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El nuevo ministro no tiene que ser profesional sanitario pero ayudaría

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..Juan Pablo Ramírez. Director de iSanidad.
Esta semana tendremos nuevo ministro de Sanidad. No tenemos claro aún si Pedro Sánchez agotará la legislatura. Si lo hiciera el próximo inquilino del Ministerio contará con apenas dos años para abordar una agenda más que cargada antes de la convocatoria de las elecciones generales.

El primer paso ya está marcado: la derogación del Real Decreto 16/2012. Fue uno de los compromisos que adquirió Sánchez en su programa de gobierno durante el debate de la moción de censura. Luego se juntan una gran cantidad de asuntos pendientes que se vienen acumulando durante los últimos años: el registro de profesionales, la precariedad laboral en el Sistema Nacional de Salud, el real decreto de gestión clínica, la interoperabilidad de la historia clínica digital y de la receta electrónica, el cribado de la hepatitis C, el calendario vacunal para todas las etapas de la vida, el modelo de financiación sanitario…

El primer paso ya está marcado: la derogación del Real Decreto 16/2012. Fue uno de los compromisos que adquirió Sánchez

Algunas de estas tareas son más recientes, otras históricas. Poco se ha avanzado en este año y medio en el que Dolors Montserrat ha dirigido el Ministerio de Sanidad. La política catalana ha preferido centrarse en este periodo en el área social y de igualdad. Le ha costado mucho trabajo coger la rueda de la sanidad y aún así nunca se ha sentido cómoda.

Nunca he defendido que un ministro de Sanidad deba ser médico. Sería como decir que el ministro de Defensa debe ser militar, que el de Educación ha de ser profesor o que el de Fomento tiene que ser ingeniero. En cualquier caso las circunstancias obligan a que sea un buen gestor. Dado el escaso tiempo por delante, la complejidad de la sanidad y la gran cantidad de tareas pendientes convendría que el próximo ministro fuera médico o profesional sanitario.

Dado el escaso tiempo por delante, la complejidad de la sanidad y la gran cantidad de tareas pendientes convendría que el próximo ministro fuera médico o profesional sanitario

Durante su etapa al frente del Ejecutivo, Mariano Rajoy siempre apostó por políticos sin ninguna experiencia en sanidad: Ana Mato, Alfonso Alonso, Fátima Bañez y Dolors Montserrat. Su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, también eligió perfiles más políticos, con la excepción de Bernat Soria, un médico más orientado a la investigación. A Soria, le precedió Elena Salgado y le sustituyeron Trinidad Jiménez primero y Leire Pajín, después.

Es decir, de los últimos ocho ministros de Sanidad, solo uno era médico. Hay otra variante en la que Zapatero y Rajoy coinciden: la altísima rotación a la que sometieron al Ministerio. Solo Salgado superó los tres años. Ana Mato se quedó a un mes del trienio. Ha habido poca continuidad, como si cada vez que llegaba un nuevo ministro a la sede del Paseo del Prado se hiciera tabla rasa y se olvidara lo poco que había hecho el anterior. Y así se acumulan las reformas que tanto necesita el sistema para garantizar su solvencia a largo plazo, no su sostenibilidad como decía Julio Mayol el pasado jueves durante la inauguración del Congreso de la SEMG.

De los últimos ocho ministros de Sanidad, solo uno era médico. Hay otra variante en la que Zapatero y Rajoy coinciden: la altísima rotación a la que sometieron al Ministerio

La elección de perfiles tan políticos entraña un peligro más. Salgado, Jiménez, Pajín, Mato, Alonso, Báñez y Montserrat eran gente de partido, lo que quizás les incapacitaba para alcanzar acuerdos a largo plazo. Todos los ministros han hablado del Pacto por la Sanidad pero ninguno ha estado cerca de conseguirlo. La situación en el Congreso de los Diputados no invita al consenso tras la moción de censura. Por este motivo ayudaría que el nuevo ministro tuviera una verdadera experiencia en sanidad, con el conocimiento suficiente para ponerse manos a la obra cuanto antes y marcar una senda que sigan sus sucesores en los próximos años independientemente del signo político. ¿Tan difícil es?