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Los tratamientos pangenotípicos, una última vuelta de tuerca en el abordaje del VHC

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..Juan Pablo Ramírez.
La llegada de los tratamientos pangenotípicos ha supuesto una última vuelta de tuerca en el abordaje del virus de la hepatitis C (VHC). Las mejoras introducidas por estas combinaciones de medicamentos han obligado a la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) a actualizar sus guías a comienzos de este mes de julio. Los índices de curación se han situado entre el 97% y el 98%. Para los casos de fracaso, se aprobó a finales del pasado año la combinación de sofosbuvir, velpatasvir y voxilaprevir (comercializado como Vosevi) indicada para rescatar a estos pacientes. Su tasa de éxito asciende también a cifras que rondan el 98%.

También en ese último tercio de 2017 se aprobaron las combinaciones de sosfosbuvir/velpatasvir (Epclusa) y glecapravir/pibrentasvir (Mavyret), que sumados a elbasvir/grazoprevir (Zepatier) y ledipasvir/sofosbuvir (Harvoni), han puesto en manos del hepatólogo un arsenal terapéutico definitivo para tratar a cualquier paciente de hepatitis C, independientemente del genotipo y de la fase de la enfermedad.

Los índices de curación se han situado entre el 97% y el 98%. Para los casos de fracaso, se aprobó a finales del pasado año la combinación de sofosbuvir, velpatasvir y voxilaprevir  con una tasa de éxito ronda el 98%

Las nuevas guías de la AEEH recogen las novedades terapéuticas aprobadas en el último trimestre del año. El vicesecretario de la AEEH y jefe de Servicio de Patología Digestiva del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra, el Dr. Juan Turnes, destaca como principales novedades “la simplificación de los tratamientos” y la posibilidad de rescatar a aquellos pacientes que no habían respondido a la primera línea. Antes de sofosbuvir/velpatasvir/voxilaprevir, “hacíamos tratamiento de rescates basados en referencias de otros estudios, pero sin una certeza clara respecto a su eficacia y seguridad“, relata el Dr. Turnes.

Simplifica mucho el tratamiento, porque las duraciones son estándar. No hay duraciones diferentes en función de las características de la enfermedad. Funcionan además en cualquier genotipo del virus. Anteriormente, había que elegir el fármaco en función del genotipo. Esta situación ha cambiado. Ahora son tratamientos pangenotípicos“, destaca el Dr. Turnes.

La evolución de los tratamientos ha sido vertiginosa en los últimos cuatro años. Sofosbuvir entró en el mercado estadounidense en 2013, pero no llegó a España hasta en octubre de 2014. Unos meses después, en el primer trimestre de 2015, se produjo su “expansión masiva” con el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C y, dos años después, aparecían los últimos fármacos pangenotípicos. “La sofisticación ha consistido en disponer de fármacos totalmente pangenotípicos, que funcionan en todos los tipos de virus, a pesar de las resistencias virales, y que tienen menos interacciones farmacológicas. Ya eran seguros, pero ahora lo son más. Esto se ha conseguido en un periodo extraordinariamente breve. En menos de cuatro años se ha pasado de no tener prácticamente nada a tenerlo todo“, afirma el especialista.

El Dr. Juan Turnes, destaca como principales novedades “la simplificación de los tratamientos” y la posibilidad de rescatar a aquellos pacientes que no habían respondido a la primera línea

Las nuevas guías apenas hacen referencia a las reinfecciones. El Dr. Turnes subraya que deben tratarse como una nueva infección. “El tratamiento sería el de primera línea. No tiene mayor riesgo de fracaso. Lo que tiene es mayor riesgo de volver a reinfectarse si no se corrige, pero no reduce las posibilidades de curación. Sí que insistimos mucho a los pacientes en que estos fármacos curan la hepatitis C, pero no son una vacuna. El paciente no desarrolla inmunidad“, sostiene.

El vicesecretario de la AEEH echa en falta “una fuente de datos nacional, porque es una enfermedad de declaración obligatoria y las reinfecciones deberían documentarse como una infección nueva“. Las experiencias, no obstante, a través de los trabajos con otras instituciones, muestran que “son afortunadamente escasas y afectan a poblaciones de riesgo de transmisión, fundamentalmente a usuarios de drogas por vía parenteral y muy especialmente a varones homosexuales que practican conductas de riesgo“, añade.