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¿Puede convertirse en datos la experiencia del paciente?

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..Juan Pablo Ramírez.
La evaluación de los datos clínicos es una tendencia hoy en el Sistema Nacional de Salud. Cada vez existen más iniciativas orientadas a este fin en los servicios de salud de las comunidades autónomas. El reto que se plantea ahora es medir las emociones del paciente con el objetivo de poder cruzar la información que se extraiga con los datos clínicos. “El reto es llevarnos este know-how al ámbito académico. Hemos empezado la investigación y publicado varios artículos científicos“, expuso el Dr. Enric Benito, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Francisco de Vitoria, durante la cuarta edición del Foro Premios Albert Jovell, que han organizado la compañía farmacéutica Janssen y Cátedras en Red.

Es una labor que debe llevar a cabo el clínico pero se encuentra con un problema. “El médico tiene que gestionar sus emociones y las del paciente sin apenas formación“, añadió el Dr. Benito. El profesional debe jugar con el equilibrio entre la compasión y no llevarse los pacientes a casa. Técnicas procedentes de la medicina asiática como la meditación podrían ayudar a “recablear el cerebro“, argumentó.

El profesor de la Universidad Francisco de Vitoria insistió en que “el cerebro produce conciencia al igual que el hígado produce bilis“. Ante esta situación, el Dr. Enric incidió en que el profesional debe estar pendiente de aspectos como la conciencia y no solo del ADN.

El Dr. Enric Benito insistió en que “el cerebro produce conciencia al igual que el hígado produce bilis”

La especialista en rehabilitación oncológica y coordinadora regional de la Alianza Harmony, Natacha Bolaños, siguió la línea marcada por el Dr. Benito. “Los pacientes son generadores de datos y no solo de datos clínicos. Nos referimos también a la parte social, la cognitiva…“. La posibilidad de cruzar información procedente de la parte clínica y de las emociones del paciente podría producir cambios en la innovación. Para ello es necesario un primer paso: “Convertir la experiencia del paciente en datos“.

El director de Investigación de Janssen, Javier Fernández Gadea, coincidió en que se aproxima una transformación en el proceso de la I+D+i. “El proceso de investigación de un fármaco es un trabajo de altísima precisión. La tecnología nos va a ayudar a que lo hagamos de forma más rápida y ajustada“.

El aspecto emocional y la motivación juegan cada vez un papel más importante en el proceso de curación del paciente. “Influye en una mejora física“, subrayó Elena García, doctora en Ingeniería robótica, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y fundadora de Marsi Bionics. García ha participado en el desarrollo del exoesqueleto para personas con problemas de movilidad. En la actualidad, la investigadora está llevando una investigación junto al Hospital Ramón y Cajal para el uso en la vida diaria de este exoesqueleto. En lugar de hacer ejercicios e ir al gimnasio, los niños juegan durante dos horas. “La motivación les ha cambiado la vida. En dos meses ha mejorado la musculatura“, añadió.

Natacha Bolaños: “Los pacientes son generadores de datos y no solo de datos clínicos. Nos referimos también a la parte social, la cognitiva…”

Estos cambios requieren orientar la formación de los profesionales. “Tenemos que amoldarnos para que se sientan escuchados y queridos, Como profesionales prejuzgamos sus necesidades pero pueden cambiar“, explicó Pedro Soriano, técnico de la Subdirección General de Humanización de la Asistencia Sanitaria y de la Escuela Madrileña de Salud. Pero existen hoy resistencias. “Les pedimos a los profesionales que confíen en las nuevas tecnologías. Trabajamos con médicos que son proactivos pero hay otros que, viendo los resultados, no confían. Si bloqueamos el progreso no podremos demostrar esa efectividad“.

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