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Estudio pionero del Gregorio Marañón muestra por primera vez la incidencia del dolor en pacientes con EPOC

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..Redacción.
El Servicio de Neumología del Hospital Gregorio Marañón ha llevado a cabo un estudio pionero en España entre más de 44.000 personas para analizar la presencia de dolor en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Como recoge un comunicado del citado hospital madrileño, el estudio revela que los pacientes con EPOC tienen dolor con más frecuencia que el resto de la población, lo que desencadena en una menor calidad de vida y un deterioro de la situación clínica de estos enfermos.

Los pacientes con EPOC tienen más riesgo de padecer dolor crónico en comparación con pacientes sin EPOC

Javier de Miguel Diez, jefe de sección de Neumología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, y que ha dirigido el estudio bajo el título ‘Prevalencia del dolor en pacientes con EPOC y factores asociados, resultados de un estudio de base poblacional’, los resultados que han sido publicados en The Clinical Journal of Pain, ponen de manifiesto que los pacientes con EPOC tienen más riesgo de padecer dolor crónico en comparación con pacientes sin EPOC.

Este estudio surge porque en las consultas externas observamos a menudo que los pacientes con esta enfermedad se quejan, no sólo de los síntomas respiratorios característicos, sino también de otros como dolor de espalda, de cuello y migrañas, sobre todo aquellos con una enfermedad más evolucionada” explica Javier de Miguel.

A nivel mundial la EPOC afecta a alrededor de 384 millones de personas; la OMS estima que en 2030 será la tercera causa de muerte

En concreto, mediante encuestas de salud a la población, a 44.000 pacientes, que se dividieron en dos periodos distintos, -en 2009 y en 2014-, diferenciando también para ello dos grupos, uno con EPOC y otro de sujetos control que no padecen esta patología, todos ellos mayores de 35 años, que es la edad a partir de la cual puede manifestarse la enfermedad que, a nivel mundial afecta a alrededor de 384 millones de personas en el mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en 2030, será la tercera causa de muerte, solamente por detrás del cáncer de pulmón y la diabetes, convirtiéndose en una de las enfermedades más discapacitantes.

La finalidad del artículo ha sido demostrar que hay una mayor incidencia de dolor crónico en personas que padecen EPOC en base a tres puntos: el dolor en el cuello; el dolor en la espalda, ya que estos pacientes pueden tener aplastamientos vertebrales por la propia evolución de la enfermedad, y el dolor de cabeza o migraña debido principalmente a la tos crónica. Los resultados han demostrado que los pacientes con EPOC tienen 1,2 veces más riesgo de tener dolor crónico de cuello; 1,38 veces más de tener dolor de espalda y hasta 1,36 veces más de probabilidad de sufrir cefaleas que los que no padecen esta enfermedad.

Identificar a los pacientes con EPOC que sufren dolor crónico supondrá un adecuado manejo de este síntoma y, por ende, un mejor control de la patología

Identificar a los pacientes con EPOC que padecen dolor crónico supondrá un adecuado manejo de este síntoma y un mejor control de la enfermedad, lo que redundará en una mayor calidad de vida de estos enfermos así como en una disminución de las visitas a urgencias y de los ingresos hospitalarios, lo que se traducirá, sin duda, en un ahorro en recursos sanitarios”, afirma el el jefe de sección de Neumología, Javier de Miguel.

Destacar que durante la investigación se tuvieron en cuenta factores asociados que contribuyen a un incremento de la incidencia de este tipo de dolor crónico: como es la obesidad, la edad (la prevalencia del dolor es mayor en pacientes más jóvenes), el sexo (las mujeres con EPOC padecen más dolor que los varones), pacientes con mala calidad de vida o con alguna alteración mental como ansiedad o depresión y todos aquellos enfermos que usan medicación para el dolor.

Junto a Javier de Miguel han participado en la investigación Luis Puente, jefe de Dervicio de Neumología del Hospital Gregorio Marañón, así como un grupo de investigadores de los Departamentos de Medicina Preventiva de la Universidad Rey Juan Carlos y del Hospital de la Paz de Madrid.