provocar delirium ytrastornos neurocognitivos a medio o largo plazo. Esto lo hemos interiorizado.

¿Existen proyectos concretos?
Tenemos HUCI, que es un proyecto de humanización de las unidades que tiene el soporte de SEMICYUC y de otras sociedades como la de enfermería intensiva y está liderado por intensivistas.

Otro de los grandes proyectos son las recomendaciones de que no hacer, ¿qué conclusiones han extraído?
Hay identificadas actividades que tienen escaso valor o ninguno y hay que intentar evitarlas. Fue un buen posicionamiento de la sociedad que en la última junta directiva pidió a cada grupo de trabajo cinco recomendaciones de qué no hacer. Hay 14 grupos de trabajo. Es una gran aportación.

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