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Un registro español permite crear una escala de riesgo para pacientes con insuficiencia cardiaca

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..Redacción.
La XV Reunión Anual de la Sección de Insuficiencia Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) se ha celebrado estos días en Toledo con el abordaje de las últimas novedades sobre los mecanismos fisiopatológicos y el manejo clínico de la insuficiencia cardiaca, enfermedad grave que una de cada cinco personas tiene posibilidades de sufrir a lo largo de su vida.

El registro español EAHFE contó con un total de 13.791 pacientes atendidos en 41 servicios de urgencias entre 2007 y 2016

Durante la jornada se presentaron los resultados del registro español EAHFE, con un total de 13.791 pacientes atendidos en 41 servicios de urgencias entre 2007 y 2016. En palabras del doctor Josep Masip i Utset, se trata de un registro “muy sólido por el gran número de pacientes que incluye”. En base a las características de estos pacientes, “se ha desarrollado el score MEESSI, que ayuda a predecir qué pacientes con insuficiencia cardiaca presentan más riesgo y cuáles menos”, comentó el doctor.

Aumento de la incidencia
Con respecto a la incidencia de la insuficiencia cardiaca (IC), durante la reunión se analizaron los resultados de dos estudios recientes realizados en EEUU y Reino Unido. “En el año 2000, en Estados Unidos, había en torno a 35 casos nuevos al año por cada 10.000 habitantes”, explicó el Dr. José Manuel García Pinilla, presidente electo de la Sección de Insuficiencia Cardiaca de la SEC y ponente del encuentro.

Dr. García Pinilla: “En un análisis hecho en 2007, y cuyos resultados se han conocido en el congreso europeo, la incidencia se sitúa en 68 casos nuevos al año por cada 10.000 habitantes”

Con las proyecciones de envejecimiento de la población; para el año 2040 se esperaba que la incidencia estuviese cerca de los 70 nuevos casos al año por cada 10.000 habitantes. Sin embargo, “en un análisis hecho en 2007, y cuyos resultados se han conocido en el congreso europeo, la incidencia se sitúa en 68 casos nuevos al año por cada 10.000 habitantes”, aclaró el experto.

Otro reciente ensayo publicado en The Lancet, sobre una población de cuatro millones de británicos, compara la incidencia de la enfermedad entre los años 2002 y 2014, “observándose un incremento del 12%”, según el Dr. García Pinilla. En palabras del presidente electo de la Sección de Insuficiencia Cardiaca de la SEC, “da la impresión de que la enfermedad va a desbordar a los sistemas sanitarios si no se cambia su prevención o cómo se maneja a los pacientes”.

Dra. Crespo: “El objetivo principal de este documento es formar a todos los médicos implicados en el manejo de los pacientes con insuficiencia cardiaca”

Consenso en IC avanzada
Durante la reunión de la SEC también se presentaron los nuevos criterios de la Heart Failure Association (HFA) para definir la insuficiencia cardiaca avanzada. La Dra. Marisa Crespo, coordinadora del documento de consenso, publicado en el European Journal of Heart Failure indicó que “el objetivo principal de este documento es formar a todos los médicos implicados en el manejo de los pacientes con insuficiencia cardiaca, para que aquellos pacientes que puedan ser candidatos a terapias avanzadas, es decir, a un trasplante cardiaco o a asistencia mecánica circulatoria de larga duración, sean correctamente identificados y remitidos a centros donde les pueden proporcionar dichas terapias”.

En cuanto a los criterios que deben estar presentes según las guías de práctica clínica y a pesar de los tratamientos óptimos, se encuentran los siguientes:

  • Síntomas severos y persistentes de insuficiencia cardiaca
  • Disfunción cardiaca grave, anomalías valvulares graves no operables, anomalías congénitas, valores de péptidos natriuréticos persistentemente elevados (o crecientes) y datos graves de disfunción diastólica o anormalidades estructurales del ventrículo izquierdo.
  • Episodios de congestión pulmonar o sistémica que requieren dosis altas de diuréticos intravenosos (o combinaciones de diuréticos), episodios bajo gasto que requieran tratamiento con inotropos o fármacos vasoactivos, o arritmias malignas que causan más de una visita no planificada u hospitalización en los últimos 12 meses.
  • Deterioro severo de la capacidad de ejercicio (incapacidad para hacer ejercicio o datos de mal pronóstico en prueba de esfuerzo cardiopulmonar).